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A la guerra con una cámara

Los soldados pensaron en unas vacaciones en el extranjero y por eso se llevaron sus cámaras. Su país tiene las mejores -las Leicas de 35 mm y la Rolleiflex y la Rolleicord se fabricaron allí- y su capacidad militar era igualmente de primer orden.

 

Sean Sheehan

 

La guerra de España lo demostró, al igual que la invasión y la conquista de Polonia, y luego cayeron en rápida sucesión Bélgica, los Países Bajos, Luxemburgo y Francia. Hubo tiempo para relajarse y hacer fotos.

Emil Thrän estaba en un regimiento de fusileros y fotografió el “progreso” del ejército a través de la zona de Lyon en junio y principios de julio de 1941: deteniéndose en un proveedor de gasolina cerca de un café; saliendo de una tienda con dos botellas de champán; con mujeres en la foto en el Café de l’Univers, dos de ellas sonriendo gentilmente y un soldado, con los brazos cruzados, felizmente contento mientras mira directamente a la cámara de Thrän.

La invasión de Polonia no fue un desafío militar -la Vernichtungswerk (potencia destructiva) de los bombarderos de inmersión alemanes había contribuido a ello-, pero hubo aspectos de la campaña que los atentos observadores con una cámara pudieron registrar.

Una foto muestra a un grupo de civiles judíos puestos juntos por soldados.

Los hombres tenían buenas razones para sentirse ansiosos y es muy poco probable que alguno de ellos estuviera vivo al final de la guerra.

Una invasión exitosa de Rusia habría asegurado el dominio de toda Europa. Gran Bretaña aún resistía, pero derrotarla sería fácil una vez que los vastos recursos del este se sumaran al estado nazi.

Al principio, la campaña se desarrolló de forma impecable y hay una fotografía de Kaluga, en el río Oka, ocupada por las fuerzas alemanas en octubre de 1941, a sólo 215 km. al sur de Moscú. Para entonces, sin embargo, el tiempo había cambiado y se puede ver que el río empieza a congelarse. Era el principio del fin.

Moscú nunca sería ocupada y los alemanes se vieron obligados a retirarse, perdiendo cientos de miles de hombres. Fue Rusia, y no el soldado Ryan, quien rescató a Europa del horror nazi.

“All at War: photography by German soldiers 1939-45”  (Todos en la guerra: fotografía de soldados alemanes), refleja el ascenso y la caída del nazismo con su contraste entre el triunfalismo de 1939-1941 y la sombría realidad de la guerra en el este que culminó con los ejércitos soviéticos que empezaron a cercar Berlín a mediados de abril de 1945.

Antes de esto, hay fotografías descarnadas del final de la guerra en paisajes de nieve y hielo.

Hay fotos de judíos obligados a cavar sus propias tumbas y la ejecución de judíos al borde de una fosa por parte de las SS en Berdychiv. Fotos como éstas no habrían sido aprobadas y las autoridades nazis trataron de encubrir sus crímenes.

En este libro, de valor incalculable, hay un amplio texto que describe el contexto de las 473 fotografías, además de mapas que cubren las ubicaciones geográficas. Es la historia en imágenes.

“All at War: photography by German soldiers 1939-45”, de Ian Jeffrey, es publicado por Ludion.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos suministradas por la editorial

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