Fariba Balouch, una mujer que transformó las cicatrices de la discriminación en un llamamiento mundial a la justicia, ha sido nombrada una de las galardonadas con el Premio Internacional 2024 a las Mujeres de Coraje. Desde Sistán y Baluchistán hasta la escena internacional, ha luchado sin miedo por los derechos de la mujer y contra las injusticias del régimen iraní, haciendo oír su voz en todo el mundo. Fariba habló en exclusiva con The Prisma.

Rola Zamzameh*
En el sudeste de Irán, la historia de Fariba Balouch es una historia de resistencia, valor y transformación. Nacida en Baluchistán, pasó 16 años enseñando a niñas en su tierra natal, convirtiéndose no sólo en maestra, sino también en una aliada de confianza.
Pese a problemas como la violencia doméstica y los tabúes sociales en torno al divorcio, la trayectoria de Fariba fue de empoderamiento y desafío. A los 30 años, tras soportar 13 años de malos tratos, superó su miedo al divorcio, se liberó de un matrimonio opresivo y acabó con el estigma en Baluchistán.
Su traslado de Iranshahr a Chabahar marcó el inicio de su activismo, en el que incansablemente empoderó a las mujeres, devolvió la educación a las niñas no escolarizadas y apoyó iniciativas sociales.
Más tarde, Fariba se trasladó a Zahedan para estudiar psicología clínica. Tras licenciarse, fundó el primer centro de rehabilitación de mujeres adictas de Chabahar. En el Reino Unido continuó su activismo, sensibilizando a la opinión pública sobre los problemas de las mujeres baluchis. Sus escritos amplificaron sus voces, a pesar de los costes personales: el ridículo familiar y una separación de tres años de sus hijos.
Fariba se convirtió en una figura clave del movimiento «Mujer, vida, libertad», símbolo de la fuerza de las mujeres en la lucha por la justicia. Su historia demuestra el poder de la perseverancia y la importancia de defender lo que es justo, inspirando a todos los que sueñan con la libertad.
Antes del levantamiento «Mujer, vida, libertad», a menudo me juzgaban y amenazaban por mi aspecto. Tras el Viernes Sangriento de Zahedan, las opiniones de la sociedad dentro de la comunidad baluch cambiaron. Los que antes me criticaban ahora me envían mensajes de orgullo. Este viaje me enseñó que la perseverancia y la paciencia dan resultados. Como dijo Gandhi: «Primero, te ignoran. Luego, se ríen de ti. Luego, luchan contra ti. Y entonces ganas”.
Fariba explica: «Al principio, los ataques e insultos me hirieron profundamente. No podía imaginar cómo los activistas soportaban tanto discurso de odio. Pero después de emigrar, transformé estas amenazas en oportunidades de crecimiento personal. Hoy, he alcanzado la paz interior y no guardo rencor. Me centro en la humanidad de las personas, no en sus creencias opuestas. Este viaje ha sido una escuela de crecimiento para mí».
Reflexiona sobre la tolerancia, señalando: «Oír palabras duras fue difícil. Con el tiempo, he aprendido que muchas de estas personas arrastran sus propios traumas. La paciencia no es fácil, pero a menudo es necesaria. Curiosamente, algunos que antes me amenazaban ahora expresan orgullo por mis esfuerzos. Estas transformaciones son sorprendentes y gratificantes».
Para Fariba, el valor no es la ausencia de miedo, sino seguir adelante a pesar de él. «Como madre, el miedo por la seguridad de mis hijos siempre perduró, sobre todo cuando aún estaban en Irán. Pero no podía dejar que el miedo me detuviera. Mi lucha es por el futuro de mi hija, de otras mujeres baluch y de todos los iraníes. Puede que yo no vea el cambio por el que lucho, pero espero que las generaciones futuras sí lo vean».
Cuando le preguntaron en la Casa Blanca sobre la valentía, dijo que las mujeres empiezan su lucha en casa, luchando por sus derechos, y luego extienden su resistencia a la sociedad, sin ser vistas, escuchadas ni nombradas. «Ellas son las verdaderas heroínas», añadió, «como las mujeres baluch que primero lucharon contra el patriarcado y luego se enfrentaron a todo el sistema opresor».
