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Amigos del Apartheid

Algunos libros necesitan ser escritos y éste es uno de ellos. Quienes trabajan para apuntalar el apoyo al apartheid israelí deben rendir cuentas y esto es lo que motiva a Hil Aked, el autor de «Amigos de Israel».

 

Sean Sheehan

 

Según la definición de la Corte Penal Internacional, el apartheid es la práctica de «actos inhuman os… cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre cualquier otro grupo racial».

Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Yesh Din y B’Tselem (grupos israelíes de derechos humanos) han llegado a la conclusión de lo que los palestinos de Israel y sus territorios ocupados saben por su existencia diaria: Israel es un Estado de apartheid.

El funcionamiento del Estado de apartheid de Israel requiere no sólo violencia militarizada, sino pretender en la escena internacional que no está ocurriendo.

Si se descubre el fingimiento y se pone de manifiesto la realidad, Israel podría experimentar lo que le ocurrió a la Sudáfrica de la época del apartheid: sin amigos, aislada y sometida a sanciones económicas.

El movimiento sionista británico, que trabaja para minimizar las críticas a Israel y hacer fracasar el movimiento mundial de Boicot, Desinversión y Sanciones (Boycott, Divestment and Sanctions – BDS), trata de mantener el tema del «lobby israelí» como un área tabú.

Akeed tiene razón al subrayar que el «lobby israelí» no debe malinterpretarse como un «lobby judío». El antisemitismo es real y permite demonizar a quienes critican a Israel, presentándolos como enemigos que pretenden destruir la identidad étnico-religiosa y cultural de los judíos. Es una potente forma de ataque de los ideólogos del etnonacionalismo que es el movimiento sionista en Gran Bretaña.

“Amigos de Israel” (Friends of Israel) tiene un capítulo sobre la evolución en Gran Bretaña del sionismo y su presencia en el panorama proisraelí contemporáneo; una tabla ofrece datos básicos sobre veinte organizaciones clave del movimiento sionista británico y una de ellas, Bicom (Britain Israel Research and Communications Centre), es objeto de escrutinio en un capítulo aparte dedicado a la influencia de los medios de comunicación.

Los medios de comunicación desempeñaron un papel nada desdeñable en el ataque a Jeremy Corbyn tras su sorprendente elección como líder del Partido Laborista en 2015.

El antisemitismo se convirtió en un arma en el arsenal tanto del movimiento sionista como de la derecha laborista, culminando en la adopción por parte de los laboristas de la definición de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, que redefine el antisemitismo para incluir ciertas críticas a Israel.

Hay muchas razones por las que Keir Starmer es un desastre para los movimientos progresistas  de izquierda en Gran Bretaña y su apoyo inequívoco a Israel es una de ellas. Akeed lo deja claro; Labour Friends of Israel, al igual que Conservative Friends of Israel, se encuentra ahora en una posición más fuerte que nunca.

“Friends of Israel” es una publicación importante y su riqueza informativa un recurso vital para ver que la solidaridad palestina y la resistencia al colonialismo de los colonos está haciendo que los lobbies pro-Israel aumenten sus esfuerzos para enmascarar las políticas de apartheid del país. Apoyar el BDS forma parte de un movimiento más amplio por la justicia social y racial que busca en la sociedad civil un agente de cambio.

“Friends of Israel: The backlash against Palestinian solidarity”, de Hil Aked, está publicado por Verso.

(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin) – Fotos: Pixabay

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