Brasileña residente en Inglaterra, Yasmin* relata cómo su características activan estereotipos sobre la mujer latinoamericana cuando tiene citas con hombres ingleses. Aunque no siempre se siente discriminada, sí habla de dinámicas de fetichización y de la sensación de tener que hacer un esfuerzo continuo por desmarcarse de la “latina” imaginada. Series The Prisma: “Fetichización de latinas en el R.U.”
Sara Piquer Martí
Tras tocar el icono de videollamada, aparece en la pantalla Yasmin. Aunque la imagen está algo pixelada, puedo ver los rasgos de una mujer de piel clara, pelo rubio y ojos azules que me sonríe. Podría pasar por inglesa si no fuera por el leve acento brasileño, mezclado con castellano, que asoma en sus primeras palabras.
Tiene 34 años. Nació en Brasil y vivió allí hasta los 13 años, edad a la que se fue a vivir a España por más de una década. Más tarde, daría el salto a Reino Unido: primero Belfast y luego Lincoln, donde lleva tres años y medio trabajando como enfermera para el sistema público de salud.
El relato de Yasmin está atravesado por una tensión constante entre cómo es percibida y cómo quiere ser percibida. Pero ¿quién es Yasmin en realidad?
“Si no abro la boca, mucha gente no sabe que no soy de aquí”, me dice.
Y en ese momento, empieza nuestra conversación.
¿Qué ocurre cuando descubren que es latina?
Muchos comentarios van hacia lo físico. Sobre todo, mis curvas. Me han llegado a decir que tengo “forma de guitarra”, como algo típico de la mujer latina. También me dicen que sabían que no era inglesa por cómo bailo, o porque soy más cercana, más sonriente.
¿Esto ocurre en contextos de citas?
Sí, sobre todo ahí. Llevo cinco años soltera y he tenido muchas situationships. Cuando empecé a salir con hombres ingleses, noté que constantemente hacían comentarios sobre mi cuerpo. En Tinder, por ejemplo, con solo ver mis banderas de Brasil y España, ya me preguntaban si era una “latina spicy”. Es un patrón que se repite muchísimo.
¿Puede contar alguna situación concreta?
Sí. Un chico con el que hablé me dijo, borracho, que solo podía hablar con una chica como yo cuando estaba así: borracho. Que le encantaban mis curvas, mi acento, todo.
¿Cómo le hizo sentir? ¿Se sintió fetichizada?
No creo. A ver: sé que soy una chica guapa y que llamo bastante la atención. Entonces no siento que me discriminen. Yo creo que la objetificación de la mujer es algo general del hombre y pasa en cualquier parte del mundo.
Sí, la cosificación nos pasa por mujeres, pero me refiero a la fetichización, hombres que buscan a la mujer latina como fetiche, para satisfacer un deseo propio.
Sí que me pasó con un exnovio mío. Todas sus novias eran brasileñas y se ha casado con una mujer brasileña. Él era inglés. Cuando me conoció primero no sabía que yo era latina. Y cuando se enteró me dijo que eso le gustaba más. Me decía cosas como “Guau!, eres latina”. Lo decía mientras me miraba mi cuerpo.
¿Y eso cómo le afecta?
Hubo una conversación que tuvimos que sí que me molestó mucho y fue el hecho de que me dijera que yo era demasiado blanca, precisamente porque hay un estereotipo de la mujer latina. Él iba buscando un perfil concreto.
¿Ha vivido más situaciones de sexualización a través del estereotipo de latina?
Muchas. Me han preguntado si bailaba desnuda por la calle, si iba en bikini. También me han propuesto acostarme con ellos directamente después de cenar. Parece que no quieren saber de mí. Parece que solo les interesan mis curvas.
¿Entonces sí ha sentido una diferencia en el trato por ser latina?
Sí. Completamente. Porque, aunque también hablan con las chicas de aquí así, ¡yo he recibido una oleada de comentarios! y… no sé. Por ejemplo, hace unos años hablé con una mujer inglesa que había estado saliendo con un joven con el que había salido yo.
Cuando estaba con ella él era un tipo de persona y conmigo era otro bastante diferente. Conmigo hablaba muchísimo de sexo, de sus fantasías sexuales, y eso que no me había acostado con él. Ella me dijo que él jamás le había hecho ese tipo de comentarios a ella.
¿De dónde cree que nace este estereotipo?
Creo que tiene que ver con cómo se percibe el carnaval, la samba… Las mujeres se pintan el cuerpo desnudo para bailar en los carnavales y yo creo que ese es el estereotipo que tienen ellos de las brasileñas, que están desnudas, bailando, riendo…
Pero en Brasil lo vemos como un arte, lo vemos como algo bonito, algo artístico. No es una mujer desnuda que baila en la calle. Es una mujer que ha estado entrenando, es prácticamente una atleta. Así lo vivimos nosotros las y los brasileños. Pero, los hombres en el resto del mundo y, en concreto en el Reino Unido, ven a una mujer que está bailando desnuda. Lo sexualizan.
¿Afecta esto su forma de ser o de relacionarse?
Sí. No creo que me vean como el típico estereotipo de mujer latina, pero creo que he tenido que guardarme mucho para ello. He tenido que protegerme mucho para no caer en el estereotipo. He tenido que hacer un esfuerzo bastante más extra para probar continuamente el hecho de que no soy así.
¿Se ha visto obligada a cambiar comportamientos?
Sí. He sido más estricta conmigo misma. Evito ciertas actitudes para no ser malinterpretada. Y eso cansa, porque estás constantemente demostrando lo que no eres.
Si pudiera mandar un mensaje a los hombres ingleses, ¿qué les diría?
Que las mujeres no somos objetos sexuales. Que no estamos disponibles para cumplir una fantasía. Somos personas, trabajamos, tenemos nuestra vida. Y aunque podamos ser abiertas o cariñosas, eso no significa que seamos fáciles o manipulables. Que nos respeten como respetan a la mujer inglesa.
¿Y qué le diría a una mujer latina que llega a Reino Unido?
Que tenga cuidado. Que observe. Que entienda que aquí ciertas actitudes se pueden malinterpretar. Que se proteja. Es duro, pero es la realidad.
La conversación termina y la imagen de Yasmin se queda congelada unos segundos antes de desaparecer para siempre de la pantalla. Su historia deja constancia de una dualidad: por un lado, sus rasgos europeos la hacen pasar desapercibida, pero por otro, siente que tiene que hacer un esfuerzo constante por no ser encasillada en un estereotipo.
Yasmin es el reflejo de alguien que ha tenido que aprender a moverse entre expectativas ajenas, a negociar su identidad frente a un estereotipo que oprime. Hoy, lo ha dejado muy claro: su existencia es más que un cuerpo, un acento o una etiqueta.
Detrás de su miedo a ser encasillada, hay una mujer con una identidad única en un país que no siempre entiende que la latinidad es tan diversa como las personas que la habitan.
*Yasmin, nombre ficticio a solicitud de la entrevistada.
(Fotos: Pixabay)
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