Globo, Reino Unido

Andy Worthington y las víctimas de Guantanamo

Tenían algunas técnicas que utilizaban para doblegar a las personas y pensaban que así colaborarían. Pero quienes tienen experiencia en interrogatorios saben que tratar de someter a alguien no es la mejor manera de conseguir colaboración. Memorias de The Prisma.

 

Andy Worthington. Photo by Justin Norman / Flickr. Creative Commons License.

Francisco Castañon

 

Durante la presidencia de Obama, decenas de presos de Guantánamo fueron puestos en libertad. Pero entonces el Congreso aprobó nuevas leyes que dificultaron aún más el cumplimiento de la promesa de cerrar la prisión.

Testimonios como los de Omar Deghayes, Moazzam Begg y Murat Kurnaz dan a conocer la extrema situación por la que aún siguen pasando los reclusos. Este último, relató lo complicado que era vivir en una celda de aislamiento y lo difícil que era mantenerse con vida en un espacio tan reducido, apenas sin aire para poder respirar.

Además de las críticas internacionales que señalan de ilegítimo el trato que se les da a los reclusos, al gobierno de EE.UU. esta cárcel le supone un gasto desmesurado: 84 millones de dólares anuales, algo con lo que la mayoría de los americanos no está de acuerdo.

Andy Worthington es un periodista de investigación independiente, activista, escritor, fotógrafo y cineasta. Comenzó la investigación de The Guantánamo files: The stories of the 774 detainees in America’s illegal prison” en 2006.

Con The Prisma habló sobre su libro y de la situación actual del campamento militar.

¿Por qué Guantánamo sigue abierta, a pesar de que Obama dijo en 2009 que iba a cerrarla?

Hay 164 presos, aunque a 84 de ellos se les aprobó transferirlos a otras cárceles por un grupo de trabajo que el presidente Obama nombró cuando asumió el cargo.

Se reunieron cada semana durante el año 2009, iban a los campos de prisioneros e investigaban todos sus archivos. Además, decidían acerca de si se les recomendaban para su juicio, liberación, o detención.

Close Guantanamo. Photo by Steve Rhodes / Flickr. Creative Commons License

Por este motivo, el presidente Obama dejó en libertad a 70 de los 156 prisioneros, pero en los últimos 3 años no lo ha hecho, principalmente porque el Congreso aprobó nuevas leyes para impedírselo. Además, no puede malgastar su poder político haciendo algo que podría generarle impopularidad ante el Congreso.

A principios de este año, había 86 hombres, a pesar de que el gobierno haya manifestado que no quiere procesarlos, ni retenerlos eternamente, siguen en Guantánamo. En agosto Obama liberó a dos de ellos, ahora hay 84.

¿Por qué decidió escribir sobre Guantánamo?

Cuando Guantánamo abrió sus puertas el 11 de enero de 2002, igual que muchos otros también me di cuenta de que algo iba mal.

Los Estados Unidos fueron atacados de una manera horrible el 11 de septiembre de 2001. Pero creo que había una especie de deseo de venganza que conducía a los Estados Unidos, y el gobierno terminó cogiendo a personas al azar y llevándolas a Guantánamo.

Fue desconcertante ver a los prisioneros vistiendo monos naranjas y gafas oscurecidas en las famosas fotos publicadas por el gobierno de los EE.UU. que mostraban a todos ellos amedrentados en el suelo mientras los soldados les gritaban. Excluyendo a los americanos, a todo el mundo le pareció horrible.

En 2004 los primeros prisioneros británicos fueron liberados, y concretamente en 2005 la gente comenzó a escuchar de los propios ciudadanos británicos de habla inglesa lo que realmente estaba pasando allí.

Así que mi interés por Guantánamo creció a raíz de esas historias. En ese momento la prisión llevaba abierta tres años y medio, pero los americanos todavía no habían dicho a quién retenían.

Entonces, el gobierno de los EE.UU. perdió una demanda y se vio obligado a publicar 8.000 páginas de documentos, incluidos los nombres y nacionalidades de los prisioneros, las denuncias en su contra y las transcripciones de los tribunales que decidieron si eran «combatientes enemigos».

Todo el proceso del tribunal fue injusto, pero las transcripciones proporcionaron una idea de quiénes eran los prisioneros, y utilicé toda esa información como base para “The Guantanamo Files.”

¿Cuándo publicó el gobierno de EE.UU. esa información?

