Globo, Reino Unido

Prisión fue «sentencia de muerte» para quienes aparecen en informe de Inquest

Inquest ha publicado un informe donde se revelan nuevos datos y se comparten las desgarradoras historias de 22 personas negras y pertenecientes a minorías raciales cuyas muertes en prisión fueron «evitables y prematuras». El informe refleja la prevalencia del racismo institucionalizado, la violencia sistémica y la negligencia en el sistema penitenciario de Inglaterra y Gales.

 

Imagen destacada  via Jonny Gios/Unsplash The Canary.

 Sophia Purdy-Moore / The Canary

 

Deaths in prison
Inquest es una organización benéfica que apoya a las familias afectadas por la negligencia y la violencia del Estado. Los datos de Freedom of Information (FoI) recopilados por la organización benéfica revelan que 2.220 personas murieron en prisión entre enero de 2015 y diciembre de 2021.

371 personas murieron en prisión en 2021, el mayor número de muertes jamás registrado en las prisiones inglesas y galesas. En respuesta a las estadísticas del Ministerio de Justicia (MoJ) en enero, la directora de Inquest, Deborah Coles, argumentó que «La pandemia por sí sola no puede explicar este nivel récord de muertes».

De hecho, en julio, User Voice (una organización benéfica dirigida por personas que han estado encarceladas) publicó pruebas de que, en algunos casos, las condiciones de las prisiones durante el encierro equivalían a la definición de tortura de la ONU. La negligencia sistémica y los regímenes restrictivos aplicados durante la pandemia pasaron inevitablemente factura al bienestar físico y mental de las personas encarceladas.

Racismo institucionalizado

El nuevo informe de Inquest, Deaths of racialised people in prison 2015 – 2022, analizó las muertes de personas negras, mestizas, asiáticas, de Oriente Medio, de Europa del Este, irlandesas blancas, gitanas blancas e irlandesas itinerantes.

Coles explicó que las muertes de personas negras y racialmente minoritarias se encuentran «entre las más polémicas, violentas y negligentes» en prisión.

El informe analiza las muertes «evitables y prematuras» de 22 personas racialmente minoritarias en prisión.

Estos casos incluyen: el uso inadecuado de la segregación,  el estereotipo racial de las personas negras encarceladas como «agresivas»,  el descuido de la salud física y mental de las personas encarceladas, la falta de ayuda por parte del personal penitenciario, sobre todo para las personas negras y mestizas encarceladas, y casos de acoso extremo y violento.

Según el análisis de Inquest, el mayor número de muertes en prisión se produjo entre personas negras y mestizas. Las mujeres negras y mestizas representaban casi la mitad de las muertes de todas las mujeres de raza minoritaria en prisión. Los investigadores afirmaron que esto demuestra «el papel del racismo institucional en el ámbito penitenciario».

En un comunicado de prensa, la directora ejecutiva de Inquest, Deborah Coles, dijo: «El hecho de que las investigaciones posteriores a la muerte no examinen el posible papel del racismo o la discriminación en las muertes hace que los problemas raciales sean invisibles. Como resultado, se pierde la oportunidad de reconocer y abordar las injusticias y desigualdades raciales».

Casos desgarradores

El informe detalla la muerte del paquistaní Mohammed Irfaan Afzal, de 22 años. Mohammed murió de una infección en el pecho el 4 de agosto de 2019 mientras estaba en prisión preventiva en HMP Leeds.

Según Inquest, llegó a la prisión sano físicamente. Sin embargo, perdió casi un tercio de su peso corporal en el transcurso de 48 días. Esto lo dejó «vulnerable a las infecciones».

El personal de la prisión describió a Mohammed como «desconcertado» y «como un niño» durante su estancia entre rejas. Las investigaciones sobre su muerte prematura revelaron múltiples fallos a la hora de identificar y satisfacer sus necesidades de salud física y mental.

La hermana de Mohammed, Ayesha Afzal, declaró a Inquest: “Mi hermano sufrió los últimos meses de su vida asustado, hambriento, enfermo y solo. Eso me perseguirá todos los días hasta que muera. Nadie ha rendido cuentas por su muerte y no ha habido justicia.”

El informe detalla las muertes prematuras, evitables y angustiosas de otros detenidos, como Anabella LandsbergTyrone GivansOsman Ali HassanNatasha Chin, yTommy Nicol.

Detener la expansión de las prisiones

En el comunicado de prensa de Inquest, Coles dijo: «La decisión de encarcelar a las personas que aparecen en este informe acabó siendo una sentencia de muerte.

El encarcelamiento es ineficaz para reducir la delincuencia y, en cambio, perpetúa el daño y la violencia, siendo los grupos racializados y marginados los más afectados».

El informe de Inquest llega en un momento en el que el gobierno pretende ampliar el sistema penitenciario. En 2021, el Ministerio de Justicia anunció planes para crear 20.000 nuevas plazas de prisión.

Estas plazas se llenarán probablemente con las personas criminalizadas por las nuevas leyes draconianas del gobierno, así como con personas empujadas a la indigencia y a crisis de salud mental debido a la crisis del costo de vida tras años de austeridad.

Estos y otros factores afectan de forma desproporcionada a los negros y a las minorías raciales, que ya están sobrerrepresentados en la población penitenciaria de Inglaterra y Gales. De hecho, aunque sólo constituyen el 13% de la población general, representan el 28% de las personas que están entre rejas.

Esta disparidad es aún más pronunciada en el ámbito carcelario de los jóvenes, ya que más de la mitad de los muchachos detenidos proceden de entornos negros y racialmente minoritarios. Como ha detallado Inquest, el encarcelamiento puede ser una «sentencia de muerte» para las personas criminalizadas. Las prisiones no crean justicia ni responsabilidad, sino que causan un daño irreparable a las personas y a las comunidades.

La única forma de poner fin a estas muertes evitables es que el Estado ponga fin a su destructivo plan de expansión penitenciaria. En lugar de más prisiones, necesitamos infraestructuras comunitarias de atención que aborden las causas profundas del daño social mediante la atención sanitaria, la vivienda y la educación.

(Artículo publicado en The Canary)

(Traducido por The Prisma – The Multicultural Newspaper– Fotos: Pixabay

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