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Historias de inmigrantes: La pintura entra al escenario

Desde Buenos Aires hasta Londres, el artista argentino Benito Ekmekdjian difumina los límites entre el lienzo y el escenario. Con su última serie, que explora el amor y las relaciones personales, Ekmekdjian comparte su trayectoria: desde sus inicios en el mundo del grafiti, hasta la creación de obras que dan vida a sus pinturas. 

 

Benito Ekmekdjian, artista argentino.

Clelia Frondaroli

 

En un rincón de un fondo de color rojo desvaído, se alza una figura solitaria con solo su perfil a la vista, tocando el violín en silencio. La pintura, situada sobre una pared completamente desnuda, forma parte de la última serie de obras de Benito Ekmekdjian, titulada ‘Every single person I loved’.  Esta colección, compuesta por ocho obras terminadas, representa una serie de relaciones y situaciones vividas por el artista argentino a lo largo de su vida, que abarcan desde encuentros románticos hasta vínculos familiares y de amistad. En la noche de la inauguración de la exposición, una performance guionizada, ensayada y dirigida por el propio Ekmekdjian dio vida a cada uno de los personajes de la obra. El resultado, según cuenta, «fue increíble. Resultó incómodo, pero tuvo un gran impacto».

Desde una Roma bañada por el sol —donde reside desde hace aproximadamente un mes—, Ekmekdjian, nacido en Buenos Aires, cuenta que siempre ha estado rodeado de arte. Su madre era escritora y chef, y su abuela regentaba una galería dedicada exclusivamente a los textiles en Buenos Aires: un dato de su pasado que descubrió recientemente. Aunque la pintura sigue siendo el medio predilecto de Ekmekdjian, el artista comenzó en realidad con el grafiti cuando era niño, algo que, —bromea—, a veces le metía en problemas.

Él lo explica: «Cuando tenía 13 o 14 años, me parecía bastante aburrido pintar delante de un lienzo; sentía que no entrañaba ningún riesgo. En los artistas de grafiti más maduros, veía una cierta audacia que yo deseaba».

Sin embargo, gracias a la orientación de una mentora —la artista argentina Laura Quesada—, quien lo acogió bajo su tutela, el joven (de 25 años hoy) se dio cuenta de que la pintura era un mejor medio para expresar sus ideas y que podría brindarle más oportunidades.

Su desarrollo artístico inicial estuvo enormemente influenciado por las obras de «los gigantes», especialmente los de la Escuela de Londres. Francis Bacon, Lucian Freud y (William) Gillies, así como el artista estadounidense Cy Twombly, son solo algunos de los artistas a los que atribuye haberle ayudado a comprender el espacio, el simbolismo y la belleza en el arte. Aunque ahora, según cree Ekmekdjian, cumplen un propósito diferente en su obra.

«Tengo a todos estos artistas en mi cabeza constantemente», afirma, revelando cómo su estilo se ha desarrollado. «Pero pasé de idealizarlos a verlos casi como libros que podía abrir, de los que podría aprender y adaptar a mi propio lenguaje pictórico».

Fue en la Universidad de Bath Spa, en 2024, durante su máster en Bellas Artes, donde decidió llevar su arte al límite. Pasaba 16 horas al día en el estudio y ese tiempo —aunque marcado por la introspección y una cierta reclusión (recuerda que solo vió «a dos personas en todo el año»)— le permitió progresar rápidamente como artista. En el verano de 2025, su traslado a Londres y la posterior exposición en la residencia del embajador argentino le enseñaron, en cambio, a desenvolverse en su vida y carrera en el Reino Unido.

«Creo que lo más difícil para mí» —reflexiona— «fue lo diferentes que son las normas de etiqueta social en el Reino Unido en comparación con Argentina».

Para él, los países latinoamericanos tienen una naturalidad y una apertura hacia la amistad que no se traducía necesariamente de la misma manera en el Reino Unido. Sin embargo, en el momento en que aprendió a aceptar estas diferencias, descubrió que «podía gestionar las relaciones mucho mejor porque era capaz de adaptarme a lo que ellos necesitaban».

Ahora, tras clausurar su última exposición en la General Assembly de Londres, ha comenzado a tomar forma una nueva serie que acabará convirtiéndose en una colección de 25 obras titulada “Protesta”. Nacidas de un «malestar» ante la situación mundial, las pinturas —de las que actualmente hay cuatro terminadas— incorporan materiales encontrados en manifestaciones y concentraciones, como piedras, rocas y escombros.

«Me enamoré de la materialidad de la protesta», explica. «y, decidí que la única forma de canalizar esa ira sería a través de lo que estaba haciendo».

Al calificar algunos aspectos de las protestas como algo casi teatral —la idea de lanzar piedras y gritar en masa como si se tratara de movimientos coreográficos—, consideró que sería un tema cada vez más importante que abordar, sobre todo dado lo estrechamente vinculado que está a las artes escénicas. Cada nueva colección va acompañada de un guion, lo que aporta una nueva dimensión a su obra y permitiría que estas piezas lleguen a representarse en un escenario.

Aunque siempre le interesó la actuación —e incluso participó en varios espectáculos locales argentinos al estilo de Broadway cuando era adolescente—, el artista afirma que se adentró en la dirección al percibir un «universo» en su obra que, a su juicio, «tenía posibilidades de salir a la luz».

Y continúa: «Así que es todo un círculo en el que mis circunstancias vitales se convierten en pinturas, y mis pinturas se convierten en obras de teatro».

Ahora, él espera infundir en quienes se sientan desmotivados con su arte y con los retos que conlleva abrirse camino en el sector, la convicción de que, con la mentalidad adecuada y un poco de dedicación, cualquiera puede lograrlo.

Aunque el rechazo y los contratiempos son habituales en el mundo del arte, Ekmekdjian cree que sus obras pueden demostrar a los artistas más jóvenes que, para ellos también, el éxito es posible.

Y aunque las oportunidades profesionales que se le presentan en Londres implican que su carrera profesional se mantenga en la ciudad por ahora, su sueño sería «pintar siempre, cuando y donde quiera».

(Traducción de Lidia Pintos Medina) Fotografías cedidas por Benito Ekmekdjian para su libre publicación en The Prisma.

Benito Ekmekdjian

 

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