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El “Armagedón de los contenedores”

Así denominan a una crisis sin precedentes que vive el transporte marítimo y que rompió el sincronismo del flujo materias primas-producción. Las más afectadas son las cadenas productivas mundiales.

 

Osvaldo Rodriguez Martinez

 

En la Zona Libre de Colón (Zolicol), en Panamá, la segunda mayor del mundo, el desabastecimiento de almacenes y las pobres esperanzas de solución son charla diaria de empresarios y empleados.

Varios establecimientos les hablan a los compradores sobre las últimas reservas que hay de algunas mercaderías, aunque no tengan opciones de suministros a la vista.

Otros redujeron la variedad de su oferta o desaparecieron de los anaqueles líneas de productos tradicionales. El incremento desmesurado de los fletes, principalmente desde China que es el primer proveedor de la Zolicol, y demoras en la llegada de los pedidos a fábricas asiáticas, parecieran las únicas razones para que los precios al por mayor y al detalle sufrieran incrementos sustanciales en las últimas semanas.

Conversaciones privadas con algunos dueños de empresas permitieron conocer que otro motivo para disparar precios es resarcirse de las pérdidas ocasionadas por la parálisis de la etapa más cruenta de la pandemia del Covid-19, la que dio al traste con el cierre de varias entidades.

El efecto dominó de la crisis de los contenedores termina en el consumidor final que sufre en su bolsillo y la disminuida oferta, el atasco de la cadena mundial de comercio.

Esta cadena fue también interrumpida  cuando el planeta se paralizó con el aislamiento de países enteros.

La explicación de lo que ocurre tiene varias aristas, donde la primera es que, por la demanda de artículos para enfrentar la situación de salud, las navieras movieron una infinidad de contenedores que no regresaron a los centros de producción, principalmente en Asia, por lo que ahora faltan para embarcar las mercancías.

En el seguimiento del flujo productivo, las materias primas, partes, piezas y productos semielaborados disminuyeron el suministro a las industrias por déficit de embarques, que a su vez detuvieron las producciones por esas causas y también por la enfermedad o cuarentena de los trabajadores.

Igual sucedió con los grandes puertos chinos, por donde se exportan los mayores volúmenes de mercancías hacia Europa y América, porque sus instalaciones permiten operar los mayores buques que surcan actualmente los mares.

Los fletes se quintuplicaron en algunos casos por el efecto oferta-demanda, lo que perjudicó al movimiento de artículos de precios bajos, porque casi igualaron su valor, lo cual resulta imposible a los comerciantes para colocarlos en el mercado por el elevado monto que se traslada a la cotización final, señalaron fuentes especializadas.

Según expertos, las perspectivas de que la normalidad retorne a la industria marítima la ubican para mediados de 2022, pero los pesimistas aseguran que en materia de tarifas, no volverá a los niveles prepandemia.

En este sentido, el mundo parece abocado a una crisis sin retroceso. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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