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Violencia y pobreza inusitadas sacuden a un país tranquilo

Hoy la  sociedad de Uruguay es más violenta y padece una pobreza creciente. Y sus primeras víctimas son los niños y adolescentes. Así lo reconocen los dirigentes de una nación que se caracterizaba por ser segura y por tener una buena calidad de vida.

 

Orlando Oramas León

 

Un cuádruple homicidio ocurrido en el capitalino barrio Maracaná sacudió a Ueuguay, sobre todo porque entre los cuatro asesinados estaba un niño de 11 años.

La Policía indicó que no era familiar de las otras tres víctimas: un hombre de 40 y dos adolescentes, uno de 18 y otro de 17.

Los atacantes dispararon un centenar de balas que impactaron también en el tórax, brazos y piernas de un adolescente de 17 años, a quien los médicos luchan por salvar su vida. El atroz asesinato reavivó el debate político en tiempos de campaña electoral, pero se sumó a otros hechos de violencia a los que no escaparon varios infantes.

De octubre de 2024 a la fecha varios resultaron heridos o perecieron víctimas de disparos. Son varios los casos. En octubre de 2023 un menor de 12 años recibió un balazo en una pierna. Dos meses después, una niña sufrió en el abdomen un disparo de escopeta con perdigones, que iba dirigido contra un vecino.

El 17 de diciembre otra niña, de nueve años, fue herida de dos balazos mientras jugaba frente a su casa del barrio Marconi. Los sicarios dispararon desde un auto en marcha.

Ese mes, en noche buena, una menor de 14 años, fue herida mortalmente en medio de una balacera.

A mediados de enero, la rivalidad de dos familias involucradas en el narcotráfico provocó la muerte de un niño el 18 de enero de este año en Villa Española. Al mes siguiente, un infante de dos años fue asesinado. Estaba con dos adultos y tres menores dentro de un auto aparcado frente a una boca de drogas.

Dos infantes, de seis y ocho años, resultaron heridos de bala.

De abril a mayo una niña de cinco y un varón de cuatro años también sufrieron balazos.

Y así, muchos otros casos que evidencian la violencia actual en Uruguay.

Actualmente, como dijo, la fiscal de Homicidios, Mirta Morales “la sociedad uruguaya es muchísimo más violenta, con muchas armas en la calle” y ante una violencia “inusitada”, con “uso de armas sin control”, “Me preocupa que nos estemos acostumbrando”.

Pero la violencia armada no es el único flagelo que apunta a la infancia.

Pero también hay maltrato infantil.

En 2022, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) intervino en casi siete mil 500 situaciones violentas hacia ese grupo etario, a razón de 20 por día.

Según el parte, en el 92% de los casos, los agresores eran familiares directos o convivían con las víctimas.

En mayo del año pasado, la relatora especial de la ONU sobre la venta y explotación sexual de niños, Mama Fatima Singhateh, instó al Estado uruguayo a encarar la cultura que “normaliza” el abuso sexual de menores.

Ya por entonces ocupaba titulares de prensa el escándalo del hoy exsenador del Partido Nacional Gustavo Penadés, preso e imputado por diversos delitos sexuales contra menores de edad.

Igualmente, otro fenómeno resulta preocupante: Uruguay es el país de la región con mayor infantilización de la pobreza.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), al concluir el año pasado la pobreza quedó en 10,1% (9.9% en 2022). De cada mil personas, 101 no superaron el ingreso mínimo para cubrir las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias consideradas por el INE. Y la población infantil es la que más padece la insuficiencia de ingresos en sus hogares. La estadística del INE consignó que 20,1% de los niños menores de seis años eran pobres en 2023. En la franja de seis a 12 años, la pobreza se estimó en 18,3% (18% en 2022) y en la de 13 a 17 años fue 17,9% (16,2% un año atrás).

La penuria entre los menores de seis años resultó 11,6 veces mayor que la registrada en los adultos mayores (más de 65 años). PL

(Fotos: Pixabay)

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