En marzo, abril y mayo de 2006.

¿Conociste a algunos de los prisioneros?

No cuando estaba iniciando mi investigación, estaba en contacto con algunos abogados que representaban a los prisioneros, pero con el paso del tiempo tuve trato con varios de los ex prisioneros.

En particular, conocí a Omar Deghayes y a Moazzam Begg que aparecen en el documental ‘Outside the Law: Stories from Guantanamo,’ el cual codirigí.

¿Qué puede decir de las experiencias de los prisioneros?

Es asombroso como algunas de estas personas sobrevivieron a todo lo que pasaron. Al estar en la cárcel, puedes reaccionar de numerosas maneras. Unos optan por un modelo de no resistencia, accediendo a todo lo que se les pide que hagan. Otros no pudieron soportar la situación y pelearon, pero si lo haces te trataban mucho peor.

Lo más habitual por lo que la mayoría de ellos pasaron, fue el aislamiento en celdas de aislamiento durante más de 30 días. Murat Kurnaz fue un prisionero alemán, de origen turco que explicó como todo el tiempo que estuvo aislado, estaba tendido en el suelo respirando de una manera muy lenta para poder mantenerse con vida.

Las autoridades también tenían algunas técnicas, que utilizaban para doblegar a las personas, pensaban que colaborarían.

Pero los que tienen experiencia llevando a cabo interrogatorios te dirán que tratar de someter a alguien no es la mejor manera para conseguir que colaboren contigo.

¿Cuánto dinero cuesta a los EE.UU. mantener Guantánamo?

Es muy caro, todo tiene que ser llevado desde EE.UU. El funcionamiento básico es de alrededor de un millón de dólares al año, una locura.

Por lo tanto, tienes a 84 presos inocentes, que te están costando 84 millones de dólares cada año, para mantener a unos individuos de los que dijiste que en un primer momento no querías hacerte cargo.

¿Por qué la comunidad internacional permite al gobierno de los EE.UU. seguir con Guantánamo ?

El problema deriva en que no existe ningún mecanismo de protesta más allá de la queja. La Corte Penal Internacional no es aceptada por los Estados Unidos. De modo que George W. Bush, Dick Cheney y Don Rumsfeld no pueden ser llevados ante La Haya para rendir cuentas de sus acciones, que, por supuesto incluyen la tortura, que es ilegal.

Otro problema es conseguir la colaboración de otros países, porque la mayoría de ellos fueron cómplices en la “guerra contra el terror”, permitiendo a los aviones americanos el uso de sus aeropuertos, el espacio aéreo cuando transportaban a los prisioneros secuestrados o mediante la cooperación a través de la recopilación de inteligencia.

¿Hay alguna investigación oficial sobre el tratamiento de los prisioneros en Guantánamo?

Tristemente no, a pesar de que entre febrero de 2002 y junio de 2006 el gobierno de EE.UU. actuó como si no hubiera reglas sobre cómo se deben tratar a los prisioneros.

Hubo una investigación interna en el departamento de Justicia sobre el comportamiento de John Yoo y Jay Bybee.

Yoo, como abogado de la Oficina de Asesoría Legal, que se supone que debe proporcionar asesoramiento jurídico imparcial para el Poder Ejecutivo, escribió un memorándum en 2002, en el que señalaba que la tortura no era tortura, dejando claro que los agentes estadounidenses podían realizar torturas con impunidad.

La investigación ética llegó a la conclusión de que Yoo y su jefe Bybee, habían sido culpables de una mala conducta profesional, pero el presidente Obama permitió al Departamento de Justicia reescribir esa conclusión. Dijo que todo el mundo estaba bajo mucha presión, lo que significa que no se les sancionaría. Fue muy impactante.

¿Cómo los informes del trato a los reclusos llegaron a la opinión pública?

Es interesante, lo más importante ocurrió en 2004, después de que el escandalo de Abu Ghraib se hiciera público. Alguien dentro de la administración de Bush no podía aceptar lo que estaba ocurriendo y filtró el “memorándum de tortura” de Yoo a los medios de comunicación.

Tienes al abogado principal muy cerca de Dick Cheney, el vicepresidente de los Estados Unidos diciendo que la tortura no es tortura, a no ser que alcance el nivel de insuficiencia orgánica o incluso la muerte. Elaboré este documento a partir de un seguro médico, cortando y pegando la información referente a la tortura. Octubre, 2013.

(Fotos: Pixabay)

 

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