Comenzando febrero y ante una muy nutrida audiencia, la realización de una charla ofrecida por el reconocido activista y académico profesor Ilan Pappé, en el Consulado de Colombia en Londres, permitió comprobar que la solidaridad con el pueblo palestino sigue creciendo en diferentes partes del mundo, pese a los intentos y acciones para silenciar o acabar cualquier apoyo.
Jonathan Montoya
En un emotivo discurso pronunciado el primero de mayo del año pasado, el presidente colombiano Gustavo Petro anunció el cese de relaciones de su país con Israel «por tener un gobierno genocida». Fue entonces cuando dijo: “Si Palestina muere, muere la humanidad y no vamos a permitir que eso suceda”.
Ha pasado casi un año y el asesinato de decenas de miles de palestinos, de desplazados, heridos y despojados de sus cosas y su tierra, continua alimentando un cuadro de permanente barbarie.
De diferentes partes del mundo, millones de voces, agrupadas o individuales, se han levantado exigiendo que cese la destrucción del pueblo palestino. Lo han hecho y siguen haciendo a través de marchas, protestas, conferencias, charlas, debates, escritos, cartas y más.
Así ocurre, por ejemplo, en Londres donde existe un fuete movimiento pro-Palestina.
Desde la comunidad colombiana, pero armando un grupo de solidariad de diferentes nacionalidades, también se han realizado diferentes actividades. Una de ellas tuvo lugar comenzando febrero, en la sede del Consulado de Colombia en Londres, organizada por activistas pro-palestinos

La Conferencia, titulada “Si Palestina muere, muere la humanidad”, pretendía brindar a los activistas palestinos de las herramientas necesarias “para librar la batalla de las ideas, porque cuando estamos en la calle protestando, no estamos simplemente haciendo ruido. Estamos argumentando; estamos defendiendo un caso. Esa es nuestra batalla. Nuestras armas son los libros y el intercambio intelectual». Así lo expresó Yonatan Mosquera, sindicalista y activista antiapartheid residente en Londres y quien presidió el evento.
La conferencia la realizó el reconocido activista y académico Profesor Ilan Pappé, quien explicó que el cese de relaciones con Israel es «uno de los medios no violentos más importantes para obligar a un Estado colonizador y apartheid, un Estado que perpetra la limpieza étnica y el genocidio», a cambiar su brutal rumbo. Citó los casos de anteriores regímenes viciosos que han sido desmantelados, como Vietnam del Sur y la Sudáfrica del apartheid, y «lo que ocurrió en esos lugares también puede ocurrir en Israel», siempre que haya suficiente presión por parte de otros Estados, empezando por sanciones y la ruptura de relaciones diplomáticas.

A historical step
En el evento también estuvieron presentes el escritor y trabajador humanitario Víctor de Currea Lugo, quien expuso un resumen de las medidas tomadas por el gobierno colombiano como oposición al genocidio en curso en Gaza, y Yael Kahn, israelí , veterana del movimiento contra el apartheid en el Reino Unido desde los años 70. Ella presentó sus puntos de vista sobre el camino a seguir para el movimiento contra el genocidio.
Con ellos estuvieron Mamdouh Jabbar, primer representante palestino destinado en Colombia y quien habló de su experiencia al llegar a Bogotá, e Ibrahim Assalia, de la Unión General de Periodistas Palestinos, quien compartió las perspectivas y esperanzas actuales desde su lugar de nacimiento, Jabalia, con respecto a la liberación palestina.
Yael Kahn apoyó la petición de sancionar a Israel y dijo que también debería ser expulsado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya que “el Estado sionista tiene un récord mundial de asesinatos contra empleados de la ONU, encarcela y tortura rutinariamente al personal de la ONU, prohíbe la UNRWA, ataca a las fuerzas de paz de la ONU y viola todas las resoluciones de la ONU relativas a Palestina.”
Yael Kahn fue más allá: pidió que se expulsara a Israel de todos los organismos internacionales deportivos, académicos y profesionales.
«Colombia – dijo – nos está mostrando el camino, pero no podemos dar a Colombia por sentada», dijo la Kahn, e instó a los asistentes a movilizar la solidaridad con el gobierno de Petro, ya que «los sionistas continuarán sus intentos de desestabilización interna».
El cambio en la política europea
Kahn se refirió al caso de Issam Bassalat, un doctor palestino de Edimburgo, que languidece en una prisión del Reino Unido desde 2020 tras cargos falsos resultantes de una operación de trampa del MI5. Bassalat es bien conocido por defender los derechos de los palestinos en el Reino Unido y Europa, incluida una demanda para que el Reino Unido se disculpara por la Declaración Balfour. Por su parte, Pappé explicó que la celebración por Teresa May de la Declaración Balfour en 2017 marcó «el acto británico más inmoral desde hace muchos años». Sin embargo, añadió que se está produciendo un cambio en el debate político dentro de Europa Occidental.
Citó la iniciativa de Oslo promovida por el Dr. Mads Gilbert y otros, que insisten en que «nosotros [los europeos] no somos mediadores y nunca fuimos mediadores honestos. Ahora somos los aliados de los palestinos, ése es nuestro papel histórico, ponernos del lado de los palestinos».

