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Henri Bergson: el bailarín y la danza

Henri Bergson fue una celebridad intelectual que recibió un Premio Nobel, pero luego cayó en un relativo olvido. Tres nuevos libros marcan el renovado entusiasmo por un pensador que en su día fue el filósofo más famoso del mundo.

 

Sean Sheehan

 

Con “Creative evolution” (La evolución creadora) (1907), la fama de Bergson se disparó. Así lo describe Emily Herring en su cautivadora biografía.

Herring señala la coincidencia de su nacimiento en el otoño de 1859 con la publicación de “El origen de las especies” de Darwin, un libro que echó por tierra la creencia en la idea de que Dios creó el mundo en seis días.

El proceso de la evolución es indudable, y Bergson nunca se alineó con los cristianos fundamentalistas al cuestionar una comprensión mecanicista del mundo que ignoraba lo que él llamaba élan vital (“ímpetu vital”).

La noción de una fuerza vital creativa que no puede reducirse crudamente a lo material solo se vuelve etérea cuando se mistifica, y Bergson evita esto. El tiempo vivido como duración (durée), no calculable como tiempo numérico, trata del devenir en oposición al ser, y Bergson enfatizó esto. Convierte la intuición en un complemento del instinto, sabiendo que los procesos cerebrales por sí mismos no pueden explicar la autoconciencia de la mente. La intuición, como lo expresa la magnífica introducción a “La evolución creativa”, “es la capacidad de conectar, desde uno mismo, a través de una especie de simpatía, con la orientación interna de las cosas, de las especies de la vida misma”. (Es, después de todo, la mejor razón para hacerse vegano).

Las conferencias semanales de Bergson en el Collège de France eran enormemente populares, lo que reflejaba su creencia en que las ideas filosóficas podían explicarse en lenguaje cotidiano.

De ahí el subtítulo de Emily Herring para “Herald of a restless world” (Heraldo de un mundo inquieto), su biografía: “Herald of a restless world” (Cómo Henri Bergson llevó la filosofía al pueblo).

Las vívidas descripciones de Herring de cómo se dictaron y recibieron las conferencias son típicas de un estilo de escritura que da vida a escenas y momentos de las experiencias de alguien que parece seco como un palo en las fotografías.

La hábil capacidad de Bergson para comunicar ideas sobre la naturaleza del tiempo y la posibilidad de la libertad se pone de manifiesto en “Freedom” (Libertad), una traducción de su curso de 1904-1905 en el prestigioso Collège de France. Nuestra libertad como agentes es una faceta de la intuición y existe en un espacio fuera del circuito normal de causas y efectos.

Bergson rastrea el desarrollo de esta idea hasta los antiguos griegos y aplaude cómo Plotino, él mismo griego, integró sus ideas. Cita la imagen de Plotino que compara el universo material con la danza: el bailarín no es consciente de todos sus complejos movimientos, solo quiere bailar.

El bailarín intuye su libertad y Bergson vincula su filosofía de la libertad con la naturaleza de la vida humana.

“Creative evolution”, de Henri Bergson, es publicado por Routledge. “Freedom: Lectures at the Collège de France”, de Bergson, es publicado por Bloomsbury. “Herald of a restless world: How Henri Bergson brought philosophy to the people”, de Emily Herring, es publicado por Basic Books.

(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin)

 

 

 

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