En Foco, Ojo de la Aguja, Opinión

La importancia de la confianza

Este artículo surgió después de leer una fuente sorprendente: un artículo de dos jóvenes periodistas de investigación (de treinta y pocos años) en una misión de investigación en una colonia nudista.

 

Nigel Pocock

 

Al final de su artículo, las autoras comentan una característica del grupo que claramente no habían esperado: la confianza.

Para ellos, ésta era la característica más importante y atractiva del grupo. Fue algo que les hizo, al despojarse (literalmente) de la ropa, despojarse de la desconfianza.

Para una comunidad en la que la confianza es esencial para que funcione, de hecho, para que funcione en absoluto, cualquier explotación de un miembro del grupo habría destruido la comunidad, y la confianza en la que se basó y construyó.

Como observa Scott Peck, sólo cuando hay una apertura completa y genuina hacia el otro, se realiza la verdadera comunidad.

La pretensión es el enemigo de la apertura, la comunidad y la confianza.

Uno de los rasgos más intrigantes de las comunidades prehistóricas es el modo en que personas gravemente discapacitadas y desfavorecidas a menudo sobrevivían mucho más allá de la esperanza de vida prevista para la época.

En los antiguos enterramientos se han encontrado personas que no podían valerse por sí mismas y que necesitaban una provisión casi total. ¿Cómo fue esto?

Penny Spikins, de la Universidad de York (Reino Unido), considera que un vínculo absoluto de confianza y cuidado mutuo fue lo que permitió a estas primeras comunidades sobrevivir y funcionar. En cuanto estos lazos de confianza se rompieron, y con ello el cuidado mutuo de los miembros del grupo, entonces esta confianza, y con ella el grupo, se rompió.

Entró la “motivación mixta”, se suprimió la verdad y siguió la disfunción, la explotación, el control y la manipulación de los desfavorecidos y de los menos poderosos.

Como se ha dicho famosamente (por Karl Popper) una “sociedad abierta tiene sus enemigos”.

Con Voltaire, debemos defender la libertad de expresión, aunque odiemos su contenido. La prensa debe ser libre, y al menos tolerar las expresiones contrarias, e intentar (con muchos gobiernos, incluidos algunos occidentales) manipular la “verdad” a su versión –“falsa”- o, más crudamente, la mentira.

El emperador, mientras cree que sus ropas son las más bellas jamás vistas, está bien desnudo, cubierto sólo por la mentira, el fingimiento y la fantasía. La paradoja es que sólo en la completa desnudez es posible la confianza y cesa la explotación.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos: Pixabay

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