Globo, Latinoamerica, Reino Unido

¡Que se vayan todos!, pero que nos dejen la esperanza

El grito desgarrador en las calles de Lima resonó en la noche del Golpe ‘pre-pago’ de las élites peruanas operado en Lima, capital del más inestable de los países andinos, sometido como nunca al choque de las placas tectónicas de la polarización fascismo.

 

Pedro Castillo. Foto de Presidencia Peru / Flickr. Creative Commons License.

Miguel Ángel Ferris

 

El fracaso de la construcción de un Estado heredero del mundo colonial español, que ha perpetuado todas su estructuras feudales, clasistas y racistas (a las que sumó las miserias humanas y ambientales provocadas por la introducción salvaje del neoliberalismo ahora en crisis) se ha visto expuesto en esta parodia de disputa entre el Legislativo y el Ejecutivo que se repite como si de una Fiesta tradicional más se tratara.

Las sucesivas y lamentables equivocaciones de un líder magisterial del Perú profundo, aislado de los imprescindibles apoyos de las bases de su propio partido y rodeado de arribistas, redes clientelares, falsos aliados y del inesperado ‘fuego amigo’, han facilitado la propia y anunciada derrota. También han dejado al borde de la desesperación y el abismo a la inmensa mayoría de un Pueblo que teme la revancha del fujimorismo encubierto, la represión policial y el abandono de las escasas políticas sociales que se habían llegado a emprender.

El recurso de las élites latinoamericanas al Golpe parlamentario, una de tantas versiones del Golpismo del Siglo XXI, se está extendiendo en los últimos años con o sin colaboración de las obedientes Fuerzas Armadas instruidas por el prusianismo militar de influencia nazi y el entrenamiento antisubversivo yanqui.

El lawfare se complementa perfectamente con estas innovaciones tan sutiles y además no deja huellas en las paredes ni en las espaldas de los manifestantes.

Sin embargo cada vez es más perfeccionado por las mafias mediáticas y judiciales y ya no tiene fronteras desde que las ultra derechas se han internacionalizado y desde que sus métodos son requeridos incluso por las castas dirigentes nacionales españolas.

Tras el ‘Golpe de efectos’ (“Una mujer por primera vez en la presidencia del Perú!” dijo enseguida en mi chat una dirigente feminista un tanto desinformada), por las calles deambula una masa popular y desorientada y sin líder, mientras el sentimiento de abandono y de rabia contra los políticos y sus beneficiarios crece. Dicho sentimiento abona el estiércol de las autocracias caudillistas. La baja calidad educativa, las ambiciones de unas élites corruptas y las consecuencias de un modelo de exclusión de las mayorías impuesto tras la descolonización por el nuevo poder criollo, han acabado las esperanzas del Pueblo peruano que alimentaban el sueño de un cambio histórico tras tantas derrotas.

De los tres países con mayor población andina o afrodescendiente (Perú con el 30%, Bolivia con el 41% y Ecuador con el 45%), tan sólo en Bolivia consiguió una alianza entre movimientos sociales autóctonos y partidos políticos que garanticen la base de equilibrio de sucesivos gobiernos populares y progresistas.

En Ecuador, un enfrentamiento entre el partido de Rafael Correa y el partido de la CONAIE, Pachakutik, permitieron que el millonario Lasso (con tan sólo el 12% inicial de los votos del censo) se impusiera con sus intereses y los de las multinacionales amigas, por encima de la voluntad de los sectores mayoritariamente excluidos del país.

Sólo la aceptación de una verdadera pluralidad de la izquierda, excluyendo caudillismos, puede garantizar triunfos y el mantenimiento de un necesario respaldo popular, como el obtenido actualmente por Gustavo Petro y Francia Márquez en Colombia.

Aunque sea necesaria una Constituyente en Perú que sustituya a la actual, impuesta por el criminal Fujimori en 1993, ya se ha demostrado, como ocurrió en Chile, que ello no es suficiente para culminar los procesos de legitimación democrática.

La construcción de un proyecto colectivo de nación con avances progresistas, tras tantos años de agitación y guerra sucia interna, presidencialismos depredadores e imposición de modelos neoliberales que dispararon la desigualdad, ha de ser una prioridad en la agenda de cualquier alternativa seria al caos y la desesperanza actuales.

Las voces de Lopez Obrador, de Petro y de Boric, entre otros, exigiendo garantías y justicia para Pedro Castillo y su familia, la convocatoria de elecciones, el respeto a los Derechos Humanos y el mantenimiento de la democracia, demuestran una necesidad urgente: la de construir lazos de cooperación y una identidad regional entre la mayoría de países que buscan un cambio profundo en la realidad social, política, económica y ambiental Latinoamericana.

Perú no es un golpe aislado, las derechas reaccionarias no descansan. El nuevo Lawfare contra Cristina Fernández de Kirchner, tras el intento fallido de magnicidio, nos avisa y alerta de una estrategia bien planificada, engrasada financieramente con los ‘fondos de reptiles’ (fondos económicos destinados a pagar gastos ocultos o ilegales) para decapitar dirigentes progresistas.

Buscan así frenar el histórico giro político continental que ha puesto a las oligarquías a  rezar cuatro padrenuestros y dos avemarías por sus crímenes impunes y una demostrada falta de caridad cristiana.

Sí, “Que se vayan todos”, pero que nos dejen la esperanza, la unidad y un proyecto de sociedad con democracia avanzada para un país ya hastiado.

(Fotos: Pixabay)

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