Derechos Humanos, Movimiento, Política

STS: Activismo en la era de la Ley de Orden Público 

The Prisma habló en exclusiva con Shut The System (STS), un grupo activista por el clima, anónimo, formado en febrero de 2024. La primera vez que ocuparon titulares fue cuando esparcieron pintura roja en oficinas de algunas aseguradoras. Ello obligó a unas aseguradoras a abandonar dos importantes proyectos de bombas de carbono en el Reino Unido y África Occidental.

 

Harry Allen

 

El lunes 20 de enero, en unas pocas horas, activistas encubiertos consiguieron cortar el WiFi de varias aseguradoras importantes de Gran Bretaña. Aún no se ha confirmado cuántos cortes de Internet se produjeron, pero los objetivos eran empresas aseguradoras conocidas por respaldar proyectos de combustibles fósiles que destruyen el medio ambiente o activan emplazamientos de bombas de carbono.

ShutTheSystem reivindicó la autoría de la operación nocturna, que golpeó el corazón del sector asegurador en Leeds, Birmingham, Sheffield y Londres.

El grupo está formado por unos 300 miembros dispersos por todo el país, de ideas políticas muy diversas. “No somos sólo desertores de Extinction Rebellion (XR) o  Just Stop Oil (JSO))”, dijo a The Prisma un portavoz que prefirió permanecer en el anonimato.

“Todos somos gente corriente, que seguimos adelante con nuestros trabajos, que hacemos esto sin cobrar en nuestro tiempo libre porque a todos nos preocupa, como a la mayoría de la gente [el cambio climático]”.

ShutTheSystem surgió de quienes consideran que su último recurso es luchar contra el fascismo y “prepararse para un colapso [social] inevitable”, porque muchos creen que la acción directa es ahora la única opción ante el declive climático, financiero y social.

STS es una organización descentralizada en su esencia, con células de hasta diez personas en casi todas las grandes ciudades del Reino Unido.

Su principal objetivo en estos momentos es el sector de los seguros, cuyas empresas obtienen aproximadamente el 2% de sus beneficios de los combustibles fósiles. Aunque se trata de una contribución relativamente pequeña a un sector que factura 200.000 millones de libras en primas brutas de seguros,  contribuye a la destrucción del medio ambiente.

Sin embargo, con las nuevas leyes que restringen el tamaño y el impacto de las protestas, cada vez es más difícil desafiar a la industria aseguradora mediante el activismo tradicional.

“La nueva legislación contra las protestas en el Reino Unido ha llevado definitivamente a STS a la clandestinidad”, afirma nuestro contacto, que añade que el grupo adapta constantemente sus estrategias para eludir las leyes más estrictas sobre las protestas.

“Ya no es tan fácil movilizar a las masas. No se puede pedir a la gente que se arriesgue a diez años de cárcel [hoy en día]; eso es lo que estamos viendo ahora”, dicen refiriéndose a la Ley de Orden Público 2023 del gobierno conservador. La ley se aprobó antes de la acción directa inicial del grupo, cuyo objetivo fueron las oficinas londinenses de Tokio Marine, AIG y Zurich.

En virtud de la Ley de Orden Público, el Ministerio del Interior ha ampliado los poderes de la policía para detener incluso a quienes planeen causar “graves disturbios”, así como para limitar el tamaño, la duración y la ubicación de las protestas.

La policía puede ahora imponer órdenes de prevención de alteraciones graves (SDPO, por sus siglas en inglés), que restringen la libertad de movimiento de las personas y obligan a los organizadores de protestas a avisar con seis días de antelación antes de celebrar una manifestación.

La legislación, respaldada por los conservadores y apoyada por los laboristas, está reconfigurando las protestas y el activismo en el Reino Unido, y ShutTheSystem critica la falta de voluntad política para abordar los motivos de los auténticos movimientos de protesta, optando en su lugar por reprimirlos antes incluso de que empiecen.

STS habla de las protestas habituales como algo del pasado, algo alarmante para los activistas que han participado en movimientos de protesta desde los años setenta y ochenta.

«El gobierno nos está obligando a salir de esa situación (de protesta convencional)», explican, afirmando que el anonimato es ahora una forma más eficaz de conseguir victorias.

Antes, los activistas eran detenidos deliberadamente y aprovechaban los juicios para explicar su causa. Ahora, intentan permanecer en el anonimato para mantener sus campañas durante más tiempo.

