Globo, Migrantes, Reino Unido

Migración neta cae un 50% pero derecha sigue marcando narrativa

La migración neta cae un cincuenta por ciento, pero los votantes siguen siendo engañados por la obsesión de los medios de derecha.  Las últimas cifras de migración publicadas por la Oficina de Estadísticas Nacionales cuentan una historia que contradice directamente años de retórica política, titulares sensacionalistas y pánico cultural amplificado por sectores de los medios de derecha y políticos oportunistas.

 

Dorset Eye*

 

La migración neta al Reino Unido ha caído drásticamente. Según las cifras oficiales, la migración neta descendió a 171.000 personas en el año hasta diciembre de 2025; un descenso de casi el 50 % respecto al año anterior y muy por debajo del extraordinario pico pospandémico de 944.000 registrado en 2023.

Sin embargo, a pesar de esta fuerte caída, muchos votantes siguen creyendo que la migración está aumentando de manera incontrolable.

Esa desconexión entre la realidad y la percepción no surgió por accidente. Es el producto de un entorno político y mediático donde la emoción, la indignación y el miedo fabricado suelen tener más peso que la evidencia. Durante años, la migración ha sido presentada por partes de la prensa británica y la clase política como una crisis existencial. Cada pequeña embarcación que cruza el canal se convierte en un espectáculo noticioso continuo. Los delitos aislados que involucran a migrantes se elevan a la categoría de moralejas nacionales. La complejidad estadística se aplana en eslóganes simplistas sobre «fronteras abiertas» o «invasiones».

Los hechos pintan un panorama mucho más matizado.

Las cifras de la ONS muestran que el descenso ha sido impulsado en gran medida por una caída del 47 % en las personas que llegan desde fuera de la UE por motivos laborales. La inmigración no está en espiral ascendente; está cayendo bruscamente. La emigración también sigue siendo sustancial, con un estimado de 642.000 personas que abandonan el Reino Unido en el mismo período.

En otras palabras, la realidad ya se está moviendo en la dirección que muchos políticos afirmaban querer.

Sin embargo, esto no ha frenado la retórica.

Partidos como Reform UK siguen planteando la migración como si Gran Bretaña permaneciera en un estado de escalada sin precedentes. Mientras tanto, sectores de la prensa sensacionalista todavía dependen en gran medida de un enfoque alarmista que mantiene al público enfadado y temeroso, independientemente de lo que digan los datos.

Esto importa porque la percepción pública parece cada vez más desligada de la realidad medible.

Una investigación del think tank British Future reveló que muchas personas creen erróneamente que la migración sigue aumentando, incluso cuando las estadísticas oficiales muestran lo contrario. Esa brecha demuestra el poder de las narrativas repetidas frente a la información fáctica.

El problema no es simplemente el desacuerdo sobre las políticas. Personas razonables pueden apoyar niveles de migración más bajos o más altos. El problema más profundo es lo que sucede cuando el discurso político se desvincula por completo de la evidencia.

Cuando se les dice repetidamente a los votantes que el país enfrenta una crisis cada vez más grave a pesar de la clara evidencia de decline, la confianza en las instituciones se erosiona. Los hechos pasan a ser secundarios frente a la política identitaria y el agravio. Los desafíos sociales y económicos complejos se reducen a una simplista búsqueda de chivos expiatorios.

Este entorno beneficia a los populistas que prosperan con la indignación permanente. Si las cifras de migración bajan, la retórica rara vez se suaviza porque la utilidad política no reside en resolver los problemas, sino en mantener la ira. También crea estándares imposibles para los gobiernos. Incluso cuando la migración cae drásticamente, los oponentes pueden simplemente afirmar que las cifras son falsas, insuficientes o prueba de conspiraciones ocultas. El objetivo se mueve continuamente.

El Primer Ministro, Keir Starmer, presentará inevitablemente las nuevas cifras como evidencia de que su gobierno está proporcionando control y estabilidad.

Políticamente, los ministros esperarán que los números atenúen el atractivo de Nigel Farage y Reform UK en uno de sus temas de campaña más fuertes.

Pero el desafío más amplio va más allá de la política partidista.

 Gran Bretaña se enfrenta cada vez más a una crisis de información donde las narrativas ruidosas superan a la evidencia sobria. Los algoritmos de las redes sociales recompensan la ira. Algunos periódicos priorizan los clics sobre el contexto. Los políticos saben que los mensajes cargados de emoción se difunden más rápido que los matices estadísticos. El resultado es un país donde muchas personas creen sinceramente que las condiciones empeoran incluso cuando la tendencia medible apunta en la dirección contraria.

La migración sigue siendo un tema importante que merece un debate serio. Las presiones sobre la vivienda, los servicios públicos, la escasez de mano de obra y la integración requieren una discusión honesta. 

Pero esa discusión se vuelve imposible cuando la ficción ahoga sistemáticamente a los hechos. Las últimas cifras de la ONS deberían servir como recordatorio de que la realidad todavía importa; incluso si partes del ecosistema político y mediático británico parecen decididas a ignorarla.

*Artículo publicado originalmente en Dorset Eye.

(Traducido por The Prisma – The Multicultural Newspaper) – Fotos: Pixabay

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