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América Latina en un mundo post-Covid: Evaluando los daños de la pandemia

Mientras las perspectivas de una quinta ola se intensifican en varias partes del mundo, The Prisma lanza una nueva serie sobre el legado de los dos primeros años de la pandemia para las personas y las economías de la región. La pandemia trajo consigo tres crisis distintas, aunque relacionadas, que se alimentaron mutuamente: la sanitaria, la política y la económica, agravada por los altos niveles de desigualdad e informalidad.

 

Nicolas Forsans*

 

En América Latina, la pandemia llegó en un momento inoportuno: la región había disfrutado de un crecimiento económico muy reducido en relación con el resto del mundo, y llegó en un momento en el que el progreso social y los avances en la reducción de la pobreza y las desigualdades habían alcanzado un punto.

Cuando el Covid-19 llegó a la región, los gobiernos tuvieron poco margen para cumplir su misión: proteger a sus ciudadanos de la enfermedad y de la pérdida de sus medios de vida.

El resultado fue una caída más prolongada de la actividad económica: las economías no sólo se paralizaron en 2019, sino que se contrajeron un 7% en 2020, lo que convirtió a la región en la más afectada por Covid-19 en términos económicos.

Es cierto que las economías se están recuperando, pero las pérdidas a largo plazo son probablemente más significativas y socialmente perjudiciales: la pérdida de educación para millones de niños y la pérdida de medios de vida que nunca volverán. El número de víctimas de la pandemia nunca se conocerá con precisión.

Y aunque la región sólo alberga el 8% de la población mundial, en ella se produjo el 20% de las infecciones mundiales y casi el 30% de los muertos por la pandemia en todo el mundo.

Según un informe conjunto de Amnistía Internacional y el Centro de Derechos Económicos y Sociales publicado en abril de este año, las «asombrosas desigualdades» son el factor principal de las desproporcionadas tasas de mortalidad por el virus Covid-19 en la región.

En la región, más de 1,6 millones de personas murieron por causas relacionadas con el Covid-19 hasta mayo de 2022. Lo que llama la atención es que los países más desiguales de la región, como Perú, México, Brasil, Chile, Colombia y Paraguay, sufrieron las mayores tasas de mortalidad.

Además, aunque el 66% de la población de la región estaba totalmente vacunada en abril de 2022, las dudas sobre las vacunas han sido un problema en muchos países.

Decir que América Latina pagó un alto precio es quedarse corto. Lo que la pandemia reveló es la debilidad de las economías de la región y la ineficacia (e incapacidad) de los gobiernos nacionales. Y reveló esas debilidades en todas sus dimensiones.

Ahora está claro que las elevadas desigualdades y los altos niveles de informalidad laboral han causado más muertes, han destruido más medios de vida y han provocado más daños que los que habría causado la pandemia si esos dos factores se hubieran abordado en las décadas anteriores.

La crisis política, mejor evidenciada por las protestas callejeras que azotaron la región en 2020 y 2021, encontró su origen en factores políticos y económicos estructurales comunes a todos los países de la región: instituciones débiles, altos niveles de corrupción, criminalidad e inseguridad, altos niveles de desigualdad y pobreza, todo ello alimentando los bajos niveles de satisfacción ciudadana con la calidad de la democracia (LatinoBarometro, 2021).

Durante la pandemia, los gobiernos hicieron uso de prácticas autoritarias, mientras que el bajo gasto en salud pública, los bajos impuestos y los déficits presupuestarios preexistentes se combinaron para asegurar que la crisis económica fuera particularmente aguda en América Latina, la región más afectada del mundo.

Durante demasiado tiempo, no han conseguido recaudar ingresos a través de los impuestos; sin embargo, son esos impuestos los que financian la sanidad pública y otros servicios públicos.

En la región sólo se recauda el 22% del PIB mediante impuestos, frente al 30% de la media de la OCDE.

A medida que las economías de la región se recuperan de la pandemia, esta nueva serie de The Prisma dará una mirada a los costos humanos y económicos de la pandemia y evaluará la sostenibilidad del proceso de recuperación. ¿Qué papel desempeñaron las antiguas desigualdades en esta tragedia? ¿Cómo contribuyó el predominio de las prácticas laborales informales a las consecuencias humanas y económicas?

Y mirando más allá de las cifras, nos centramos en los más afectados por la pandemia, en particular las mujeres, los trabajadores informales y las personas vulnerables. La recuperación en la región ha sido más lenta que en otros lugares. En el contexto de la guerra de Ucrania, las elecciones presidenciales en toda la región y el rápido aumento de los precios de los alimentos y la energía, ¿cómo puede sostenerse la recuperación económica? ¿Y podría la pandemia actuar como catalizador para abordar (por fin) algunos de los problemas de larga data que han empañado la región durante tanto tiempo?

* Nicolás Forsans: Profesor de Gestión y Director del MBA en la Universidad de Essex, Reino Unido.  Codirector del Centre for Latin American & Caribbean Studies y miembro de numerosas sociedades y grupos de reflexión latinoamericanos, Nicolás investiga los retos económicos y sociales de la región en general, y de Colombia en particular.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marin)Fotos: Pixabay

La Serie:

América Latina en un mundo post-Covid: Evaluando los daños de la pandemia.

América Latina en un mundo post-Covid: Daños económicos, un cuadro deprimente.

América Latina en un mundo post-Covid: El trabajo durante la pandemia.

América Latina en un mundo post-Covid: El costo de las desigualdades.

 

 

 

 

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