El 7 de mayo de 2011, el pueblo ecuatoriano aprobó el referendo para reformar varios aspectos de la vigente Constitución del país, una consulta que generó un intenso debate en el país y que el gobierno y la opinión pública tomaron como un termómetro del apoyo a la gestión del entonces mandatario del país latinoamericano, Rafael Correa. (Memorias de The Prisma)

Juan Galbete
Cerca de 10,5 millones de ecuatorianos estaban llamados a acudir a las urnas para responder a las 10 preguntas, cinco de ellas dentro del referendo para modificarvarios aspectos de la Constitución aprobada en el año 2008 con el impulso del presidente ecuatoriano Rafael Correa y su agrupación política Alianza País, y otras cinco de consulta popular sin vinculación con la reforma de la Constitución. Entre otras cuestiones, se les preguntó a los ecuatorianos sobre la reforma del sistema de justicia, la conformación de un comité de contenidos de medios de comunicación para regular la difusión de contenidos en la televisión, la radio, y publicaciones de prensa escrita que contengan mensajes de violencia, explícitamente sexuales o discriminatorios con responsabilidad de los comunicadores y los medios emisores.
Pero, igualmente, se les consultó sobre la tipificación como un delito autónomo del enriquecimiento privado no justificado, así como la no afiliación al Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social de los trabajadores en relación de dependencia, entre otros asuntos. Algunas de estas preguntas han generado mucha polémica en el Ecuador y la oposición se lanzó a acusar al gobierno de querer controlar el sistema de justicia, así como de coartar la libertad de expresión y prensa con dicha consulta.
Con este motivo The Prisma entrevistó al entonces cónsul de Ecuador en el Reino Unido, Fidel Narváez, para conocer su punto de vista sobre el actual proceso de cambio en el país latinoamericano iniciado desde la llegada de Rafael Correa a la presidencia en el año 2008.
¿Cuántos ecuatorianos en el Reino Unido estaban llamados a la consulta?
Actualmente hay registrados 1.726 ecuatorianos en el padrón del Reino Unido, un cifra que ha crecido en un 70% desde hace apenas un año. Este aumento es muy importante y creo que pocos consulados ecuatorianos en el exterior lo han experimentado así. Pese a esto, todavía no nos conformamos, falta mucha gente por registrarse porque los datos estiman que hay entre 20 y 30 mil ecuatorianos en todo el Reino Unido, si bien la inmensa mayoría reside en la capital. Por otro lado, la mayoría de la gente vino a votar sabiendo que el voto no era obligatorio en el exterior, sino sólo en el Ecuador, lo cual muestra que respondieron a un interés genuino de participar. Claro, también es cierto que vino gente pensando que el voto era obligatorio en el exterior.
En parte esto se ha debido a un problema de falta de información, bien porque se trata de una legislación nueva o porque no existen mecanismos más adecuados para mantener a toda la comunidad ecuatoriana del Reino Unido informada.
¿Cuántas mesas electorales se abrieron?
Las cuatro mesas abiertas se concentraron en el Consulado de Ecuador en Londres (Uganda House, cerca Trafalgar Square). Creo que esta será la última vez que una votación de este tipo se celebre aquí, en el Consulado de Ecuador. Siento que es un espacio insuficiente y en la próxima votación buscaremos un recinto más grande.
¿Por qué se diferencia entre voto obligatorio en el Ecuador y voluntario en el exterior?
En el proceso revolucionario en el que estamos inmersos en Ecuador se ha querido dar especial atención a la población más vulnerable, entre ella la población migrante. Cuando el voto era también obligatorio en el exterior surgía una gran complicación para los ecuatorianos residentes fuera del país, pues cuando querían regresar a Ecuador se pedía la papeleta de votación. Si no la tenías, debías ponerte al día con tus multas antes de regresar a Ecuador. De hecho, mucha gente perdía el pasaje de regreso porque no tenía la papeleta. Evidentemente esto era una incomodidad muy fuerte y por eso, entre otras cosas, los migrantes tienen una serie de concesiones para hacer justicia con el pasado y para motivarlos a tener confianza en su país y su gobierno.
¿Por qué no se empadronan los ecuatorianos en el Reino Unido?
