Los nuestros, Migrantes, Multicultura

“A ellos los une la guerra, a nosotros debe unirnos la paz”

Así piensa Dagoberto Gaitán Vargas, un inmigrante colombiano que debió exiliarse para encontrar asilo político en el Reino Unido, donde vive hace más de dos décadas. Hijo de productores de café, nacido en el área rural de Tolima y con una vida de militancia, tiene una mirada política y social sobre Colombia, observa el pasado y apuesta por un futuro de esperanza.  Series de The Prisma: “Inmigrantes y activistas en el RU”.

 

Dagoberto Gaitán Vargas.

Josefina Viano

 

Dagoberto tuvo que sobrevivir a la violencia paramilitar dejando atrás una carrera política, una familia y una comunidad. En su ciudad natal, era un dirigente de izquierda, representaba a su pueblo, fue  asesor de gobierno, concejal, funcionario público. Luchó junto a los campesinos, junto a quienes querían cambiarlo todo, los representó.
Debió irse porque era perseguido y la violencia se acrecentaba. Pero su espíritu combativo le acompañó incluso al llegar a  Londres, no se quedó quieto, no pudieron vencerlo.

Rápidamente se acercó a las agrupaciones, a los movimientos, allí donde los inmigrantes se reúnen, debaten, se reconocen y se organizan. Allí donde se hace política, esa política que cambia realidades, crea lazos, forja resultados, trabaja y acompaña lo que cree mejor para las grandes mayorías.

¿Qué lo llevó a emigrar de Colombia?

Me tocó emigraren 2003 por la situación política tan compleja y difícil para todos los que pensábamos diferente. En esa época estaba operando un sistema en el que cualquier sindicalista, dirigente social, campesino o comunal era una persona no grata para quienes gobernaban. Los grupos paramilitares y el gobierno de entonces buscaban acabar con movimientos políticos progresistas como Unión Patriótica, movimiento al que en ese momento yo pertenecía.

Fuimos muchos quienes nos desplazamos, no solamente en el departamento de Tolima, sino también de Antioquia, en las zonas bananeras, en el llano, los Santanderes y el departamento del Guaviare.

Muchos luchábamos por cambios como la Reforma Agraria, uno de los pilares por los que el movimiento campesino ha luchado durante años. Pero quien luchaba por la tierra, quien se unía a un sindicato o a una asociación, era perseguido y masacrado. Hubo una alta represión, muy dura, torturaban y asesinaban líderes cada vez con mayor frecuencia. No tuvimos otra alternativa que emigrar.

¿Cómo fue la llegada al Reino Unido? ¿Cuáles fueron los principales desafíos que debió enfrentar en ese momento?

Yo tenía 45 años, pedí asilo político y me lo aceptaron. Desde entonces vivo en el Reino Unido. Emigrar del país natal, siempre es un cambio muy grande y brusco. La primera barrera fue el idioma. Algo que me favoreció fue que me recibió mi hermana en su casa, hasta que me dieron el ‘Travel document’, que me permitía viajar a cualquier parte del mundo excepto a Colombia. Uno siempre extraña a su país y su gente. Tras cinco años obtuve la nacionalidad británica y así pude volver a Colombia como turista. En ese tiempo no pude ver a mis hijas y fue muy difícil para mí, para ellas, para todos. Cuando obtuve el estatus, ya podía trabajar y las cosas empezaron a cambiar.

¿Cómo reconfiguró su vida como activista en Londres? ¿Qué hizo con todo lo que había vivido y aprendido, con su bagaje político?

Al principio, comencé a conseguir contactos, a averiguar dónde ir. Me acerque a una organización llamada Coras, la Asociación Colombiana de Refugiados, a la que rápidamente me sumé como voluntario.

