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El sonido de la salsa a través de las fronteras

Tras llegar a Gran Bretaña siendo una niña, Luz Elena Caicedo ha dedicado décadas a construir un vibrante legado de salsa en Londres, creando una comunidad que mantiene vivos los ritmos latinos incluso en tiempos difíciles. Su historia pone de manifiesto las recompensas de preservar la identidad cultural a medida que se adapta a una vida lejos de casa.

 

Luz Elena Caicedo.

Clelia Frondaroli

 

Lo primero que Elena Caicedo notó al llegar al Reino Unido fue la oscuridad. “Pasamos por Folkestone a finales de septiembre y estaba muy oscuro. Luego comenzamos a acercarnos a Londres y todas las casas parecían iguales. Me parecieron todas casas muy grises, con un aspecto muy curioso”, recuerda con una leve sonrisa.

Nacida y criada en Cali, Colombia, con tan solo 10 años, se mudó al otro lado del mundo, desde las vibrantes calles de la ciudad hasta un pequeño barrio del sur de Londres. Su familia, de siete hermanos, vino en busca de mejores oportunidades, y aunque fue en Cali donde descubrió su pasión por la salsa, fue en el Reino Unido donde erigió su hogar.

“Era muy distinto por aquel entonces”, afirma, recordando sus primeros años en el país. “No había muchos sitios latinoamericanos. Mi madre tenía que ir al mercado de Brixton a por plátanos, porque era el único lugar donde se podían comprar”.

Pero, poco a poco, la comunidad fue creciendo y, con ella, la fama de Caicedo. Como líder de Conjunto Sabroso, la vocalista lleva más de tres décadas interpretando canciones de salsa y música tropical. Sin embargo, esta colombiana de origen comenzó su carrera como bailarina folclórica y no se dedicó a la música hasta principios de los 90, después de que una decision impulsiva de presentarse a una audición como corista la introdujera en el mundo de la salsa cantada.

Aunque ese trabajo en particular no duró mucho— “Me despidieron a los ocho meses por no ser una buena cantante de coro”—, comenta entre risas, esto la impulsó a buscar una nueva forma de crear música.

Con la ayuda de su hermano, quien tenía amigos en el mundo de la salsa, pasó seis semanas preparando los arreglos musicales y reclutando a los miembros de la banda. A partir de 1985, nació Conjunto Sabroso.

La banda original, formada por diez integrante, arrancó con fuerza en Londres. Tras actuar en locales de todo el mundo y con su participación en el campeonato All England Latin American el próximo mes, el grupo se ha consolidado como una de las bandas latinas más longevas de la capital.

Pero no siempre ha sido fácil, sobre todo en los últimos años. De los miembros originales, solo queda Luz Elena, quien siempre actúa con su esposo y director musical, Wilmer Sifontes. Aunque la banda puede tocar con entre cinco y diez músicos, “no se puede obtener el sonido auténtico de una orquesta de salsa con solo cinco integrantes, por muy buenos que sean los músicos”, afirma. Con los pubs y los locales recortando gastos, hay más demanda de grupos pequeños como cuartetos o tríos, y la competencia por conseguir actuaciones es más alta que antes.

Aun así, la cantante ha encontrado formas de enriquecer su carrera. Tras grabar un álbum con un grupo de adultos mayores titulado “Latin American Silver Voices”, recibió una subvención de la Lotería Nacional para crear un coro comunitario. Aunque ese grupo en particular se disolvió al cabo de un año, volvió a ponerse en marcha en 2015 como el Coro Comunitario Latinoamericano (Latin American Community Choir), y se ha mantenido como uno de los pocos coros de este tipo en la ciudad.

El grupo, compuesto por 15 personas, se reúne los jueves para ensayar un repertorio variado, que va desde baladas latinas modernas hasta canciones con mensaje social. El coro también ha participado en diversas actuaciones, la más reciente para el consulado de Colombia.

Al hablar del grupo con calidez y orgullo, comenta: “Se ha vuelto muy popular, y contamos con gente de Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú , España y Chile, por nombrar algunos”.

Tras haber dirigido el festival Cimarron entre 2008 y 2010, que celebraba el legado cultural africano en Latinoamérica, esta etnomusicóloga de formación también reflexiona sobre las ideas de identidad en este país y más allá.

“El mundo se ha vuelto muy difícil de navegar en términos de identidad y de entender del lugar que uno ocupa”, explica.

En cuanto a su propia identidad, Caicedo no se ve a sí misma como británica, sino como londinense. Aunque ama su país de origen por su gente, su calidez y su clima seco, cree firmemente que “habría sido una cantante completamente distinta allí si me hubiera quedado; desde luego, no una cantante de salsa”.

Dice que vivir en el Reino Unido le ha proporcionado una mayor sensación de libertad y aceptación. “Me gusta el hecho de que puedas lucir el aspecto que quieras, puedas comer lo que quieras, puedas ser de cualquier parte del mundo y no tener que preocuparte de que la gente te mire o te juzgue”.

Y aunque Luz Elena no sabe si se quedará en el país para siempre, le gusta pensar que seguirá siendo una londinense, con sus raíces firmemente plantadas en la ciudad.

(Traducido por Lidia Pintos Medina) – Fotos proporcionadas por la entrevistada y autorizadas para publicación).

 

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