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Juan Arcos Tuitza: “Aquí hace falta alguien que coja el timón”

En alguna epoca fue imigrante ilegal. Es informal, cálido, pero reservado en el tema de Julian Assange y Snowden. Su estilo es diferente. Se considera revolucionario.

 

Juan Arcos Tuitza 1
Juan Arcos Tuitza

Noelia Ceballos Terrén

 

Los ecuatorianos en Londres tienen desde hace cuatro meses a una nueva cara al frente de su consulado: Juan Arcos Tuitza, ex-gobernador de la provincia de Morona Santiago, asumió su cargo el pasado 17 de noviembre.

Su filosofía, «de territorio, y no de escritorio», como él dice, se refleja en su apariencia informal. Corona de plumas y colgantes indígenas son los atributos que luce en muchas de sus apariciones públicas para reivindicar su identidad shuar.

Su mayor reto es el de construir lazos con los inmigrantes ecuatorianos en Londres y ayudar a unirla. No le será difícil pues él cuenta que conoció la pobreza cuando era inmigrante ilegal en Estados Unidos. Se muestra reservado sobre los asuntos diplomáticos que han puesto este último año a Ecuador en el punto de mira. Uno de esos puntos candentes es Julian Assange, con quien asegura no tener relación, a diferencia de su antecesor Fidel Narváez.

Y sobre el motivo que llevó a este último a ser destituido por haber proporcionado un salvoconducto sin permiso al ex-agente de la NSA Edward Snowden, Arcos Tuitza sostiene que él nunca hubiese actuado igual, “ante todo, disciplina”.

Con The Prisma habló de Yasuní, Venezuela, las elecciones en ecuador, la libertad del prensa, Assange y otros temas.

¿Por qué aceptó el cargo?

Yo también fui migrante. Hace 20 años me fui a Estados Unidos para poder seguir con mis estudios de piloto. Conozco lo que es estar ilegalmente en un país y lo que es dormir en la calle. Conozco lo que es no comer en el día para poder ahorrar y pagar al «coyotero» a quien le pedí un préstamo para poder venir ilegalmente por México.

Por todo eso el Presidente vio importante que viniera a esta comunidad alguien que tenga los zapatos puestos en un lado, como migrante, y en la parte diplomática, para que ya no haya un traductor entre lo que siente un indígena de la selva y el mundo.

¿Cuál es su mayor reto en un consulado de la magnitud del de Londres?

Mi reto mayor es no ser de escritorio, sino de territorio. E invito a todos los diplomáticos del país que sea a que salgamos del escritorio. El pueblo necesita conocer cuáles son sus representantes.

Ecuador ya no es como era hace diez años. Mucha gente salió hace 20 años, y piensa del gobierno muchas cosas que no son así. Nuestro deber es difundir la obra del gobierno para el migrante. Lo primero que he hecho es reunirme con todas las organizaciones existentes, tanto sociales y políticas como deportivas. Nuestro reto es ponernos al servicio de la gente, porque yo ya estuve allí.

Cuando mira a los ecuatorianos ¿ve a una comunidad unida?

Es que todos quieren hacer todo. Pero aquí hace falta alguien que coja el timón. Y para eso hay que ser ejemplo. Sentir lo que uno está haciendo, y vivir lo que está diciendo.

Eso va a ayudar a que la comunidad encuentre uno o dos líderes que puedan empujar esa barca ecuatoriana acá. A mí me encantaría que fuera mujer, son excelentes líderes. Cuando haya esa unidad no va a haber ni rencor ni discrepancia para tomar una decisión.

Su predecesor en el consulado realizó un trabajo que ha dejado huella en la comunidad ecuatoriana. ¿Cómo piensa seguir con esa tarea?

Una de las cosas que yo podría ir plasmando del trabajo que Fidel Narváez hizo es que, si hay diferencias, no sean muy abismales entre ecuatorianos. El error más grande que podemos tener como autoridad es dar preferencias a ciertos grupos, porque el emigrante es muy susceptible.

Uno de los proyectos grandes dentro de nuestras acciones es el «consulado virtual» para que el ecuatoriano no tenga que esperar aquí por su trámite. También se le pueden enviar documentos a su domicilio. Y facilitarles la vida, porque sabemos que muchas veces tienen que perder horas de trabajo para no ser atendidos porque falta un documento. Queremos agilitar eso.

¿Qué imagen quiere dar vistiendo con sus trajes típicos?

