Cultura, En Foco, Opinión, Páginas

El dolor emocional de los demás

“The discomfort of evening”  es una historia ambientada en la campiña holandesa, donde una niña de diez años, Jas, lucha por superar la crisis en la que está sumida su familia.

 

Foto de Karim Manjra en Unsplash

Sean Sheehan

 

Tras la muerte de un hermano en un accidente de patinaje, el sufrimiento ha dejado a sus padres, a un hermano superviviente y a ella misma aislados unos de otros en un dolor que no pueden compartir.

Cuando esta novela se publicó por primera vez en los Países Bajos causó sensación y se convirtió en un best seller.

Su aparición en inglés también ha generado la adulación de la crítica. La traducción transmite con éxito la capacidad del autor para explorar y expresar un estado de conciencia perturbado, invitando al lector a empatizar con el dolor enclaustrado de las personas.

El estilo de escritura es distintivo y extrañamente formal en la forma de expresar el malestar.

Jas mira a su hermano tendido en un ataúd y la incomprensión de una niña ante la muerte golpea el corazón del lector: “La cara de Matthies estaba tan pálida como el hinojo: sus labios estaban morados por el mecanismo de refrigeración que lo mantenía congelado. Quería apagarlo para que se descongelara en mis brazos… Le preguntaba si realmente era la forma correcta de dejarnos”.

Cuando sacaron a su hermano del agua, Jas recuerda haber escuchado al veterinario decir que cuando las personas tienen hipotermia hay que manejarlas como si fueran de porcelana, el más mínimo roce podría ser mortal.

Eso le da una idea de la situación de su familia: “Todo este tiempo hemos sido tan cuidadosos con Matthies que ni siquiera hablamos de él, para que no se rompa en pedazos dentro de nuestras cabezas”.

Jess y su hermano desplazan su vulnerabilidad y distopía hacia una obsesión por la corporalidad de los animales.

Ella trata de forzar a dos sapos a reproducirse en la creencia cariñosa de que su intimidad ayudará de algún modo a sus padres a salir de su infierno claustrofóbico y a encontrarse de nuevo; el giro de su hermano hacia la violencia sexual contra los animales se describe con una verosimilitud desgarradora.

El estilo de escritura del libro sobre el dolor y la pérdida, a pesar de su crudo realismo y sus imágenes viscerales, es característico de cierto tipo de ficción.

El lector se convierte en partícipe de la subjetividad e introspección de otra persona, lo que permite compartir algo desgarrador en un medio seguro.

“Last exit to Brooklyn”  (Última salida a Brooklyn) es también una novela sobre individuos que sufren, perdedores en las calles de Brooklyn, y sus percepciones y experiencias distorsionadas que surgen de una retención de amor.

En este sentido, comparte algo con “The discomfort of evening”  (El malestar de la noche), pero produjo reacciones hostiles.

Algunas revistas literarias se negaron a reseñarla y el libro fue inicialmente prohibido en Gran Bretaña. Eso fue en 1967, pero ahora la novela holandesa gana el International Booker.

La diferencia no se reduce simplemente a un clima más liberal. El placer voyeurista de “The discomfort of evening” reside en su revelación del dolor privado -la sociedad holandesa es invisible-, mientras que “Last exit to Brooklyn”  incomoda al lector al retratar una sociedad rota a nivel socio-psicológico.

“The discomfort of evening”, de Marieke Lucas Rijneveld, está publicado por Faber & Faber.

“Last exit to Brooklyn”, de Hubert Selby Jr., ha sido publicada por Penguin Classics.

(Traducida por Mónica del Pilar Uribe Marín)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

*