Es español, ha nacido y pasado toda su vida en Bruselas, pero la identidad que reivindica por encima de todo es la de ciudadano europeo. Ha cambiado su casa por un piso de estudiantes en Londres, donde estudia en una de las mejores universidades del mundo.
La trayectoria de este joven español promete seguir siendo tan brillante como hasta ahora. Carlos Hachero* es el hijo de funcionario europeo y profesora de español, ambos vallisoletanos, y ha crecido y pasado toda su vida en Bruselas siempre con el recuerdo de que él es “100% español”, tal y como asegura.
Acostumbrado como está a residir fuera de su país, en 2012 dio un paso más viniendo a Londres a estudiar.
Tras su paso por el Liceo Francés de Bruselas, ahora Carlos pertenece a ese selecto grupo de estudiantes matriculados en una de las mejores universidades inglesas y mundiales: el londinense King’s College. Él no esconde su satisfacción: “Sin duda ha sido la mejor decisión de mi vida”.
Allí es donde cursa Política, Derecho y Filosofía. Mientras acude a clase y a la biblioteca, todavía tiene que decidir a qué se quiere dedicar.
Abogado, periodista y algún que otro oficio se entrechocan en su cabeza, con la tranquilidad de tener todavía dos años por delante antes de terminar la carrera.
Para él, lo que estudia es mucho más que las asignaturas de las que se examinará al finalizar el semestre.
Son su pasión y su hobbie principal. Por eso participa en una de las asociaciones estudiantiles de debate y en sus días libres colabora como voluntario en British Influence.
Se trata de un grupo de presión parlamentario compuesto por diputados de los tres partidos mayoritarios de la Cámara Baja, que se aseguran de que el Reino Unido no salga de la Unión Europea.
De hecho, los asuntos comunitarios son la especialidad de este joven que, a pesar de defender sus raíces, se define primero y ante todo como “europeo”, señala. Reconoce por lo tanto no haber escogido el país más adecuado en cuanto a apoyo a la Unión. Prueba de ello es el último eurobarómetro de 2013, según el cual el 56% de los británicos no comparte el sentimiento de Carlos. “El Reino Unido es el país menos europeo con diferencia, y viniendo de Bruselas es un choque colosal”, afirma el estudiante.
A pesar de ello, Carlos cuenta que este país es el “más eficiente en cuanto a la aplicación de las leyes europeas”, por contradictorio que parezca. Y es aquí, en el Reino Unido, donde se ha encontrado con unos “pocos pro-europeos, pero que lo defienden mucho más que en otros países”.
La vida en Londres transcurre sin dificultades para alguien que desde el primer momento se introdujo en esa esfera “privilegiada”, confiesa, de estudiantes internacionales. “La comunidad estudiantil es una isla completamente multinacional”, describe el español.
Con frecuencia sale a relucir la conciencia que Carlos tiene de su suerte por estudiar en King’s College. “El mundo del estudiante en Londres no es el del inmigrante que llega a buscar trabajo”, admite. “Somos unos muy pocos privilegiados que vivimos en el oeste de Londres”.
Sin embargo, cree que los ingleses ven a la nueva oleada de inmigración española “muy positivamente”.
En cuanto a las nuevas leyes que el gobierno pretende adoptar para endurecer la entrada de inmigrantes, Carlos augura que afectarán a los recién llegados al espacio de libre circulación (Bulgaria y Rumanía), más que a España.
El consejo que Carlos le daría a otro estudiante español que llegara a Londres sería el siguiente: “No tendría que dejar de ser español, pero al mismo tiempo entrar en esta comunidad internacional y encontrar su sitio en ella”. De hecho, defender a su país de los prejuicios que en ocasiones oye en materia de política o economía es algo a lo que el estudiante se atiene. Es consciente de que la situación en España es mala, pero argumenta que “las mayores empresas españolas están entre las más grandes del mundo. Esto es algo que en un sitio como Londres hay que defender”.
(Fotos: Pixabay)












