Se estima en más de 20 mil los menores chilenos adoptados de manera irregular durante el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990). Estos se quedaron en el país o fueron enviados al extranjero, sobre todo a Europa. Por ello hoy en Chile se buscar seguir las huellas y crear reencuentros y memoria.
Carmen Esquivel
En esas prácticas ilegales hubo complicidad del Estado, de diversas instituciones como CEMA Chile, presidida por la esposa de Pinochet, Lucía Hiriart, y de organismos judiciales que articularon una red para la salida masiva de niños por intereses de control social o de lucro.
La Fundación Hijos y Madres del Silencio (HMS), dedicada a apoyar a las familias afectadas por este flagelo, realizó un estudio basado en el relato de 273 víctimas, que reveló procedimientos sistemáticos como la declaración falsa de muerte al nacer, la manipulación de documentos, la participación de redes de intermediarios y hasta el uso de amenazas. En cuanto al perfil de las víctimas, la mayoría eran mujeres jóvenes, pobres e indígenas.
“Nosotros hemos logrado más de 350 encuentros de hijos que viven en el extranjero o acá en Chile, con sus padres biológicos”, dijo Marisol Rodríguez, presidenta de HMS, a la prensa.
Las adopciones irregulares no solo se dieron en Chile, sino también en otros países como Perú, Bolivia, Brasil o Guatemala. “Entonces, es importante no silenciarlas y que las madres a las cuales les quitaron a sus bebés, este dolor lo transformen en fuerza”, expresó.
El pasado año desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos se anunció la creación de la Mesa Interinstitucional de Trabajo sobre Adopciones Forzadas o Irregulares, con el fin de garantizar el derecho de cada una de las personas a conocer su origen y la reunificación familiar.
El secretario ejecutivo de la Mesa Interinstitucional, Ananías Reyes, informó que en 2024 se efectuaron 10 sesiones y varios encuentros con la sociedad civil, instituciones estatales y organismos internacionales.
Sin embargo, hay pocos avances porque falta una respuesta coordinada del Estado para la atención de las víctimas, no hay vías administrativas para la búsqueda de los menores robados y la información oficial es escasa.
La mesa plantea la necesidad de que primero el Estado reconozca la existencia de adopciones forzadas y se cree una entidad especializada que se encargue de la búsqueda de los hijos a través de mecanismos administrativos.
Desde la Fundación Hijos y Madres del Silencio, su presidenta Marisol Rodríguez, también propone la creación de un banco de ADN para la identificación de las víctimas, apoyo en salud mental a las familias y una comisión para la verdad, la justicia y la reparación.
Un encuentro
En la página de la Fundación HMS, Carolina Baeza es el caso número 293 del reencuentro con las familias facilitado por esa organización sin fines de lucro.
Carolina nació en 1976 en el hospital José Joaquín Aguirre, de la capital chilena, y a su madre le dijeron que había muerto en el parto, pero en realidad fue una víctima más del robo de niños perpetrado en dictadura.
“A los 15 años supe que era adoptada. Mi madre adoptiva falleció hace nueve años, en 2022 ingresé a la Fundación y, gracias al ADN, pude encontrar a mis padres biológicos”, cuenta a Prensa Latina.
“Mi mamá tiene 78 años y mi papá 82, y además tengo cuatro hermanos”, dice.
Sobre el reencuentro, afirma que fue de mucho llanto y dolor porque ellos ya no la buscaban pues pensaban que su hija menor había muerto en el parto.
“Mi madre rezaba por mí. Yo era como la estrella que le iluminaba desde el cielo, nunca olvidaron el día en que nací”.
En su conversación con la prensa, narra que ya pasaron dos años y poco a poco se han podido construir lazos. “Hemos reído, hemos llorado. Estoy muy agradecida del trabajo de la fundación, pero hace falta mucha ayuda”, declara. Carolina considera necesario hacer más desde el Gobierno porque muchas mamás están muriendo sin conocer el paradero de sus hijos. “Ese es un dolor muy grande porque cuando llevas a tu guagua (bebé) nueve meses en el vientre e incluso lo escuchas llorar, eso jamás se te olvida”, dice.
El diputado Boris Barrera, quien ha venido acompañando desde hace varios años el trabajo de la Fundación Hijos y Madres del Silencio, informó que junto a las agrupaciones sociales están impulsando en el Parlamento la Ley sobre la Identidad de Origen. PL
(Fotos: Pixabay)