En Coras éramos muchos refugiados. Allí uno empieza a conocerse, mezclarse, sentir a los otros como familia. Conoces personas con el mismo pensamiento y sigues luchando por la defensa de los derechos humanos, en coordinación con movimientos de otros países. Trabajamos junto a bolivianos, ecuatorianos, mexicanos, chilenos, y uno de a poco se va sintiendo en familia, luchando por la misma causa.
Desde el momento que llegue a Londres, comenzó mi activismo. Nunca me he desligado de los movimientos sociales, siempre he sido y seré activista social. Al momento de llegar, como no tenía un inglés fluido,  me involucré en el área de la limpieza, fui un limpiador, y me afilie a sindicatos y distintas organizaciones de inmigrantes. En organizaciones como UnitedVoices of the World (UVW) (Voces Unidas del mundo), se luchó muchísimo para conquistar derechos para los trabajadores, se llevó adelante la movilización por el “London living wage”, por un salario digno para los trabajadores. También se luchó contra la discriminación de trabajadores en sus puestos de trabajo. Aún continuamos luchando por estas reivindicaciones.

También participé de la campaña “Nadie es ilegal”. En esa época la policía  hacía redadas para capturar inmigrantes por las calles de Londres. Organizamos un gran movimiento y pusimos freno a estas prácticas. Luchamos y continuamos luchando por el reconocimiento de la comunidad latinoamericana en el Reino Unido.

¿Se puede trabajar por Colombia, estando en el Reino Unido?

Muchísimo. En esta lucha hemos construido y ayudado a construir organizaciones que trabajan desde la solidaridad internacional. Organizaciones británicas como Justice for Colombia o Colombia Solidarity Campaign,  que han dado un gran apoyo al proceso de paz en Colombia. Nuestro lobby es denunciar y mostrar al mundo, a la comunidad internacional, lo que pasa en Colombia, aquello que los medios de comunicación ocultan.

Desde aquí vemos lo que sucede en Colombia y, en términos internacionales, es muchísimo lo que se puede hacer. Las marchas, por ejemplo, cuando fue el paro cívico nacional en Colombia, mostraron al mundo lo que verdaderamente estaba aconteciendo allá. Hicimos grandes movilizaciones con colombianos y con personas de muchos países que se solidarizaron con Colombia y nos apoyaron. Eso funcionó como un termómetro para mostrarle al mundo lo que hacía la policía y el presidente de entonces Ivan Duque.

¿Cómo es su activismo actualmente? ¿Cuáles son sus proyectos?

Soy cofundador de “Casa Colombia”, una casa para latinoamericanos, donde podemos relacionarnos y participar en eventos culturales. Recientemente el gobernó británico la reconoció como una organización, y actualmente se está buscando un espacio físico.
También estuve participando en capacitaciones del Consulado Colombiano. Y desde la “Mesa de Emprendimientos” estoy llevando adelante una empresa llamada “Magic Tour Expedition” dedicada al  turismo en Londres y Colombia.

Estamos convencidos de que debemos seguir luchando, desde donde sea que estemos y con las herramientas que tengamos. Hay que luchar por los inmigrantes y por los pueblos latinoamericanos.

Respecto al cambio de gobierno de 2022, ¿cómo percibe la situación actual en Colombia?

Colombia ha sido uno de los países más corruptos del mundo. Los dueños del poder son quienes tienen los medios de comunicación. Sucede lo mismo con la justicia. Actualmente se está haciendo un esfuerzo enorme desde el gobierno de Gustavo Petro, estamos ante una gran oportunidad en la historia de Colombia. Me siento orgulloso del triunfo de un presidente progresista, luego de tanto tiempo, que realmente intenta mejorar las cosas para grandes sectores sociales, pese a la fuerte resistencia de quienes gobernaron las últimas décadas, de los círculos de poder tradicionales.

¿Qué mensaje le daría a los movimientos sociales y a la juventud de Colombia?

El derecho a vivir en paz es fundamental, la lucha de los derechos humanos, debe hacerse sorteando el poder de los medios de comunicación tradicionales. Tenemos que apostar a nuevas formas de comunicarnos, luchar por la verdad de nuestros pueblos, apoyar a los gobiernos que defienden a sus comunidades.

En 2026 tenemos que seguir luchando para volver a tener un gobierno que esté del lado de los derechos humanos, de la producción, del trabajo, de la industria, del turismo.

La derecha se une en torno a la guerra. A los jóvenes les pediría que luchen para que nos unamos por la defensa de la unidad, del medioambiente, de la justicia y el trabajo. Pero, principalmente, nos toca unirnos por la paz. Mientras a ellos [la derecha] los une la guerra, a nosotros debe unirnos la paz.

(Fotos suministradas por el entrevistado y autorizadas para su publicación)

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