Un subítulo intrigante y llamativo— “Cuando los amerindios hablaban latín en el México del siglo XVI”— captura el atractivo de un libro que, para su autor, Serge Gruzinski, convierte la escritura alfabética de las lenguas española y portuguesa en los “verdaderos conquistadores que irrumpieron en el Nuevo Mundo”.
Sean Sheehan
Los conquistadores que llegaron a principios del siglo XVI se encontraron con sistemas de escritura no alfabéticos: los quipus en los Andes, los pictogramas en México y los petroglifos en el Amazonas. Los colonizadores españoles trajeron el papel y la maquinaria y en 1583 se publicaba la “Psalmodia Christiana”. Esta recopilaba, en la lengua náhuatl que había difundido la civilización azteca, versículos bíblicos y cantos indígenas para usarse en las iglesias en días festivos especiales.
La transcripción del náhualt al sistema vocales y consonantes de Europa fue una etapa lingüística en el proceso dual de cristianización y colonización, pero el latín continuó siendo sagrado como medio para comunicar la palabra de Dios y la autoridad papal. Era un paso lógico empezar a enseñarlo a los conquistados, y este es el enfoque del fascinante capítulo “Cómo funcionaba el aprendizaje” del libro con el título principal en inglés es “The language of the conquerors”.
En 1523, los frailes franciscanos fundaron en Texcoco, cerca de la Ciudad de México, la primera escuela para este proyecto. Más tarde se crearon internados donde se enseñaba latín en náhualt, a los hijos de la nobleza indígena, desarraigándolos de su familia y su cultura. El efecto, si no la intención, era presumiblemente que se identificaran con los conquistadores y se volvieran tan leales a ellos como el esclavo doméstico afroamericano, interpretado por Samuel L. Jackson en “Django desencadenado” de Tarantino.
Con el tiempo, los alumnos de estas escuelas se convirtieron en profesores e intelectuales, traduciendo extractos de la Biblia y escribiendo ellos mismos textos en latín.
Al hacerlo, desempeñaron un papel importante en la revolución alfabética que, a través de “su violencia oculta, sus efectos sedantes e irreversibles”, es, para el autor comparable al impacto de la revolución digital que hoy domina nuestras vidas.
Resulta muy apropiado que el autor finalice su libro señalando cómo líderes indígenas de Brasil, como Cristian Wari’u Tseremey’wa, están adoptando métodos digitales para mantener vivas sus comunidades.
“The language of the conquerors”es muy ameno y está repleto de material interesante sobre cómo los cristianos de la Península Ibérica, cuando no estaban inmersos en conflictos militares y violencia física, llevaban a cabo sus proyectos de colonización en el Nuevo Mundo. El autor muestra el papel crucial del papel y la imprenta, señalando cómo el número de libros impresos en Europa pasó de 15 millones en el siglo XV a 400 millones a finales del siglo posterior.
Esto se convierte en el transfondo de su relato del métissage (“mestizaje”, como él lo llama) y los lectores interesados en esta línea de pensamiento deberían echar un vistazo a la obra anterior del autor: “The Mestizo mind”.
“The language of the conquerors: When Amerindians spoke Latin in Sixteenth-Century Mexico”, de Serge Gruzinski, es publicado por Polity.
(Traducido por Lidia Pintos Medina) – Fotos: Pixabay











