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Zoogenética: un asunto viejo con nuevos acuerdos

Para cientos de millones de familias pobres en áreas rurales, el ganado continúa siendo un activo fundamental, que con frecuencia satisface diversas necesidades y constituye la base y sustento en algunos de los entornos más inhóspitos del orbe.

 

Roberto Salomón

 

El sector ganadero cambia drásticamente, conforme se generaliza la producción a gran escala ante la creciente demanda de carne, leche y huevos, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Por ello los efectos de la adaptación y el desarrollo de los sistemas de producción agropecuarios, deben contar con información amplia y sistematizada de los recursos zoogenéticos (genética animal), para su manejo eficaz .

La historia de los recursos zoogenéticos comenzó hace entre 12 mil y 14 mil años, durante la revolución agrícola del Neolítico inicial, con la domesticación de las principales especies ganaderas y de cultivo.

El control de la producción de alimentos conllevó cambios demográficos, tecnológicos, políticos y militares.

Se considera que la domesticación de animales es uno de los avances más importantes de la historia y uno de los prerrequisitos para el surgimiento de las civilizaciones humanas. Tras los primeros episodios de domesticación, la agricultura se expandió rápidamente a casi todos los hábitats terrestres. Luego miles de años de selección natural, genética, endogamia y cruzamientos coadyuvaron al incremento de la diversidad de los recursos zoogenéticos y permitieron que la ganadería se practique en ambientes disímiles y mediante diferentes sistemas de producción.

El cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades animales virulentas enfatizan la necesidad de mantener esta capacidad de adaptación.

De acuerdo con expertos, la producción ganadera contribuye de forma muy importante en el sustento y la seguridad alimentaria y su relevancia crecerá en las próximas décadas.

Sin embargo, la diversidad genética aún está amenazada. La tasa estimada de extinción de razas es alarmante, pero todavía lo es más que se pierdan recursos genéticos de los que no se dispone de información, antes de que se puedan estudiar sus características y evaluar su potencial.

De acuerdo con la FAO, se requieren hoy esfuerzos intensos a fin de conocer, establecer prioridades y proteger los recursos zoogenéticos mundiales para la agricultura y la alimentación.

La cría y reproducción controlada de animales de granja durante miles de años, combinadas con los efectos de la selección natural, arrojó como resultado una gran diversidad genética entre las poblaciones ganaderas del mundo.

Los animales altamente productivos -criados de manera intensiva para proporcionar productos uniformes- coexisten con las razas de múltiples propósitos atendidas por pequeños ganaderos y productores, principalmente en sistemas de manejo de bajos insumos externos.

El banco global sobre los recursos zoogenéticos para la alimentación y la agricultura de ese organismo de ONU contiene información de más de siete mil 600 razas de ganado, de las cuales cerca del 20 por ciento se clasifican en peligro de extinción.

Una preocupación mayor es que en solo seis años se extinguieron más de 60 razas. Además, entre muchas de las razas de bovino más productivas y más ampliamente utilizadas, su diversidad se reduce debido a la utilización de pocos sementales muy populares con fines de mejora genética.

De acuerdo con varios informes internacionales, la producción mundial de carne, leche y huevo aumenta a partir de un número reducido de razas más productivas, las más rentables en sistemas de producción industrial. El proceso de intensificación es impulsado por la creciente demanda de productos de origen animal, y se ve favorecido por la facilidad con que el material genético, las tecnologías para la producción y los insumos se pueden movilizar alrededor del mundo.

La intensificación y la industrialización contribuyen al incremento en la producción ganadera y al suministro de alimentos para la creciente población humana. Se requiere, no obstante, medidas políticas para minimizar la pérdida potencial de los bienes públicos a nivel global en forma de diversidad de los recursos zoogenéticos.

Otros retos los constituyen las enfermedades epidémicas importantes, los desastres de diversa índole, como sequías, inundaciones, conflictos militares y otras amenazas, particularmente en el caso de razas poco numerosas y concentradas geográficamente.

Por otra parte, las políticas y marcos legales que regulan el sector ganadero no siempre favorecen la utilización sostenible de los recursos zoogenéticos, pues las patentes o los subsidios gubernamentales disfrazados con frecuencia han promovido el desarrollo de la producción a gran escala, a expensas de los sistemas minifundistas que utilizan recursos genéticos locales. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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