Más allá de querer dar una imagen, es un respeto a mi nacionalidad. Yo nací en la selva, salí a la ciudad a los nueve años y aprendí el español con diez. Pero no puedo perder mi identidad. Cuando uso mi corona es en eventos muy especiales. Eso me enorgullece.

¿Se considera un rebelde?

Más allá de rebelde, revolucionario. Cuando yo estaba de emigrante en Nueva York, nunca había conocido a un cónsul, y cuando llegué allí no fui bien atendido. En mi mente me dije que si algún día ejerciera un espacio de ellos, tenía que ser dando un giro de 180 grados.

La reputación del presidente Correa se ha visto dañada por acusaciones por la falta de libertad de prensa. ¿Cuál es su opinión?

Una cosa es tener libertad de expresión, y otra es hacer de la expresión libertinaje. En Ecuador, se ha denigrado a las personas desde el micrófono. Usaban términos soeces ante mucha gente, entre la que se encontraban también mis hijos. Yo no puedo hacer uso de ese espacio porque tengo el poder al ser dueño de una estación, televisión o radio, y hacer caricaturas de lo que a mí me plazca. No puedo calificar a nadie sin tener argumentos claros y concisos.

¿Cómo calificaría las relaciones del gobierno actual con la prensa?

Es una relación normal. Hay medios que se han tenido que cerrar, obviamente. Si alguien con un micrófono viene a convulsionar a la ciudadanía, no es solo el que habla el culpable. El medio, que transmite, es corresponsable.

El anterior cónsul tenía una relación cercana con Julian Assange. ¿Ha tenido contacto con él en la embajada?

He tenido oportunidad de verlo. Pero me mantengo en la distancia y yo voy por mis objetivos claros, a hablar con el embajador.

En la parte diplomática, el canciller y el Presidente sabrán hacer lo oportuno.

Su predecesor protagonizó un momento difícil cuando decidió proporcionar un salvoconducto sin permiso a Edward Snowden. ¿Cómo hubiera reaccionado usted en su caso?

Como cónsules necesitamos tener la autorización de nuestros superiores. Si pasó lo que pasó, cada uno asume sus responsabilidades como ciudadano y como funcionario. Siempre digo que puede haber errores que yo cometa, pero vean las virtudes que hay.

¿Cómo se han visto afectadas las relaciones entre Ecuador y Reino Unido después de la «crisis diplomática» tras el asilo a Assange?

Crisis hay en toda relación, hasta en lo personal. Poco a poco se va superando. Pero si se hubiera ahondado en este tema, a lo mejor no estaríamos aquí, ni como embajada ni como consulado. Diplomáticamente tendrán que darse las respuestas idóneas en el tiempo que se tengan que dar.

¿Qué opinión le merecen los acontecimientos recientes en Venezuela?

El análisis que hago de Venezuela es que hay una derecha que manipula. Animo y aspiro a que veamos con más calma y positivamente y podamos sentarnos a dialogar con nuestros gobiernos, antes que usar la violencia.  

En las pasadas elecciones municipales ecuatorianas del 23 de febrero, el partido del gobierno sufrió una derrota. ¿Cómo la evalúa?

No es una derrota. Puede haberse perdido la capital, también se perdieron prefecturas y alcaldías. Pero el presidente sabe muy bien que hay cosas que hay que cambiar. Al ser yo también parte del buró nacional, estamos haciendo un análisis.

Hemos detectado actitudes prepotentes ante los medios, como por ejemplo en el alcalde de Quito. De hecho no sabe ni dónde quedan las calles de Quito. Decía que no existe democracia en el país. Pero cuando fue elegido dijo «Ganó la democracia». Al Presidente le preocupa cómo vamos a coordinarnos con ellos, si hay personas que ya empiezan a tratar mal a la gente.

El gobierno ha echado abajo la iniciativa Yasuní-ITT, permitiendo las explotaciones petroleras en el Amazonas. ¿No es un paso atrás para la comunidad indígena?

No. Yasuní-ITT no cayó. Más bien tomó fuerza porque yo no puedo estar matando de hambre a la gente sentado en una mina de oro. La gente también necesita comer bien. ¿O es que solo utilizamos al pueblo indígena para irnos a tomar la foto?

¿No le preocupan las explotaciones petroleras en el Amazonas?

No cuando hay un gobierno responsable, que sabe velar por la gente antes que por su bolsillo. Obviamente, va a haber un control de todas las regulaciones que tienen que ver con el tema ambiental, con la mejor tecnología.

(Fotos: Pixabay)

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