Un nuevo estudio de Florencia San Martin analiza la obra de Alfredo Jaar y la valencia política de su arte visual, en su mayoría instalaciones.
Sean Sheehan
La obra de Jaar desafía la indiferencia política con imágenes y gestos que van más allá de la mera contemplación pasiva. Cinco años después de mudarse a Nueva York en 1982, su animación de treinta y cinco segundos «A logo for America» se proyectó en Times Square en una valla publicitaria electrónica. Mediante mapas y palabras, cuestionaba la apropiación del término ‘América’ por parte de Estados Unidos y alertaba a los espectadores sobre la naturaleza colonial de la relación de Estados Unidos con América Latina. Se ha convertido en una obra emblemática de Jaar, reescenificada por todo el mundo —incluido Piccadilly Circus en 2016—, que recuerda a sus espectadores que «American» se entiende con demasiada facilidad como «white American» y no como «Latin American», «Latinx American», «Black American», etcétera. San Martin dedica un sustancioso capítulo de su libro a «A logo for America» y al impulso de Jaar de reescenificarla en distintas formas y tecnologías, pero con la misma carga política.
Lo considera a la luz de otras obras suyas, así como de los escritos de Frantz Fanon, el psiquiatra y activista nacido en Martinica, y de la teórica boliviana Silvia Rivera Cusicanqui. Sitúa la obra de Jaar en una «zona de combate» con la «americanidad» y la semántica del colonialismo.
Presentar esperanza forma parte de la zona de combate y, tras la elección de Trump como presidente en 2016, Jaar respondió con «I can’t go on, I’ll go on».
Las palabras, procedentes de la novela de Beckett «The Unnameable», en neón rojo y blanco, expresan con concisión la afirmación de Antonio Gramsci —al presenciar el ascenso del fascismo de Mussolini— de sentir un pesimismo intelectual, pero un optimismo de la voluntad. Su pertinencia frente al nuevo fascismo que ahora amenaza al mundo es clara: se requiere lamentación, pero también esperanza radical y resistencia; la autora recuerda el vivimos adentro, pero en contra, de Aníbal Quijano. Cuando la instalación apareció en Edimburgo en 2019, colaboradores caminaron bajo ella llevando carteles de hombre anuncio con el texto repartido entre las dos caras del cartel.
El estudio de San Martin, basado en diez años de investigación, es un libro pionero con una abundancia de información e ilustraciones sobre los proyectos de Jaar y, cuando la forma es una performance en vídeo, descripciones fundamentales. Su vídeo «Opus 1981/Andante desesperato», en el que sopla un clarinete con todas sus fuerzas hasta que (después de siete minutos y quince segundos) el agotamiento lo detiene, está inspirado en una escena de una fotografía de 1979 de SusanMeiselas. La foto, tomada en los últimos días del levantamiento sandinista contra la dictadura de Somoza en Nicaragua, muestra a dos sandinistas armados cubriéndose tras sacos de arena mientras un tercero, con un rifle a la espalda, «mira hacia delante, con la mirada ajena a la acción, mientras toca el clarinete». San Martin prosigue diciendo cómo creó la obra en un Chile bajo dictadura, “en total aislamiento para evitar la censura y, por ende, el castigo’”
«Alfredo Jaar: decolonial time and the aesthetics of the unfinished», de Florencia San Martin, es publicado por Duke University Press.
(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin) – Fotos facilitadas por la editorial











