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En el Amazonas, un símbolo de resitencia

Líder de la comunidad Waorani en la Amazonía ecuatoriana, Nemonte Nenquimo es símbolo de resistencia después de ganar una batalla legal para proteger su reserva.

 

Nemonte Nenquimo. Foto de Mitch Anderson

Entrevista: Daniela Arias Baquero*

Photos: Amazon Frontlines

 

La nación Waorani es una tribu de legendarios cazadores-recolectores que cuenta con alrededor de 5.000 miembros repartidos en 54 comunidades que se consideran guardianas del Amazonas.

Ellas enfrentan múltiples amenazas por parte de las petroleras, que, además, los expone a un mayor riesgo de contagio. Según el Consejo de Gobierno de la Nacionalidad Waorani el 70% de los pobladores de esta comunidad tuvo síntomas de Covid-19. Nemonte tuvo que crear su propio protocolo con ayuda de la Universidad Andina del Ecuador, pues el gobierno no lo hizo. Aunque la mayoría se había recuperado, temió las consecuencias de esta enfermedad en los mayores de la comunidad, quienes representan el espíritu de sus comunidades.

Nacida en la tradicional comunidad Waorani de Nemompare, ubicada en el río Curaray en la Amazonía Ecuatoriana, Nemonte Nenquimo creció con su abuelo, un líder y guerrero que defendió un gran territorio en el corazón de la selva conocido hoy como Parque Nacional Yasuní. Él le enseñó a su padre, y después a ella, el principio rector de su lucha: “El bosque nos enseña a vivir y nuestra cultura nos enseña a proteger el bosque”.

Nenquimo, que ahora continúa con el legado de sus antepasados, viajó con las mujeres de su comunidad al este de la selva amazónica.

Foto de Mitch Anderson

Esa selva es el territorio de los pueblos Kofanes, Siona y Secoya que vivieron la historia de deformación de una selva frondosa, cuyos árboles eran sagrados y símbolo de fertilidad, y que se convirtió en hectáreas de campos talados y perforados por yacimientos petrolíferos.

El 26 de Abril del 2019, lideró una victoria legal histórica contra el gobierno ecuatoriano. El fallo a favor de la comunidad reconoció que se les vulneraron los derechos a la consulta previa, libre e informada y su autodeterminación frente a la licitación del “Bloque 22” que amenazaba con arrasar casi 200.000 hectáreas de bosque primario, hogar durante siglos del pueblo Waonari.

Nenquimo fue incluida en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo y habló con The Prisma sobre este reconocimiento que le hizo la revista Time, los Waonari y la importancia de reconocer el liderazgo de las mujeres.

¿Qué significa para usted este reconocimiento?

Me da fuerza porque es la primera vez que se reconoce el rostro de una mujer indígena en el mundo. Quiero dar voz a las mujeres en general. En la nación Waonari hombres y mujeres son líderes, las decisiones se toman entre ambos, pero en Occidente muchas veces, solo se da importancia a la palabra y al trabajo de los hombres.

Es importante reconocer el liderazgo de las mujeres en el mundo porque queremos proteger y dar el mejor fruto a nuestros hijos. Como mujeres indígenas ponemos en riesgo nuestra vida.

El capitalismo es una gran amenaza porque quieren aprovechar nuestros recursos, nos están matando e invadiendo nuestra casa para desarrollar el país.

Nuestra preocupación es global. No son solo indígenas los guardianes de la selva. Todos estamos juntos en esto porque todos estamos en peligro.

¿Cómo describiría al pueblo Waorani?

Los Waorani somos gente de la selva y contactamos con el mundo occidental hace solo 50 años. Respetamos, conocemos, vivimos y nos conectamos con el espíritu de la naturaleza. Mantenemos nuestras raíces y vivimos en lo profundo de la selva, libres y sin contaminación. La protegemos pues ahí está nuestra farmacia y nuestros productos. El Amazonas es nuestra casa, da aire limpio y vida al mundo. La lucha no es solo por los pueblos indígenas sino en general.