Refiriéndose a una cita de Maya Angelou, Fariba afirma: «Cada vez que una mujer se defiende a sí misma, defiende a todas las mujeres». Ella ha vivido esta verdad, y añade: «Mientras escribía mi historia, sentí la solidaridad de innumerables mujeres. Algunas, inspiradas por mi viaje, tomaron decisiones que cambiaron su vida. Una mujer, atrapada en una relación abusiva durante 18 años, encontró el valor para abandonarla tras leer mi historia».
Fariba subraya la esencia del coraje: «Sigo preocupada por mi hijo en Irán, bajo vigilancia constante, y por mi hija aquí en el Reino Unido. Pero no podemos dejar que el miedo nos detenga. Si dejo que el miedo por mi familia me frene, o tú dejas que el miedo por la tuya haga lo mismo, nada cambiará jamás».
Reflexiona sobre el coste personal del activismo: «Por mucho que lo pensemos, un hijo es increíblemente valioso para un padre, pero cuando eres padre y estás en esta situación, todo cambia».
Y agrega: «Un día, cuando me sentía mal y mi hijo y mi hermano estaban en la cárcel, vino a verme una amiga que trabaja en derechos de la infancia.No sabía con quién hablar ni cómo calmarme.Al mismo tiempo, tenía que presentarme a una entrevista.Recuerdo la primera vez que detuvieron a mis hijos y, cuando se emitió mi entrevista, yo lloraba desconsoladamente. Es una carga psicológica muy pesada.Sentía que era culpa mía, pensaba que yo debería estar en la cárcel en lugar de mis hijos.¿Por qué deberían sufrir ellos por mi activismo? Era mucha presión, y mi hermano también estaba en la cárcel. Me preocupaba constantemente, y mi hermana me enviaba mensajes diciendo: ‘Para, a mamá le está dando un infarto’. Fue una época aterradora, como una pesadilla».
Fariba habló del periodo en que su hijo y su hermano estuvieron encarcelados y de cómo los mensajes de apoyo desde Baluchistán, especialmente de jóvenes que se consideraban sus hijos o hermanos, la ayudaron a mantenerse fuerte. También contó que tuvo que distanciarse de su familia por su seguridad, pero que no dejaba de preocuparse por ellos. Hizo hincapié en la importancia de oponerse a la opresión, afirmando que el cambio exige sacrificio, y que ella está dispuesta a ser ese sacrificio si es necesario.
Fariba habló de recibir el Premio Internacional 2024 a las Mujeres de Coraje en la Casa Blanca, y explicó cómo, a pesar de que su madre creía que nadie escucharía su voz, se levantó orgullosa y habló de ser una mujer baluch de un lugar desconocido para muchos. Hoy, su voz y las voces de las mujeres baluches se oyen en todo el mundo.
Fariba también reflexionó sobre su identidad cultural y la vestimenta baluch. Aunque orgullosa de su cultura y su atuendo, explicó que no está fanáticamente apegada a ellos. Llevar el traje baluch es una forma de dar a conocer la cultura baluch en Irán y desafiar los estereotipos que suelen aparecer en películas y medios de comunicación, en los que el traje baluch se relaciona erróneamente con el terrorismo o el contrabando. «Quería cambiar las percepciones y mostrar los hermosos bordados y coloridos vestidos de las mujeres baluch», afirma.
Fariba subrayó que no considera que el chador negro forme parte de la cultura baluch, y atribuyó su introducción a la República Islámica tras la revolución. «Si quiero llevar hiyab, lo elijo yo misma, no por la fuerza de nadie», añadió. En actos internacionales, como la ceremonia de la Casa Blanca, se puso su vestido baluch para mostrar que es una mujer baluch y que Irán no es sólo un país de hablantes de farsi, sino que incluye varios grupos étnicos como los baluch, los kurdos y los turcos, cada uno con culturas y atuendos únicos.
En su activismo, Fariba Balouch destaca por último el papel fundamental de su marido: «Siempre me ha apoyado, sobre todo después de mi emigración. Me animó a publicar mi página a pesar de la reacción social, y me apoyó en medio de críticas y ataques. Incluso cuando él mismo fue atacado, me defendió con valentía, demostrando la importancia de los aliados masculinos. Cree que la educación debe incluir a los hombres, fomentando el crecimiento mutuo junto a las mujeres. Su apoyo inquebrantable me ha capacitado para afrontar las amenazas y los retos con resiliencia».
*Rola Zamzameh: Periodista senior en la Comisión Europea y el Parlamento.
(Traducido por Camila Marquez) – Fotos facilitadas por la entrevistada y autorizadas para su publicación gratuita)












