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Política, poesía y el pulso de la protesta: una reflexión nocturna

Andy Bungay presenta un programa de radio nocturno los fines de semana en el centro y suroeste de Londres —Riverside Radio DAB—, que busca sumergirse en conversaciones profundas, de sobremesa, sobre la cultura antigua y moderna, envueltas en una mezcla amplia de música y poesía con tintes de jazz y folk. Se recomienda, muy encarecidamente, dar unos pasos de baile en la cocina antes de acomodarse en el sofá.

Andy Bungay

Hoy pasé cuatro horas y media haciendo una limpieza profunda en casa, ese tipo de actividad que suele ejemplificar los vórtices domésticos de malhumor… o quizá no.

Estoy considerando contratar a alguien para hacerlo, si es ético someterle a semejante tarea; en cualquier caso, siempre queda la eterna cacería de cosas que uno pierde en medio del frenesí de la limpieza. Debo decir que esta vez, tras haber perdido una oportunidad romántica y los preciosos rayos de sol de días pasados, siento una cierta sensación de logro… y de estar dejando el terreno despejado. Me pregunto si Zarah Sultana siente ahora algo parecido, después de haber preparado una demanda por difamación —a no poco costo— y luego haberla retirado por el bien del partido. A simple vista, es un poco como “mantenerse juntos por el bien de los hijos”.

Décadas atrás, cuando la frase “Divorcio, nunca; asesinato, con frecuencia” era un comentario sarcástico y habitual en los bares y salones de té —tal era el estigma del primero—, la izquierda solía fragmentarse y dividirse con mucha más frecuencia que unirse. Creo que de ahí proviene, para algunos de mis amigos más conservadores, e incluso para ciertas tradiciones sobre los ritos de paso, la idea de que el idealismo fulgurante de una estrella fugaz acaba cediendo ante el pragmatismo rutinario, confiando en que el adversario tarde o temprano se equivocará si se le da suficiente cuerda existencial.

En el caso de Our/Your Party, el asunto trataba sobre las formas de unirse, y tenía un aire muy similar al de “El Frente Popular de Judea contra el Frente Judaico Popular de Judea”. Hasta que, quizás, uno mira hacia otras naciones que acaparan titulares y observa a sus estridentes y heterogéneos grupos exhibiendo una piedad infantil e inquebrantable.

Tony Bennett solía decir que se necesitan quince años para aprender a salir al escenario. Su política se resumía en marchar junto a Martin Luther King y Harry Belafonte, y cantar “Lost in the Stars” contra el apartheid, a cappella y sin micrófono, en el Albert Hall. Poca cosa, en materia de teatro político, podrá compararse con eso —salvo, quizá, Churchill.

Lo que ha cambiado a lo largo de la extensa carrera de Mr. Corbyn es la expectativa por defecto de que siempre haya alguien —o algo— apuntándote con una cámara o un micrófono cuando no lo has planeado. Hablar de manera franca, informal y espontánea requiere un poco de técnica y amplificación, pero no demasiado. Corbyn es un natural en eso, al dirigirse a cualquier público. Su dominio proviene de la experiencia y del principio, a menudo enraizados en razonamientos poco convencionales que no se prestan fácilmente a convertirse en frases hechas o soundbites.

You/Our Party se lanza en una época en la que la gente puede ganarse, de alguna manera, la vida ofendiéndose: una variante del ser “influencer”. Que la joven Zarah haya elegido ser una de ellas es, por supuesto, su derecho; pero la conversación que ahora mantiene con Corbyn es una que podría haber tenido hace meses.

Este asunto de quedar marginado puede, simplemente, equivaler a formar parte de un tutti orquestal —la expresión que usa el Sindicato de Músicos para referirse a la sección común o de base—. Colectivamente, un instrumento poderoso. Gabrieli compuso su Canzone al explorar los inicios de la fuerza de los grandes conjuntos, que entraban y salían de la prominencia. Hay en ello una analogía social y sociopolítica, a veces llamada lo colectivo.

El no músico que intenta seguir esta analogía debe sentir que está siendo escuchado en el contexto adecuado, que su acompañamiento es idiomático y simpático. Pero ¿cómo se puede armonizar una guitarra de aire con un coro masculino que canta una nana un tanto desaliñada?

