Los sentimientos de aislamiento que sufren las víctimas de violencia doméstica son más intensos en personas LGBTQ+ o miembros de grupos marginados. Los retrasos legales prolongan el sufrimiento. La televisión es importante para fomentar el debate. Contar estas historias exige captar su profundidad emocional y social y comprender las complejas relaciones en contextos de vulnerabilidad.
Graham Douglas
En una larga entrevista con The Prisma -cuya primera parte publicamos la semana anterior, Marcío Laranjeira, director de “Casa Abrigo”, también reflexiona sobre los grandes desafíos de realizar una miniserie para televisión sobre un tema de interés público que, al mismo tiempo, suele ser tabú. La violencia doméstica, por su propia naturaleza, permanece oculta: para las familias es motivo de vergüenza social, y para el agresor es necesario mantenerla en secreto para imponer su control y aislar a la mujer de su red de apoyo. Esto se evidencia con claridad en el uso de cámaras ocultas por parte de los agresores.
El director es consciente de las múltiples historias personales que se entrecruzan entre los personajes, y de cómo estas se intensifican o se reprimen en medio de la crisis de la separación familiar.
La terapia puede ayudar a los participantes a comprender las narrativas familiares inconscientes que se manifiestan en sus relaciones, pero no siempre está al alcance. Y la lentitud de los procesos judiciales no sigue el ritmo de los acontecimientos y deja una sensación de injusticia en quienes deben abandonar su hogar debido a la violencia de una persona que continúa su vida como si nada.
El Consejo Europeo publicó la semana pasada un importante análisis sobre el tratamiento de la violencia doméstica en Portugal. Aunque reconoce avances desde 2019, critica las «actitudes patriarcales presentes entre algunos miembros del poder judicial, que privilegian la protección de la unidad familiar a expensas de los derechos de las víctimas…» También recomiendan la formación obligatoria de los miembros de la judicatura en todas las cuestiones de violencia contra las mujeres cubiertas por el Grevio o el Convenio de Estambul.
Estoy deseando conocer más sobre esta miniserie de televisión que presenta esta película presenta, y que está prevista para emitirse en cadenas portuguesas y españolas y que tendría un gran impacto en el Reino Unido, donde la violencia doméstica es habitual.
Lo que vimos hoy fueron los dos primeros episodios de una miniserie para televisión. ¿Cómo decidió cuáles partes convertir en un largometraje?
Para mí era fundamental destacar este enfoque, porque como viste, el primer episodio es arriesgado para una serie televisiva. No sigue una estructura convencional con un inicio claro ni profundiza en a todos los personajes. En cambio, se centra en una mujer que llega a una casa de acogida y capta ese momento específico.
El segundo episodio gira en torno a Madalena, pero sigue abarcando las experiencias de todos los personajes. En el IndieLisboa film festival era importante dar una idea de la serie, mostrando dos episodios, antes del estreno oficial en televisión.
Decidí no centrarme en una sola historia porque aunque parte de una vivencia personal, evoluciona hasta convertirse en una historia publica, que refleja las experiencias de muchas personas en este país. No es solo una película, es mucho más. Aunque siempre he trabajado en cine, sé que no todo el mundo va al cine. Quiero que este trabajo llegue a los hogares, donde a menudo ocurre la violencia doméstica. Por eso opté por explorar las historias de diferentes personajes a lo largo de seis episodios.
Esta es una coproducción con la cadena de televisión, y la proyección en el festival es la primera. Luego, la cadena decidirá cuándo emitirla.
A usted le gusta combinar la telenovela con el documental, y las telenovelas también cumplen una función social. Entonces, cuando habla de llevar la serie a los hogares, ¿se referías a eso?
Originalmente no tenía nada que ver con las telenovelas. En Argentina estudié cine documental y literatura, lo que me llevó a centrarme en el desarrollo de personajes.
Para mí, el documental no tiene por qué basarse estrictamente en la verdad de los hechos.
Hablar de la verdad en un documental es reconocer que se trata de hechos, pero también de interpretación. Todo el mundo hace este tipo de interpretación en sus relaciones, lo que puede llevar a muchas ideas peligrosas.
