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Ablación o mutilación genital, práctica peligrosamente extendida

Un nuevo informe ha recopilado pruebas de la mutilación/ablación genital femenina en 94 países, revelando que esta práctica nociva existe en más comunidades de las reconocidas anteriormente y que el número de niñas y mujeres afectadas o en riesgo supera las estimaciones anteriores.

 

Equality Now

 

Los esfuerzos para acabar con la A/MGF siguen viéndose obstaculizados por la reticencia de los gobiernos a actuar, especialmente en países no muy asociados a esta práctica. Otros obstáculos son la debilidad de la protección jurídica, la insuficiencia de datos, la escasa sensibilización y la falta de financiación y de medidas decisivas por parte de la comunidad internacional.

Ha llegado el momento: End Female Genital Mutilation/Cutting, An Urgent Need for a Global Response – Five Year Update’, de End FGM European Network, Equality Now y The U.S. Network to End FGM/C recopila datos sobre la naturaleza y la práctica de la A/MGF en diferentes países. Encuestas a pequeña escala, estimaciones y relatos personales de supervivientes, activistas y organizaciones de base arrojan nueva luz sobre la urgente necesidad de ampliar los esfuerzos de protección y prevención.

La investigación es continuación del informe del grupo de 2020, que documentaba cómo se subestimaba lamentablemente el alcance de la A/MGF en todo el mundo. Desde entonces, se ha detectado la A/MGF en comunidades locales de Azerbaiyán, Camboya y Vietnam, y se han reunido más pruebas en Colombia, Malasia, Filipinas, Arabia Saudí, Sri Lanka y Emiratos Árabes Unidos. Es necesario investigar más en los lugares donde los datos son limitados, como Panamá, México y Perú, donde la A/MGF puede existir entre los grupos indígenas.

«Cada vez hay más pruebas que demuestran claramente que la A/MGF es un problema mundial que exige una respuesta global coordinada», afirma Divya Srinivasan, de Igualdad Ya. «Para acabar con la A/MGF, los gobiernos, los organismos internacionales y los donantes deben reconocer la magnitud del problema, reforzar sus compromisos políticos para abordarlo y priorizar la financiación, especialmente en las regiones y comunidades olvidadas.»

Mejores datos y más financiación

En 2020, UNICEF estimó que al menos 200 millones de mujeres y niñas habían sido sometidas a la mutilación genital femenina en 31 países. En 2024, UNICEF actualizó la cifra a más de 230 millones: 80 millones en Asia, 6 millones en Oriente Medio y entre 1 y 2 millones en comunidades pequeñas o diásporas en otros lugares. El aumento del 15% de UNICEF se debe a los nuevos datos disponibles de países anteriormente excluidos de las estadísticas oficiales, junto con el rápido crecimiento de la población en los lugares donde se practica la A/MGF.

Aunque la cifra de 230 millones de UNICEF es la primera estimación mundial exhaustiva del número de mujeres y niñas afectadas, sólo se dispone de datos nacionales detallados sobre la prevalencia en 31 países. Esta falta de datos permite a los gobiernos reticentes seguir evitando reconocer o abordar la A/MGF.

La mayor parte de la financiación internacional se centra en unos pocos países africanos. Aunque este trabajo para acabar con la A/MGF está gravemente infradotado de recursos y requiere una mayor inversión, la insuficiencia de fondos es aún más grave en Asia, América Latina y Oriente Medio, que sólo reciben una pequeña asignación.

El problema se agrava porque algunos gobiernos no reconocen la A/MGF en sus países, y en algunos casos la niegan activamente, socavando y a veces desacreditando abiertamente el trabajo de supervivientes y activistas.

Disponer de datos exhaustivos es crucial porque proporciona pruebas sobre la necesidad de actuar y de financiación, y establece una línea de base a partir de la cual se pueden desarrollar, implementar, seguir y evaluar las intervenciones.

Tania Hosseinian, de la Red Europea para Acabar con la MGF, explica: «El acceso a datos precisos y actualizados es crucial para comprender la magnitud de la A/MGF y para desarrollar y evaluar leyes y políticas que garanticen que nadie se quede atrás. Las estrategias basadas en datos deben guiar nuestras acciones, empoderando a las organizaciones de base, a los movimientos juveniles y a las sobrevivientes para que lideren el camino».

Muchos países aún no tienen leyes

La ablación genital femenina está reconocida internacionalmente como una grave violación de los derechos humanos que implica la extirpación parcial o total de los genitales externos femeninos por razones no médicas. Tiene sus raíces en la desigualdad de género y en los intentos de controlar el cuerpo y la sexualidad de las mujeres y las niñas.