Foto de Mitch Anderson

¿Cómo se define a usted misma?

Soy mujer y líder de la comunidad de Nemompare, Pastaza (en la frontera con Perú) donde vivimos mi familia y yo. Nací, crecí y vivo ahí donde aprendí la lucha de mis antepasados. Los indígenas en general respetan a la madre tierra porque nos ha dado vida durante muchos años. Sabemos que si no protegemos estaremos en peligro y no dejaremos una herencia a nuestros hijos. El año pasado fortalecí el reconocimiento del pueblo Waorani y me enorgullece que es una lucha colectiva de miles de años y seguimos luchando.

¿Qué dicen los mayores sobre el calentamiento global?

Mi padre creció sin contacto con los occidentales. En su juventud, creció sin notar el cambio climático, pero ahora ve cambios en la Amazonía. Dice que el agua, el viento y la lluvia son diferentes. Estamos arriesgando y destruyendo el planeta. La naturaleza no puede mantener el equilibrio si todos estamos la destruyendo. Estamos contaminando el mar con basura; en la Amazonía estamos contaminando con derrames de petróleo. La explotación de la tierra pone en peligro nuestra vida. Necesitamos levantarnos socialmente para detenerlo y evitar que el calentamiento global empeore.

Ese es nuestro aporte como pueblos indígenas, por eso defendemos nuestro territorio, no queremos destruir nuestro planeta que es el que es la selva misma, si seguimos planeando destruir los recursos no dejaremos nada a las generaciones futuras, ni siquiera el dinero nos salvará.

Foto de Mitch Anderson

¿Cómo ha afectó el Covid-19 a los Waorani?

Nos afectó mucho porque el gobierno ecuatoriano no tomó medidas para evitar el virus en las comunidades. Mientras las ciudades estaban paralizadas por la cuarentena, la petrolera siguió trabajando cerca de nosotros y nos contagió. Los Waorani no estamos acostumbrados a estar quietos y como caminamos varios kilómetros a diario el contagio fue más rápido, incluso yo estuve infectada durante 14 días en el hospital. Pero gracias al conocimiento de nuestras plantas medicinales mi comunidad y yo nos recuperamos.

Me preocupa que los abuelos mueran porque en nuestra cultura los ancianos son guías, tienen un conocimiento muy antiguo que no queremos perder. Por eso era importante protegerlos, pero los gobiernos aprovecharon la cuarentena para realizar cualquier actividad en nuestro territorio. Muchas veces los gobiernos no nos respetan, pero ganar un fallo contra el gobierno ecuatoriano me inspira mucho. Esa victoria no es solo para mi pueblo, sino para todos los pueblos indígenas y amazónicos del mundo.

Foto de Mitch Anderson

¿Cómo se organizaron con la comunidad para demandar el gobierno ecuatoriano?

Para mí como mujer es un trabajo colectivo. Al principio todas las mujeres abuelas, madres y niñas nos unimos para defender nuestro territorio para nuestros hijos.

Queremos que se sientan libres y vivan felices. Luego empezamos a incluir hombres. Fue un trabajo duro pensar juntos.

La selva es nuestro hogar y no queremos que la petrolera destruya todo lo que somos como lo ha hecho en los territorios. Muchas veces el gobierno dice que si permitimos que se extraiga aceite o madera nos darán educación o salud, pero como Waorani solo vemos que nuestras aguas se ensucian y nuestra única fuente de vida es el agua porque lavamos, pescamos, comemos y vivimos allí.

Este es un precedente que quedó en la historia para demostrar que, aunque somos minoría,  tenemos sabiduría: el conocimiento del espíritu de la selva tropical. Nuestra lucha es de corazón, la única fuente que tenemos en la comunidad de Pastaza es una jungla verde, queremos conservarla para las generaciones futuras y contribuir a la vida del planeta.

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