Esto me lleva a una novela corta sobre hombres desaliñados y mujeres ofendidas escrita por mi amigo Cam Dunham, titulada La liga de la justicia de los padres, que comienza con lo que podría —o no— ser un tratamiento cinematográfico o una secuencia onírica en el vórtice de la indignación que es el centro comercial Brent Cross. En realidad, a Cam le gusta ese lugar como son et lumière (espectáculo de luz y sonido), y a su hija también, quien ha pasado de los siete a los quince años durante el proceso de escritura. Esta creatividad de “cocción lenta” está pasada de moda, pero en este caso funciona, y simbólicamente encaja con el tipo de escala temporal en la que se desarrollan los procesos de custodia.

Las demandas por difamación son relativamente rápidas. La idoneidad para la paternidad debe evaluarse, ya sea mediante una prueba de cabello para detectar sustancias intoxicantes (a veces ciertos ungüentos cosméticos o medicamentos recetados pueden arrojar un resultado positivo), o, en un caso, mediante observación continua mientras la persona permanecía sentada en el sofá durante casi dos semanas (no es broma).

Así que ahí tenemos un ejemplo de cómo un fenómeno íntimo o formativo —ya sea que su “hijo” sea un hijo físico o una creación intelectual, fruto de la deliberación conceptual y del aprovechamiento de un momento— se desarrolla. Lo cual, a diferencia de las etapas de la crianza —al menos hasta que el polluelo abandona el nido—, es una partida larga.

Y ahora entra en escena, sugeriría yo, un tercer elemento en el clima político —la frase humanista de mi antiguo supervisor Denis Postle—: el del Baladista y el Poeta.

Somos muchos, ellos son pocos, dijo Shelley en Prometeo liberado. En Cartas a Miranda, Gabriel Moreno se dirige a su hijo mientras la musa —y al menos una madre figurativa— se mantiene presente, lanzando miradas llenas de significado tejidas de sombras y de luz.

En nuestra reciente entrevista de radio, G habla de Miranda como una visión parcialmente abstraída de una Musa que le ha enseñado, entre otras cosas, un enfoque más forense del idioma inglés —la materia de los poemas y las disputas— en contraste con la inclinación fantasmagórica del español como lengua.

Así se optimiza una especie de tensión creativa de Yin y Yang. ¿Será el liderazgo compartido algo parecido en cualquier ámbito? Más allá del punto de vista literal —aunque axiomático— de que los principios y el gran dinero, a veces incluso el dinero suficiente, son incompatibles, está el hecho de que ejercer bien la paternidad o maternidad es una búsqueda idealista, enraizada en el aquí y el ahora, informada por el pasado —con suerte— y con la vista puesta, esperanzadamente, en el futuro, en su futuro. Como los viajeros de los trenes nocturnos que parten desde Blackfriars cuando Wall Street ya ha cerrado, leyendo cuentos antes de dormir a sus hijos desde sus teléfonos móviles, grabando apresuradamente entre retrasos, cuando pueden… no todo se reduce al dinero.

Algunos niños sin esa dichosa rutina de cierre del día dirán lo contrario. Algunos de ellos entran en un estado de protesta permanente hacia cualquiera que los escuche. No estoy diciendo que Zarah Sultana sea hija de este síndrome de resentimiento constante, y menos aún porque ha expuesto su elegante cuello en temas controvertidos con valentía y compromiso.

Creo que ella ha caído víctima del solecismo de creer que una organización debe mostrar su “trabajo interno” para ser verdaderamente transparente. En los medios sociales y los nuevos medios, estar siempre conectado significa estar permanentemente en la línea de fuego del oprobio, compuesto precisamente a partir de aquello sobre lo que uno se queja, donde el J’Accuse termina arrojado al mismo contenedor de saldos que el Mea culpa o el “Nos han robado”. Es ahí donde este argumento suena un poco como un grupo de tipos murmurando frente a Radio Rentals mientras revisan los resultados de las apuestas deportivas un lluvioso sábado por la tarde, sin otras insignias que las de sus palomas o sus petunias.

Aquí están los programas con conversaciones extendidas con Cam y Gabriel (en los que también participa mi reportera Pamela Mounter desde Italia): Saturday 30th August ft. Cameron Dumham on ‘The Justice League of Fathers’ Pt.1, Sunday 31st August ft Cam Dunham Pt 2, Snuggs Pieward Esipode 14ish, Saturday 13th September ft Gabriel Moreno, La Mounter in Lecce and Sunday 14th September ft La Mounter En Italia Pt 2, Gabriel Moreno’letters To Miranda’ Pt 2

(Traducido  por The Prisma – The Multicultural Newspaper) – Fotos: Pixabay

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