El gobierno de El Salvador modificó su estrategia de combate al narcotráfico y movilizó sus recursos hacia la zona marina donde más estupefacientes pasan hacia el norte. El 24 fue un año de grandes decomisos y este 2025 empezó con grandes golpes.
Luis Beatón
El Salvador inició el 2025 con un fuerte golpe al narcotráfico en aguas del océano Pacífico, según informó el presidente Nayib Bukele al anunciar la ocupación de 4.3 toneladas de cocaína en una jornada.
La acción de la Marina Nacional salvadoreña en aguas lejanas del océano Pacífico representó la detención de cuatro embarcaciones con un cargamento de drogas valorado en más de 100 millones de dólares, que transportaban narcos ecuatorianos y colombianos. Estas operaciones consolidan al país como un bastión de enfrentamiento al narcotráfico, en especial el que se desplaza desde Suramérica con destino al principal mercado del mundo, Estados Unidos.
Durante años la nación norteña ha tenido la mayor demanda en diferentes tipos de drogas y por ejemplo, cifras de 2023 presentadas en la Cámara de Diputados de México, nación muchas veces de tránsito obligado, aseguraban que era un mercado de 240 mil millones de dólares.
El combate al narcotráfico debe ser un compromiso multilateral, por lo que no caben amenazas contra países como las vertidas en esa ocasión por legisladores o funcionarios estadounidenses hacia su más cercano vecino del sur, según autoridades de ese país.
En la década de los 80 del siglo XX se amenazaba a Bolivia, por ejemplo, por su gran producción de la hoja de coca, una tradición centenaria de la población indígena pero que era entonces la materia prima fundamental para la producción de la cocaína.
Ya en esa época los diplomáticos del país andino señalaban que si se eliminaba la demanda del mercado, los productores primarios de la materia prima mantendrían su producción pero solo con fines medicinales o de alimentación. Expertos opinan aún que es esencial la eliminación de la demanda en los mercados para lograr avances en este tema, más cuando, ejemplifican, en muchas “ocasiones” drogas como la cocaína eran “un lujo” en fiestas de la “alta sociedad” en Estados Unidos.
Política antinarcóticos
En años recientes El Salvador enfrentó la espiral de violencia de las maras o pandillas, las cuales llegaron a controlar la vida en el país; los pandilleros eran “dueños de villas y haciendas” y en cierta forma se vincularon al narcotráfico.
Según la publicación InSight Crime en 2020, El Salvador militarizó parte de su frontera con Honduras, presuntamente para combatir el tráfico de estupefacientes.
Sin embargo, según fuentes de crédito, esa acción buscaba más eliminar el paso de migrantes hacia el país norteño.
Según el informe esa medida al parecer obvió los puntos reales de entrada de la cocaína al país.
De hecho, buena parte de las 23 toneladas de cocaína decomisadas entre 2017 y parte de 2020 en El Salvador fueron incautadas en altamar o, en menor porcentaje, en rutas terrestres alejadas de la zona intervenida por el gobierno, que nunca presentó pruebas de los resultados.
Un reciente informe del gobierno salvadoreño muestra resultados tangibles alcanzados evidentemente con un cambio de política, al desplazar el combate a otras zonas.
Todo indica que los cárteles del narcotráfico optaron por trasladar su droga por aguas lejanas del océano Pacífico con embarcaciones semisumergibles y con naves dotadas de motores de gran potencia, lo cual fue enfrentado con excelentes resultados por el gobierno salvadoreño en 2024.
Los buenos resultados
Un informe aireado a inicios de este 2025 por el gabinete de seguridad de Bukele destacó que el anterior fue el año “más exitoso en la lucha contra el narcotráfico”.
En esos 12 meses las autoridades ocuparon 17.224 kilos de drogas (17.224 toneladas), valoradas en US$ 422’771.124 dólares, principalmente cocaína, marihuana, crack, heroína, éxtasis y metanfetamina.
Ese resultado acompañó al logro alcanzado por el gobierno de reducir la violencia de las pandillas y alcanzar un índice de homicidios de 1.9 por cada 100 mil habitantes.
El narcotráfico es un delito que por años fue una de las fuentes de financiamiento y de control por las pandillas y grupos de crimen organizado, y si es que aún existen luego del arresto de más de 84 mil de sus miembros, perdieron sus recursos financieros.
Hemos cerrado el año como el más eficiente en la lucha contra el narcotráfico, afirmó el vicealmirante René Merino, ministro de Defensa de El Salvador, durante la presentación de los logros del país. El salto fue sustantivo pues en 2023, las autoridades de Seguridad incautaron solo 3,6 toneladas de droga. Una cifra muy baja con relación a 2022, cuando fueron ocupadas 13 toneladas valuadas en 303.7 millones, mientras que en 2021 el acumulado fue de 11.8 toneladas valuadas en 275 millones.
Del 17.2 toneladas de droga incautada en 2024, un total de 16.7 fue de cocaína decomisada en altamar, lo cual representa 420 millones 926 mil dólares. La operación más lejana se efectuó el 23 de diciembre a 1.050 millas náuticas de la costa salvadoreña.
Los informes de los fiscales salvadoreños muestran que los principales capturados en la conducción de narcóticos son colombianos, ecuatorianos, guatemaltecos y mexicanos.
En el caso de los ecuatorianos, según versiones, pescadores de esa nacionalidad son obligados a aceptar el traslado de la droga hacia su destino, pero si se niegan, ellos y sus familiares son ejecutados por sicarios de los cárteles.
La trasladan y reciben el dinero, o mueren si se niegan. PL
(Fotos: Pixabay)











