La construcción de la mujer latinoamericana como objeto exotizado en redes sociales no sólo moldea la percepción digital: también condiciona su vida cotidiana, limita su acceso a espacios y perpetúa estereotipos con raíces coloniales que siguen vigentes hoy. Series The Prisma “Fetichización de latinas en el R.U.”
Sara Piquer Martí
En marzo de 2026, la organización Latin American Women’s Rights Service (LAWRS) publicó el estudio Voces de jóvenes latinas: una investigación sobre el abuso en línea y el impacto de la fetichización, que revela cómo TikTok e Instagram amplifican una imagen hipersexualizada de las mujeres latinas. El informe concluye que esta representación afecta directamente la autoestima, la construcción de identidad y la participación social de las jóvenes latinas en Londres.
The Prisma entrevistó a las autoras de dicho estudio: Melissa Munz (coordinadora del proyecto de jóvenes de LAWRS) y Lorena Piedrahita-Lopez (miembro del Consejo Consultivo) y parte de esta conversación fue publicada en la primera entrega de nuestra Serie “Fetichización de latinas en el R.U.” Esta semana Melissa y Lorena profundizan en las consecuencias de esta violencia digital. Ambas coinciden en que uno de los efectos más preocupantes es cómo estos estereotipos traspasan la pantalla y condicionan la vida real.
Las consecuencias cruzan la pantalla
Otra de las consecuencias que tanto Lorena como Melissa señalan es el efecto que la interiorización de este estereotipo puede tener en la vida pública de las jóvenes latinas. Uno de los testimonios recogidos en la investigación relata cómo una participante vio un vídeo en TikTok de un hombre que decía que quería ir al carnaval de Notting Hill para “encontrar una novia latina”. Ese comentario que en apariencia puede resultar inofensivo, tuvo un impacto concreto.
La joven explicó que ese tipo de vídeos le hacían sentir que no podía acudir a ese festival sin ser tratada como un fetiche. “Las mujeres latinas no pueden entrar a algunos espacios porque tienen miedo de cómo la gente las va a tratar”, explica Lorena al recordar el caso.
Para Melissa, este ejemplo muestra cómo el abuso en línea puede trasladarse al mundo real.
“Este es un buen ejemplo de cómo la violencia es perpetrada por redes sociales, pero tiene consecuencias que van al mundo real.
No es algo que solo se queda ahí; es algo que afecta la autoestima, la vida social, las decisiones de qué espacios usar”, afirma.
Un estereotipo con raíces coloniales
Aunque TikTok e Instagram reproducen el estereotipo de mujer latina, la imagen fetichizada no es nueva.
“Sus raíces están en el colonialismo y en cómo los colonizadores españoles trataron a las mujeres africanas e indígenas”, explica Lorena. La investigadora detalla también la importancia de la comparación de estas mujeres africanas e indígenas con las mujeres blancas y europeas, en el contexto del colonialismo. Mientras que las primeras eran consideradas “hembras”, pero no mujeres, las segundas eran vistas como “puras”.
“Este legado influyó después en la producción de medios, especialmente en EE.UU.”, aclara Lorena.
Esa lógica se trasladó después a la cultura popular, especialmente al cine y a la música estadounidense.
“En 1990 vimos lo que se llama el latin music boom donde los medios en EE. UU. empezaron a enfocarse en la música de artistas como Selena o JLo. Fueron celebradas por sus letras, que usaban inglés y español, y los medios actuaron como si hubieran descubierto a estas artistas. Y, en vez de enfocarse en su música y talento, los medios se centraron más en los cuerpos de las mujeres latinas que eran considerados extraños, pero deseables”, explica Lorena.
Por lo tanto, los medios de difusión han evolucionado, pero el estereotipo de mujer latina con cuerpo curvilíneo, pasional, irascible, servicial, que sabe bailar y que siempre está disponible sexualmente, ha encontrado nuevas formas de llegar a las mentes e identidades de los más jóvenes: las redes sociales.
La latina “tóxica” y “celosa”
Aunque son los hombres los que en su mayoría perpetúan el estereotipo a través de vídeos en los que hablan de las latinas como objetos para el disfrute propio, Lorena señaló que también existen mujeres que usan la imagen de latina exótica o conflictiva como una “marca personal” para ganar más presencia en redes sociales.
Un ejemplo de ello es la influencer Lele Pons, que acumula más de 33 millones de seguidores en su cuenta de TikTok. Se hizo muy popular creando vídeos bajo el título “crazy latina girlfriend”. En estos vídeos ella aparece como una mujer celosa, controladora, irascible, pero que también adora bailar, cocinar y es muy pasional.
Lorena cita a una de las participantes de las entrevistas que habló sobre la mujer latina que refuerza el estereotipo a través de su contenido: “A veces siento que es bastante triste que tengan que construir una plataforma basada en este tipo de fetiches y estereotipos para poder ganar dinero con su carrera en redes sociales.”
No obstante, Lorena insiste en que esto no puede interpretarse de forma simplista. La investigadora hace énfasis en que estos estereotipos están tan normalizados que a veces una misma los internaliza cuando vive en una sociedad que dicta constantemente cómo debes ser.
“No les echo la culpa a ellas porque entiendo que a veces en esta sociedad eres parte de una comunidad marginalizada y a veces tienes que usar estos estereotipos para estar dentro de la sociedad. Además, están tan normalizados que a veces las mujeres se ven a sí mismas desde estos estereotipos”.
El activismo de una generación
A pesar de la crudeza de los hallazgos, el informe también es una muestra de resistencia colectiva.
Para Melissa Munz, el hecho de que un grupo de jóvenes latinas haya investigado este fenómeno desde su propia experiencia tiene un valor político muy importante.
“Ellas están tomando el papel de activismo desde un punto que puede ser muy vulnerable, que es la experiencia vivida en carne propia, pero que están tomando esto para trabajar juntas y hacerse fuertes”, señala.
El informe incluye recomendaciones dirigidas a tres actores clave: el sistema educativo, las autoridades públicas y las propias plataformas digitales.
Entre ellas figuran programas educativos sobre violencia de género y racismo en las escuelas, mejores mecanismos de moderación en redes sociales y políticas públicas que reconozcan las experiencias específicas de las mujeres migrantes.
“No están solas”
Para Melissa Munz, el mensaje más importante para las mujeres que sufren este tipo de abuso es que existen redes de apoyo.
“A una mujer en esta situación le diría que no está sola”, afirma. Organizaciones como LAWRS ofrecen apoyo legal, psicológico y comunitario para mujeres latinoamericanas en el Reino Unido, independientemente de su situación migratoria.
Por otro lado, el trabajo de YWAB nos muestra una realidad a la que debemos prestar atención. Ninguna joven debería tener que construir su identidad sosteniéndose en estereotipos que la reducen a un objeto diseñado para el disfrute del ojo ajeno.
Detrás de cada vídeo, aparentemente inofensivo, que en tono de humor nos muestra a una “novia loca latina”, puede haber una joven latina que sienta que su realidad debe reducirse a eso.
Precisamente por esto, investigaciones como la del Consejo Consultivo de Mujeres Jóvenes (YWAB) buscan hacer visible las consecuencias que puede tener el ignorar la perpetuación de un estereotipo machista, racista y colonial.
Próxima semana: “Fetichización y citas: Paola Cardona»
(Fotos: Pixabay)
Series The Prisma “Fetichización de latinas en el R.U.”
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