Migrantes, Multicultura

Immigrantes libios: sobrevivir no significa vivir

Los centros de detención no oficiales en Libia son campos donde las milicias torturan a los refugiados hasta que sus familias pagan. La política migratoria de la UE es cómplice silenciosa de una industria de extorsión en una zona de guerra. Un almacén bombardeado reveló la forma en la que se retenía a cientos de víctimas, en condiciones que nos recuerdan a la Segunda Guerra Mundial.

 

Graham Douglas

 

Cecile Allegra creó Limbo en 2016 con un grupo de militantes que defienden los derechos humanos, quienes se quedaron horrorizados por el estado de conmoción traumática en el que se encontraban los jóvenes supervivientes de los campos de tortura de Libia.

Es una periodista, cineasta y activista francesa, y ha grabado tres películas: “Under the Skin” (Debajo de la piel) (2014), “Lybia, the anatomy of a crime” (Libia, la anatomía de un crimen) (2018) y, su última película, “Songs of the living” (Canciones de los supervivientes), la cual se centra en un grupo de jóvenes refugiados que viven en una comunidad de terapia dirigida por Limbo.

“Estás vivo, pero parte de tu cerebro sigue muerta, e intentará arrastrarte hacia la muerte en el momento menos predecible… hay un grave riesgo de suicidio, como ocurren con niños Sirios en el campo de Lesbos. Simplemente dejan de funcionar, un día se despiertan en estado vegetal, porque un niño no puede suicidarse”.

Gobiernos y armadas tienen sus propias agendas, en las que rescatar migrantes del tráfico de personas y de torturas no figura entre las prioridades. La UE se preocupa de mantener a los migrantes fuera – y fuera de vista – a través de la financiación de los guardacostas de Libia, cuyo “trabajo” a veces significa enviar a los refugiados de vuelta a los campos de tortura dirigidos por los traficantes, mientras que algunos países criminalizan a los rescatistas.

En cualquier caso, hay entre medio millón y un millón de personas atrapadas en Libia, no por elección propia, sino que han sido secuestradas y deportadas.

Esta es la primera parte de una conversación que tuvo The Prisma con Cecile después del estreno de “Songs” (Canciones) en el festival Visions du Reel.

¿Cómo surgió Limbo?

Limbo se creó como respuesta a una experiencia personal durante mi último viaje al Sinai. Entonces conocí a un joven que superviviente de la trata de personas. Conseguí rescatarlo de El Cairo y asegurarme de que pudiera encontrar un lugar seguro en Francia. Tres meses después de su llegada, no podía levantarse ni comer. Se acostó y permaneció así hasta que entró en coma. Pensé que estaría a salvo en Francia, pero comprendí que estaba equivocada. De repente me di cuenta de que sobrevivir no significa vivir. Había que hacerlo todo. Me di cuenta de que había que hacer algo urgentemente. En ese momento, era necesario crear un espacio en el que los supervivientes pudieran hablar y desarrollar la resiliencia que necesitaban para reconstruirse.

¿Cómo se escoge a la gente que vive allí?

Los escogimos entre los jóvenes que esperan por asilo en centros de acogida en París, Lille y Lyon. Se les explicó el proyecto (los talleres de cine, de escritura y de música) y ellos se ofrecieron para colaborar.

Todos los jóvenes supervivientes que he grabado han cruzado Libia, han sido detenidos y torturados durante meses, a veces incluso años, en campos de tortura, antes de ser liberados en la costa Libia.

¿Qué esperas conseguir con tu película?

Encontrar la forma de que los supervivientes encuentren una forma terapéutica de contar sus historias, y de que el público pueda escuchar historias que son, en su mayoría, sumamente traumáticas. Es una cuestión crucial, en el fondo de nuestros esfuerzos colectivos, determinar qué tipo de sociedad Europea queremos conseguir.

Espero que las personas que no están al tanto de este terrible crimen que se comete en Libia, o quienes prefieren no verlo, lo vean, canten las canciones y entiendan lo que está pasando realmente en la costa al otro lado del Mediterráneo.

¿Qué tan importante es la música de Mathias Duplessy en el proceso de curación?

Necesitan hablar, pero no pueden porque sienten vergüenza, y ellos mismos no pueden nombrar lo que han vivido. Ellos simplemente dirán: “Ah, Libia, es un poco complicado”.

Así que tenemos que encontrar una forma en la que ellos puedan hablar y que los demás escuchen, y allí es donde entra la música. Pensé que si ves la película y cantas las canciones, sobre la soledad, el amor, la violación y la tortura, se te quedarán grabadas en la mente, y tendrás que interesarte por ello.

Mathias es un músico muy talentoso, bastante conocido en Francia, y él habló con cada persona que aparece en la película sobre sus gustos musicales antes de empezar a grabar.

Cherif es un fan del reggae, y escribió esta bellísima canción “There and not there” (“Allí y aquí”) sobre el trastorno de estrés post traumático, que tiene un ritmo muy divertido de reggae a pesar de los problemas tan complicados que evoca. Sophia ama el gospel, así que imaginamos “Tell me how can you love me?” (“Dime, ¿cómo puedes amarme?”), un gospel sobre amor y violación.