Por ejemplo…
Las ideas políticas pueden ser peligrosas, especialmente en la era de las noticias falsas. La ideología también impregna los conceptos científicos y filosóficos. Independientemente del régimen político en el poder, siempre hay filósofos notables que se comprometen con la verdad, lo que la convierte en una empresa peligrosa.
Me gustan los documentales, pero a menudo se centran en personajes e individuos. Sin embargo, las personas tienden a representar «al otro», y me atrae explorar esa «otredad».
Me parece metafísico, como una forma de investigación. He escrito más de una historia en la que se entrelazan muchas narraciones dentro de un mismo personaje, y estos relatos no tratan únicamente de la verdad. En cambio, reflejan lo que mis personajes y yo queremos expresar: la violencia que reside en nuestro interior.
Al hablar de política, con regímenes como el de Trump, y ahora posiblemente el de Milei en Argentina, la familia se convierte en un territorio de disputa. Solo se visibilizan las «familias normales» en las escuelas.
En el segundo episodio, destacamos la necesidad crítica de refugios seguros para las personas LGBTQ+. En un mundo en el que muchas personas pueden carecer de apoyo familiar, especialmente en tiempos de peligro, es esencial crear espacios seguros para quienes son vulnerables. Las personas LGBTQ+ se enfrentan a menudo a mayores riesgos y amenazas, y la falta de aceptación en muchos ámbitos, incluidas las escuelas, agrava su situación. Establecer refugios seguros es vital para proporcionar protección y un sentimiento de pertenencia a los marginados.
Esto parece vinculado con lo que decía sobre la pérdida de identidad. Supongo que Madalena siempre ha hecho el papel de víctima con su hijo, pero también forma parte de su identidad, así que lo hace aún más después de mudarse al refugio.
Sí, y creo que es importante destacar las reflexiones del hijo sobre lo que le dijo a Madalena. Crea una dinámica complicada; ambos están interpretando papeles, y surge la cuestión de la culpa.
El verdadero agresor está ausente de esta escena.
Lo que vemos es sólo a la madre y al hijo, ambos víctimas pero también supervivientes. Madalena está en la casa buscando una identidad que acabará descubriendo más adelante en esta miniserie, lo que supone un viaje importante para ella.
Sin embargo, al no estar presente el agresor, la culpa no es ni de ella ni del hijo. Sin embargo, al final del episodio, el hijo dice: «Es culpa mía, es culpa mía».
Es un fenómeno común, en situaciones en las que alguien muere pero tú sobrevives te sientes culpable, porque no te ha pasado a ti. Raphael, hablando con su novio sobre ese sentimiento de que nunca hizo nada para proteger a su madre, sino que sólo la culpó.
En efecto, Rafael culpa a su madre durante esa tensa discusión en el café, aunque él es una víctima de todo lo que ha pasado. Madalena hace lo que puede dadas las circunstancias. He decidido no incluir la perspectiva del agresor, pero esta omisión puede llevar a culpar erróneamente a cualquiera de ellos.
Es crucial recordar que ambas están enojados y que canalizan esa ira hacia sí mismos y entre ellos. La agresividad de Madalena se extiende también a Gabriela. Eso demuestra que la violencia reside en ellos.
¿Qué acceso tienen a la terapia?
Cada lugar es único. Algunos lugares ofrecen terapia y sesiones de terapia de grupo, que pueden ser de gran ayuda.
Estos lugares proporcionan a las mujeres las herramientas no sólo para su propia curación, sino también para contribuir a un sistema de apoyo fundamental para otras mujeres de la sociedad. A través de estas experiencias, pueden encontrar un sentido a sus vidas; se dan cuenta de que no son meras víctimas, sino individuos que pueden ayudar a los demás. Este cambio de perspectiva es vital para su empoderamiento y crecimiento.
¿Hay algo más que quieras decir y que no hayamos mencionado?
Es interminable; sólo tenemos que iniciar la conversación. Una vez que la gente empieza a hablar, se convierte en un libro abierto. Este gran debate debe producirse.
(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos facilitadas por FadoFilmes / Prensa para su libre publicación en The Prisma
Primera parte: Violencia doméstica: el largo camino hacia la libertad