Existen muchas explicaciones. Puede ser o por motivos de indocumentación, o porque no están informados, o porque no quieren o no necesitan tener mayor contacto con su gobierno. Por otro lado, muchos ecuatorianos en el Reino Unido tienen ya doble nacionalidad porque proceden de otros países donde han vivido largo tiempo como España e Italia. También creo sinceramente que faltó de una actitud más propositiva y de mayor iniciativa para salir a buscar a la comunidad por parte de las anteriores representaciones consulares. Ello ocurrió en parte, también, porque los recursos eran insuficientes en cuanto a personal humano y de infraestructura. En cambio, hoy en día éstos son mucho mayores.
Históricamente gran parte de nuestra comunidad ha permanecido y sigue permaneciendo en la sombra. Tiene un imaginario legado del pasado político en el Ecuador, cuando se vieron forzados a emigrar ante la mala situación económica del país y los gobiernos nefastos.
Esto provoca que no tengan confianza en que se puedan hacer las cosas mejor. Los funcionarios públicos están para ayudarlos, mas no para causarles problemas. Hay incluso quienes piensan que por estar indocumentados correrán peligro si vienen al consulado. Afortunadamente, en los últimos años todo esto se ha podido ir revirtiendo, aunque falta mucho por hacer. En este sentido, hoy en día el padrón electoral está abierto permanentemente. En cualquier momento se puede actualizar el domicilio electoral, mientras que antes el padrón electoral se abría solamente en temporada de elecciones, un periodo insuficiente para que la gente pudiera renovar su datos.
Además, desde hace seis meses tenemos la Casa Ecuatoriana que responde a la Secretaría Nacional del Migrante (SENAMI) y que es un centro de información que también está haciendo un gran trabajo para contactar con la comunidad ecuatoriana, interesando a la gente e informando.
¿Ha sido suficiente la campaña informativa para fomentar la votación entre los ecuatorianos residentes en el extranjero?
Sin duda ha sido mucha más intensa que nunca antes.
¿Pero hubo gente que no sabía que el voto era voluntario?
Es cierto. Pero hemos tratado de enmendar esta situación y la mayoría de la gente que ha venido llegó a la votación muy informada sobre todos los aspectos del referendo.
¿Cree que los ecuatorianos en el Reino Unido van acoger favorablemente las reformas que planteó la consulta?
En el Ecuador el ciudadano está expuesto permanentemente al debate sobre el contenido de las preguntas y a un ambiente de propaganda y medios de comunicación, mientras que en el exterior eso se da mucho menos. Quienes quieren mantenerse actualizados desde el exterior sobre lo que acontece en Ecuador recurren a Internet, que también da acceso a las cadenas radiofónicas y televisivas y que viene a ser prácticamente el único medio de que disponen. Pese a Internet, la información de que disponen es menor. En general creo que la gran mayoría vio el referéndum como una prueba de respaldo o no al gobierno ecuatoriano, como un termómetro. Y, en mi opinión, el gobierno también se lo tomó de esta manera.
Más allá de cuántos fueron a votar al Consulado lo importante es que lo hicieron porque recibieron la información de la convocatoria y nosotros nos hemos preocupado de darles los canales para que estén informados sobre el contenido de la consulta. Aunque en menor grado que en el Ecuador, los ciudadanos que votaron el pasado sábado estaban informados en su gran mayoría.
¿Están asimilando los ecuatorianos en el exterior las reformas que se iniciaron el país desde la llegada del presidente Correa al gobierno?
Sí. Son conscientes de que el país vive otro momento, pero no sólo son conscientes porque perciban las mejoras en los servicios en el exterior, sino también porque todo el mundo tiene algún pariente fuera del Ecuador y se mantienen informados y conectados con el propio país a través de ese feedback.
¿Otras mesas que se hayan abierto en el resto del mundo para los migrantes ecuatorianos?
En países como España e Italia la comunidad ecuatoriana es mucho mayor que en el Reino Unido. Sólo en España hay cerca de 100 mil ciudadanos ecuatorianos empadronados.
¿Hasta que punto cree que estas reformas eran necesarias y en qué sentido van a ayudar al pueblo ecuatoriano?
Las reformas quieren atender las áreas en las que el proceso de cambio no ha podido tener mayor impacto, y creo que la gente es consciente de ello. Los cambios se han dado en otros aspectos primordiales como la salud y educación, entre otros. Pero temas como la justicia y de la inseguridad, ambos conectados con un sistema judicial que funciona deficientemente en el Ecuador, son materias en las que los cambios no han tenido mayor impacto.