En el Reino Unido, los entrevistadores de asilo han acusado a las personas de mentir, porque no creen que esas cosas puedan pasar.

Personas que han sido violadas y torturadas caminan con una muleta invisible, necesitan ayuda. No puedes llamar mentiroso a nadie que haya cruzado Libia. Llegan con síntomas físicos y psicológicos muy serios, pesadillas y anorexia. Cuando has sufrido esto durante un largo período de tiempo no puedes ajustarte a la realidad, clínicamente una parte de tu cerebro todavía se encuentra en esa situación. Estás vivo, pero parte de tu cerebro todavía está muerta, e intentará empujarte hacia la muerte en un momento que no puedes predecir.

¿Tienen permiso después, para buscar trabajo en Francia?

Por supuesto. Los acompaña el equipo de LIMBO en París, quienes llevan a cabo talleres semanales con programas, de arte y música, terapéuticos. También los ayudamos con mentorías laborales.

Un crítico dijo que tu película carece de crítica hacia el papel de Occidente en esta situación y pinta a los europeos blancos como los nobles salvadores de las víctimas africanas.

Creé esta organización no gubernamental (ONG) hace cinco años, cuando nadie quería hablar del indignante crimen que se está cometiendo en Libia – que sigue ocurriendo a día de hoy.

En todas mis entrevistas repito constantemente que algún día la UE será considerada cómplice de Crímenes contra la Humanidad.

¿A qué se refiere?

Fui testigo de muchas de esos acontecimientos, y cuando estuve en el Sinaí con Delphine Deloget ese era solo el comienzo y solo había alrededor de 25 campos de tortura de los que teníamos constancia. No podía extenderse porque el área entera está bajo ocupación militar. Pero una vez que la armada egipcia bombardeó la zona del Sinaí, para detener las infiltraciones del Daesh desde Gaza, y Netanyahu levantó un muro de seis metros de altura de alambre de espinas, no había forma de que las víctimas cruzasen el desierto.

Fue un momento extraño en la historia, había drones sobrevolando el desierto y teníamos que movernos muy rápido porque había bombardeos a diario.

El tráfico se redirigió a Libia a escala industrial, en lugar de 25 traficantes habían 150. Más adelante, entendí que se trataba de un sistema. En todo el país los campos de tortura funcionaban de la misma forma, controlados por milicias en ambos lados.

Es una hipocresía absoluta que aún no hayamos atado cabos.

Y una vez atados, no puedes llamarlo crimen organizado – tiene que ser reclasificado como Crimen de Guerra, cuanto menos.

No es un caso de árabes traficando con personas de color, que es lo que la UE quiere que crea la opinión pública, en un intento por reescribir la historia incluso mientras sigue ocurriendo. Libia ha sido una zona de guerra durante mucho tiempo, así que todo el que escapa de Libia es una víctima de guerra.

Esto cambia el panorama por completo – no puedes considerar a nadie que haya venido atravesando Libia como un simple migrante, cuando ellos han pasado al menos seis meses y hasta tres años en una cárcel siendo torturados, matados de hambre.

En el proceso de solicitud de asilo, los países aún preguntan a las personas por qué abandonaron su país. ¿Es acaso relevante para alguien que ha sido torturado, violado, a veces incluso mutilado, en un lugar como Libia? No, somos cómplices de un crimen, porque hemos entrenado y armado a la guardia costera, y todos están afiliados a milicias. Cuando capturan personas, los llevan de vuelta a estas cárceles.

Hay alrededor de 10 centros de detención oficiales en Libia, pero hay muchos otros “debajo del radar”, a los que los MSF no puede entrar para ofrecer tratamiento. Algunas veces durante los enfrentamientos soltaron bombas sobre alguno de estos centros, y descubrimos con horror que había cientos de personas viviendo dentro de un almacén, hambrientos, muriendo de tuberculosis, en un estado que recuerda a las imágenes de la Segunda Guerra Mundial.

Hay una variedad de torturas, tienes al joven que es un migrante y lo hace durante un corto período de tiempo, o alguien que quiere hacer algo de dinero antes de cruzar y convertirse en ‘coordinador’ por un tiempo. Y luego están los que deciden hacer de la tortura una profesión: libios, chadianos y eritreos, todos controlados por milicias locales.

Sonrío con tristeza cuando escucho que los políticos de la UE hablan sobre un “proceso de paz” sin abordar estos crímenes. ¿Cómo pueden los líderes de la UE garantizar la celebración de elecciones libres en Libia y, al mismo tiempo, hacer todo lo posible para impedir que la gente cruce el Mediterráneo? ¿Gente que será devuelta a las cárceles, a la tortura y probablemente a la muerte?

Tengo 45 años y he visto mi cuota de cosas en el mundo, pero esto parece un intento desesperado de cubrir nuestras huellas en una situación a la que hemos contribuido.

(Próxima semana: Cecile Allegra (II): Viólenlos todos)

(Traducido por Claudia Lillo – Email: claudialillo1307@gmail.com) – Fotos de Thibault Delavigne, suministradas por Cecile Allegra y autorizadas para su publicación

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