La mutilación genital femenina no tiene ningún beneficio para la salud y puede causar graves daños a corto y largo plazo. Potencialmente mortal -como tristemente demuestran las muertes relacionadas con la A/MGF en Sierra Leona y Kenia en 2024-, se asocia a numerosos problemas de salud, como dolor crónico e infecciones, trauma psicológico, infertilidad y mayores tasas de mortalidad materna e infantil.

A pesar de ello, de los 94 países donde se ha detectado la mutilación genital femenina, sólo 58 (61%) tienen leyes que la prohíben explícitamente. Esto deja a muchos millones de personas sin la protección adecuada y permite a los perpetradores eludir la rendición de cuentas.

Desde 2020, India, Jordania, Kuwait, Singapur, Sri Lanka, la Federación Rusa, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos han recibido recomendaciones de mecanismos internacionales de derechos humanos en las que se les pide que tomen más medidas para abordar la mutilación/ablación genital femenina.

Como dato positivo, en 2020 sólo 51 países prohibían específicamente la mutilación genital femenina. Desde entonces, Sudan, Indonesia, Finlandia, Polonia, and the Estados Unidos han aprobado leyes federales, mientras que Francia ha reforzado su código penal y la Unión Europea ha adoptado nueva legislación regional.

Varios países han logrado descensos en las tasas de A/MGF, como Burkina Faso, Liberia y Kenia, entre otros, mientras que Portugal, Gambia y el Reino Unido han logrado por primera vez en su historia enjuiciamientos por A/MGF.

Medicalización y otras amenazas al progreso

Resulta preocupante que la reacción contra los derechos de la mujer amenace con anular los avances conseguidos con tanto esfuerzo. En Kenia y Gambia, se han presentado recursos legales para derogar las leyes vigentes contra la mutilación/ablación genital femenina, amenazando con revertir años de progreso. Estos intentos regresivos se han topado con la decidida resistencia de activistas de los derechos de la mujer, expertos jurídicos, periodistas y socios internacionales que colaboran a escala local e internacional para evitar retrocesos.

Otra preocupación es cómo la medicalización se está generalizando. Según el informe 2024 de UNICEF, el 66% de las niñas sometidas recientemente a la ablación o mutilación genital femenina lo fueron a manos de un profesional sanitario. En países como Egipto, Indonesia y Kenia, la A/MGF medicalizada es percibida erróneamente por algunos como una alternativa legítima, mientras que en Rusia las clínicas la anuncian abiertamente.

Cada vez hay más conciencia sobre las prácticas que aún no se reconocen formalmente como formas de mutilación. Entre ellas se incluye la puntada del marido, cuando se añade un punto extra durante la reparación vaginal tras el parto, con el fin de estrechar la abertura vaginal para aumentar el placer sexual de la pareja masculina. Realizada a menudo por profesionales médicos sin el consentimiento de la mujer, investigaciones recientes han detectado casos en Europa, Japón y Estados Unidos, en los que las supervivientes sufren complicaciones de salud y se compara con la mutilación genital femenina.

Situar a las mujeres y las niñas en el centro de los esfuerzos

Acabar con la A/MGF requiere una estrategia global pero matizada que aborde las formas específicas en que se practica en las distintas regiones y comunidades. Con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5.3 fijando 2030 como meta para erradicar la A/MGF, sólo quedan cinco años para acelerar y globalizar los esfuerzos.

Un cambio social transformador requiere un enfoque colaborativo, multifacético y centrado en el superviviente que incorpore la promulgación y aplicación de protecciones legales sólidas junto con la participación de la comunidad para concienciar sobre los daños y las consecuencias legales de la A/MGF.

Caitlin LeMay, de la red estadounidense End FGM/C Network, concluye: «Millones de personas de todo el mundo viven con las consecuencias de por vida de la A/MGF. Su valentía al compartir sus historias ha atraído la atención mundial sobre esta práctica nociva y ha fortalecido el movimiento para acabar con ella.

«Las supervivientes, vivan donde vivan, deben tener acceso a servicios adecuados, asequibles y de calidad que tengan en cuenta el género, la infancia y la cultura, garantizando que sus voces sigan siendo fundamentales en la lucha contra la A/MGF».

Para más información haga clic aquí (Equality Now). 

(Traducido por Camila Marquez) – Fotos: pixabay

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