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Libros de cocina sin carne

Es fácil encontrar recetas en línea, pero tener el portátil en la encimera entre alimentos y líquidos no es una buena idea. Además, un libro de cocina físico aporta una concentración y un estímulo que el simple hecho de deslizar el dedo por una pantalla no logra transmitir.

 

Sean Sheehan

 

Wyles sugiere que el peso medio de una persona en kilos, multiplicado por 0,8, da como resultado una cifra que en gramos representa su requerimiento diario de proteínas.

Sin embargo, los deportistas, las mujeres embarazadas, las personas muy activas y los ancianos necesitan más: 1,2 gramos de proteínas por kilo.

La tabla del libro de Wyles, “High protein vegan”, que compara diferentes ingredientes por su contenido de proteínas por cada 100 gramos, puede resultar sorprendente: la leche de almendras tiene un contenido bajo, de solo 0,5 g, en comparación con las semillas de cáñamo peladas, que tienen 30 g; los garbanzos cocidos aportan 7 g, frente a los 18 g del tofu cocinado; los anacardos aportan 18 g, aunque los cacahuetes, 26 g.

Una comida equilibrada debe incluir cantidades adecuadas de carbohidratos y grasas, y cada receta del libro indica estas cantidades, así como su contenido en proteínas, fibra, azúcar, grasas y sodio. También se especifican los tiempos de preparación y el número de raciones. En definitiva, se trata de un libro de cocina muy práctico, basado en principios nutricionales sólidos.

El libro de Rose Wyles, de tamaño compacto (15 X 21 cm) y tapa dura, tiene un enfoque particular, al igual que “Easy vegan meals”, una edición de bolsillo (14 x 17 cm) en cuyo título lo fundamental es el adjetivo easy (fácil).

Cada doble página presenta dos recetas relacionadas con una fotografía, sumando más de 170 en total.

Se indican los tiempos de preparación para cada una y la mayoría no llegan a los 20 minutos; además, dado que los tiempos de cocción son invariablemente inferiores a la media hora, se trata de platos que pueden prepararse con rapidez y sin complicaciones.

Esto es fantástico para cuando se tiene prisa o mucha hambre y se busca una comida rápida, pero la desventaja es que algunas de las recetas carecen de refinamiento.

Las “hamburguesas de garbanzos al estilo tailandés”, por ejemplo, me hicieron pensar que hace falta algo más que un tallo de limoncillo para transportar el seductor sabor de la comida tailandesa al paladar. Quizá, no obstante, esto no sea más que un mero reparo, cuando el objetivo de “Easy vegan meals” es ofrecer platos fáciles que se cocinen en un momento.

“Beans”, un libro tan especializado en su temática como los otros dos, se propone rescatar las legumbres del fondo del armario, donde aguardan escondidas a ser arrojadas a un guiso para darle cuerpo. La chef y autora del libro, Ali Honour, se ha marcado el objetivo de reivindicar un ingrediente que “cumple todos los requisitos importantes”. Las legumbres son “ricas en nutrientes, asequibles y respetuosas con el clima”, y sus recetas les otorgan un lugar de honor en cualquier despensa que se precie. Sus ideas tienen un toque especial, como demuestran las bolitas de garbanzo con harissa, berenjena encurtida, queso feta y yogur de limón o, al final del libro, el pastel cremoso de moka y alubias negras.

“High protein vegan: Over 100 healthy plant-based recipes” y “Easy vegan meals” son publicados por Hamlyn; “Beans” es publicado por Blasta.

(Traducido por Lidia Pintos Medina)

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