John Berger fue un nombre familiar entre la intelectualidad británica durante las tres décadas previas al fin del siglo XX. Una biografía, publicada esta semana, invita a repensar su vida y su obra.

Sean Sheehan
Berger saltó a la fama de la noche a la mañana en 1972, por dos razones.
Ese año se emitió su serie de televisión de la BBC «Ways of seeing» (disponible en YouTube), y ganó el premio Booker por su novela «G».
Parte del dinero del premio lo destinó a un estudio sobre los trabajadores migrantes en Europa, que dio origen al libro «A seventh man» (1975).
Marxista declarado, hay buenas razones para celebrar al hombre y sus logros.
La Guerra de los Seis Días entre árabes e israelíes, en 1967, lo llevó a declarar —tal como los acontecimientos llevarían a decir algo similar a otros casi sesenta años después— que «no me avergüenza ser judío, pero sí me avergüenza profundamente Israel».
Al recibir el Booker, anunció su intención de destinar la mitad del dinero del premio a apoyar a los Panteras Negras, porque la riqueza de los patrocinadores, Booker McConnell, no era ajena a la explotación laboral en el Caribe. Un tema recurrente y valioso en su obra es el hilo que une el presente y el futuro con el pasado, a los vivos con los muertos; como señala su biógrafo: «Por eso las Fuerzas de Defensa de Israel atacan los cementerios palestinos con la misma constancia con la que atacan los hospitales».
Durante los últimos siete años de la vida de Berger —murió en 2017—, Tom Overton lo fue conociendo mientras catalogaba su archivo en la British Library.
La cercanía que Overton llega a sentir hacia él explica que, en ocasiones, recurra a la segunda persona del singular: por ejemplo, se dirige a Berger directamente al describir el discurso que dio en la ceremonia del Booker como ‘una de tus dos o tres mejores piezas de escritura’, y cómo ‘los comensales empiezan a golpear objetos para interrumpirte, como niños burlones en un internado’.
Overton también escribe sobre lo difícil que resulta, a veces, respetarlo, y algunos lectores podrían llegar a compartir mi sensación de auténtico rechazo hacia él por el desorden que sembró en la vida y los sentimientos de las mujeres que compartieron su vida.
Es difícil de precisar, pero hay algo excesivamente autoritario y carente de humor en Berger que, en ocasiones, dificulta apreciar lo que dice.
Además de varios libros sobre arte y cultura —cuyos resúmenes y comentarios, concisos por parte de Overton, funcionan como una guía de lectura invaluable—, Berger también escribió novelas, y la primera de ellas, «The foot of Clive» (1962), muestra tanto sus aciertos como sus limitaciones en el terreno de la ficción.
La historia transcurre en la sala de hombres de un hospital en la década de 1950 —apenas unos años después de la creación de un sistema de salud gratuito— y funciona como un reflejo de la vida británica de aquella época.
«John Berger from life», de Tom Overton, es publicado por Allen Lane. «The foot of Clive», de John Berger, es publicado por Canongate.
(Traducido por Camila Marquez)