«Es mucho más fácil mantener nuestras protestas de esta manera», añaden, destacando el cambio hacia acciones más encubiertas.

Al aumentar el riesgo de detención, menos activistas están dispuestos a implicarse. «Ya no vemos a la gente entrar en las comisarías, ser detenida y luego acudir a los tribunales», afirma STS.

Esto supone un cambio significativo con respecto a los métodos de protesta del pasado, en los que los juicios públicos eran una forma clave de difundir un mensaje.

Normalmente, el derecho a protestar es una piedra angular de la democracia, protegida en Europa por el artículo 10 (libertad de expresión) y el artículo 11 (libertad de reunión) del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), del que Gran Bretaña sigue siendo hasta ahora signataria.

Aun así, a juicio de muchos, la Ley de Orden Público está erosionando el equilibrio entre derechos y restricciones, y el actual gobierno laborista no muestra signos de derogar la ley, introducida originalmente por la ex ministra del Interior Priti Patel.

A pesar del aumento de las presiones y del endurecimiento de las penas, ShutTheSystem ha cosechado éxitos gracias a su renovada estrategia de acción directa, como cuando empapó las oficinas de una empresa de seguros con pintura roja.

Por ejemplo, en febrero del año pasado, la aseguradora Probitas respondió a las demandas de ShutTheSystem al día siguiente.

El oleoducto de África Oriental y la mina de carbón de West Cumbria fueron eliminados de los futuros planes de seguros de Probitas. Pero una gran victoria no detiene al grupo.

«No descartamos ir a por otros patrocinadores financieros o proveedores de combustibles fósiles», explican desde STS. «Podríamos ir también a Vanguard y BlackRock. No es algo que descartemos en absoluto», lo que implica que son necesarias más acciones para desbaratar a quienes permiten la destrucción medioambiental.

«Uno pensaría que las aseguradoras querrían apoyar a las empresas social y ambientalmente beneficiosas». Un mundo regenerativo, en teoría, proporcionaría a los proyectos un seguro a más largo plazo, pero en un sistema en el que priman los beneficios a corto plazo, STS entiende que desafiar a los patrocinadores de los combustibles fósiles será una lucha difícil.

El sector británico de los seguros emplea a unas 300.000 personas, y otras 200.000 desempeñan funciones afines.

La mitad del reto del activismo moderno consiste en convencer a la gente para que apoye la acción directa. Pero con una mano de obra tan dependiente del sector, convencer a un corredor de seguros típico de que renuncie a su salario por un futuro incierto en el activismo es difícil.

«Lo hacemos de forma totalmente encubierta. Si alguien comparte información, nadie la reclama como propia», afirman. Pero también admiten que una mayor cobertura mediática ayudaría a su causa.

La negativa de los laboristas a derogar la Ley de Orden Público podría dar lugar a protestas aún más audaces. Pero dentro de ShutTheSystem, el miedo a las medidas represivas del gobierno sigue siendo fuerte, lo que hace que el activismo abierto sea más arriesgado.

«Sabemos que no vamos a poder escondernos para siempre. Hablamos de nuestras familias y del efecto que va a tener en ellas, en sus amigos», continúan. «Cuando nos preparamos, nuestros miembros se preguntan qué va a pasar. Hablamos de las posibles consecuencias, y todos las hemos aceptado».

En cierto sentido, la Ley de Orden Público está haciendo exactamente lo que pretendía hacer: está impidiendo una forma de perturbación, pero también está dando lugar a otra. Una que es mucho más difícil de rastrear y que en gran medida no se ha visto comprometida, aparte de la detención de un hombre de 29 años en relación con el incidente del cable de fibra óptica. Poco se ha revelado más allá de los detalles básicos del caso.

«No parecen dedicar muchos recursos a investigarnos, porque si lo hicieran, ya nos habrían encontrado», explica el grupo.

Para la mayoría de las operaciones de ShutTheSystem, está claro que se trata menos de desobediencia civil y más de los temores esbozados en el informe Banking on Climate Chaos, que informa gran parte de su manifiesto.

«Esta [acción directa] me parece lo correcto, tanto a mí como a las personas implicadas. Es una consecuencia inevitable de las leyes que se han promulgado. Es mucho mejor actuar a no hacerlo».

(Traducido por Camila Marquez) – Fotos de  Shut The System

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*