Deberían iniciarse campañas similares en el Reino Unido porque, sin la complicidad de Occidente, habría sido «imposible crear ese tipo de Estado de apartheid», añadió Pappé.
Una perspectiva más joven
Pappé también se refirió a la generación más joven de palestinos, en su patria y en el extranjero, que están «mucho más decididos sobre la visión de futuro. Tienen una idea más clara de lo que quieren», lo cual es positivo.
Sin embargo, la juventud palestina no es la única fuente de esperanza. Pappé señaló que la juventud judía de fuera de Israel también está experimentando una transformación positiva. Cuanto más se enteran de la brutalidad de Israel, «menos quieren que se les asocie con él». En cambio, se dan cuenta de que el judaísmo les ayuda a identificarse más con lo que ocurre en Palestina, «y esto les empuja a formar parte del movimiento de solidaridad con los palestinos».
Pappé habló de su propia experiencia de transformación, de joven israelí nacido en una familia que apoyaba el sionismo a activista por los derechos de los palestinos, y expresó su deseo de que más judíos israelíes sigan su ejemplo. «No soy el único; estamos trabajando dentro de la sociedad judía israelí, no vamos a renunciar a ello; los activistas tienen que ser activos en todas partes, dondequiera que puedan trabajar, deben trabajar»
El mundo que queremos construir
Esa realidad que hay que cambiar va más allá de Palestina: “Nos enfrentamos no sólo al poder del lobby proisraelí, que intenta silenciar cualquier apoyo a Palestina mediante la intimidación y falsas acusaciones de antisemitismo y terrorismo. También nos enfrentamos a todas las fuerzas antiliberales, todas las fuerzas antidemocráticas en cada uno de los países occidentales que aprovechan la oportunidad para hacer de estos Estados mucho más parecidos a Estados policiales, incluso bajo el disfraz de la democracia”.
Y agregó: “Están utilizando el tema de Palestina para asegurarse de que la gente recuerde que no pueden decir libremente lo que quieren, que no pueden manifestarse libremente por lo que quieren, que existe el tipo de Estado Gran Hermano que puede callarlos y reprimirlos».
Como apunte final, Yonatan Mosquera dijo: «Cuanto más democrática, más representativa, más auténtica sea la política en Occidente, mejor para los palestinos y peor para los israelíes. Cuanto más populista, fascista, neoderechista y antidemocrática sea la política occidental, mejor para Israel y peor para los palestinos. El tema de Palestina es la que decide el futuro de la humanidad. Decide en qué tipo de mundo queremos que viva la próxima generación.”
(Fotos de Pedro Blattmann, facilitadas por Yonatan Mosquera y autorizadas para su publicación. Y fotos de Pixabay).