Estas reformas están previstas para cubrir ese saldo y acelerar los cambios. Varias de las reformas se iban a dar con o sin referéndum, pero los tiempos y los mecanismos iban a ser mucho más lentos y tal vez menos radicales. Con esta consulta se quiere tomar una vía más directa, más expedita y más radical.
¿Qué opina de las críticas hacia estas reformas?
La oposición es dispersa. Por un lado está quienes siempre se van a oponer a los que plantee el gobierno porque son parte de los sectores que estuvieron en el poder y tuvieron unos privilegios que ahora están perdiendo. Su reacción es siempre oponerse a un proceso de cambio. También hay una oposición que no está radicalmente en contra del gobierno y de las reformas, pero que sí está en desacuerdo con la manera en que el gobierno ha planteado este referendo porque considera que las reformas se podían haber dado sin la consulta y que el ejecutivo estaría irrespetando canales constitucionales con el fin de dar más poder al gobierno y al presidente.
Pero de todas formas, gracias a la consulta, al final es la gente la que decide si se van a dar los cambios.
¿Cuál es el fin de este referendo para el gobierno?
Acelerar el proceso de cambio en áreas que no han podido atenderse a la velocidad y a la magnitud que el proceso de cambio requiere, como es el caso de la reforma del sistema de justicia y el de la seguridad.
Y otros asuntos de interés nacional en los que un referendo daría más fuerza a las propuestas del ejecutivo, como son la creación de un organismo para la regulación de los medios de comunicación, la prohibición de los juegos de azar, la prohibición de los espectáculos públicos que tengan como fin la muerte de un animal, entre otros.
¿No habría sido mejor abrir un debate más amplio y tratar de llegar a un acuerdo con la oposición más crítica, aún teniendo que demorar los cambios?
Ese es un punto de vista. El punto de vista del gobierno, en mi opinión, es que estamos en un proceso de cambio que implica reformas rápidas y radicales. Es necesario dar a los ciudadanos señales claras de que seguimos en el proceso, de lo contrario la gente comienza a perderle fe al proceso si ve que hay cambios en unos aspectos y otros no. El tema de la seguridad, los altos niveles de delincuencia que son difíciles de combatir porque el sistema de justicia no funciona, da lugar a un alto grado de impunidad que forma un círculo vicioso. Este tema, en concreto, ha sido tremendamente mal utilizado y aprovechado por la oposición y por los medios de comunicación que están en contra de las reformas, con el objetivo de magnificarlo, estigmatizarlo y hacer que la gente pierda fe en el proceso.
¿Cree que ha habido un debate constructivo en Ecuador durante todo el proceso de la consulta?
El debate ha sido muy intenso a partir de la aprobación de la propuesta de referéndum y de consulta popular. Un punto de vista de la oposición es que antes de la aprobación de ambas consultas tenían que haberse debatido las propuestas y hay quien piensa que se ha perdido una oportunidad para poner sobre la mesa otros temas que consideran más urgentes todavía, pero la contienda ya se lanzó. Creo que es muy reducido el espectro de opositores responsables que realmente tengan como interés primario el beneficio y el futuro del país. Lamentablemente, en mi opinión, la gran mayoría de la oposición simplemente se opone porque sí a cualquier iniciativa o propuesta del gobierno.
Por supuesto es saludable el debate y la discusión para la búsqueda de consensos, pero creo que por la corta historia de este proceso hay un riesgo grande de estancamiento que podría significar frustraciones. Si nos estancamos en debatir continuamente se crea un desgaste social y se pierden oportunidades de mejorar.
¿En qué medida ha asimilado el pueblo ecuatoriano los valores del proceso de cambio iniciado con la llegada del presidente Rafael Correa al poder?
El país está avanzando y lo sigue haciendo. Nada es perfecto y se han cometido errores, pero lo que es innegable es que hoy en día tenemos un gobierno estable que ya ha completado un ciclo de cuatro años, después de un pasado inmediato con una inestabilidad y una ingobernabilidad política extrema en el que Ecuador tuvo siete u ocho presidentes en un espacio de 10 años. La gente ha recobrado su confianza y esperanza en que se pueden hacer las cosas de manera diferente. (Memorias de The Prisma)
(Fotos: Pixabay)











