Jonathan Meades fue en su día un rostro familiar de la televisión, especialmente de la BBC, en documentales sobre arquitectura y los entornos construidos en Gran Bretaña.

Sean Sheehan
Durante mucho tiempo ha sido periodista y escritor de ficción, por lo que la publicación de “Empty wigs” (“Pelucas vacías”), una colección de relatos cortos, no debería sorprender. Esto no quiere decir que algunos lectores no vayan a encontrar en ella ficción provocativa.
Son menos de veinte relatos, pero se trata de un gran libro de casi mil páginas y el primer relato ocupa casi un centenar de ellas. Está ambientado en Argelia al final de la guerra de independencia del país contra los franceses (1954-1962) y la voluntad de Meades de dar voz a un islamófobo desquiciado y asesino es ligeramente alarmante hasta que se toma como una advertencia sobre la vil naturaleza del nacionalismo racista.
El sentido del humor del autor, deliberadamente chocante, es un gusto adquirido y es mejor no citar aquí un párrafo -gracioso, pero de un modo repugnante- en el que un personaje esboza los intereses médicos de su padre. Como ejemplo del humor maligno del autor, la misa católica es descrita con picardía como “en parte glotonería caníbal, en parte sadismo homoerótico”.
Al igual que con Anthony Burgess, escritor británico de la generación anterior al autor, su vocabulario se ampliará en el transcurso de la lectura. Tras hallar que describía los ojos de un personaje como «oxido líquido», me encontré buscando un diccionario, y parte de la jerga sexual es una auténtica delicia.
Hay un exceso en la escritura, una compulsión por exagerar y excederse, pero también se nutre de un vasto tesoro de conocimientos arcanos y, además de usar un diccionario, habrá que recurrir a búsquedas en Internet sólo para verificar que, sí, sabe lo que dice sobre un tema concreto.
Debajo de todo ello hay una profunda repulsión por el estado del mundo y rabia contra la gente estúpida y vacía -de ahí el título del libro- que tolera a políticos psicópatas y arribistas que se ganan la vida cultivando el arte de la mentira. Cuando uno de los personajes de uno de los relatos va hacia a la playa, “la visión de las olas rompiendo liberó en mí emociones poderosas, por no hablar de una nostalgia entrañable de olas tan altas como montañas que destruían ciudades y aniquilaban la vida”.
Las descripciones de guerras, atrocidades y violencia en general son visceralmente desagradables, y la deslumbrante exuberancia con que evoca la muerte y la destrucción se convierte en la red de seguridad del autor: o se vuelve loco ante la salvaje locura de todo ello o escribe sobre ello con entusiasmo como una forma de autoprotección.
Meades es enemigo de lo anodino y lo políticamente correcto. Su escritura es un tour de force y digna de ser altamente recomendada, – pero sólo si usted no es cobarde ni se ofende fácilmente.
“Empty wigs”, de Jonathan Meades, ha sido publicado por Unbound.
(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marin)











