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A través del prisma del fuego

Slavoj Žižek señala, en su introducción al libro «Pyropolitics» de Michael Marder, que señalar y culpar siempre al capitalismo de los polifacéticos antagonismos y urgencias que acosan a nuestro mundo tiene el inconveniente de convertir de forma simplista a la economía en la única culpable.

 

Sean Sheehan

 

Las complejidades que reclaman nuestra atención se analizan mejor cuando se muestran de forma prismática y la imagen del fuego, como muestra Marder, sirve idealmente a este propósito.

La piropolítica no suplanta a la geopolítica, pero nos recuerda que el núcleo de la Tierra es el fuego y que lo que puede parecer tierra firme es una ilusión cuando su fuerza rectora es la volatilidad. La lógica que divide lo que parece permanente es la lógica de la creación de riqueza impulsada por la propiedad, que confluye en el plan estadounidense de convertir Gaza en la «Riviera de Oriente Próximo» y en el deseo nazi de Israel de expulsar violentamente de su tierra a personas consideradas inferiores.

El fuego como metáfora posee una enorme potencia en campos tan diversos como la teoría política, la biología, la literatura y la teología. Donde se supone que está la luz blanca y pura de la razón, el fuego, como prisma, desdobla los distintos ámbitos de la vida y revela matices de colores que añaden profundidad y significado. La luz ha sido fetichizada como fuente de visión, un principio helioptrópico que explica el día y la noche, lo que se puede ver y lo que permanece en la oscuridad, pero esto olvida que el calor es una manifestación igual del cosmos en llamas de posibilidades. Lenin lo sabía cuando se inspiró en un verso de un antiguo subversivo ruso – «Una llama brotará de una chispa»- y lo utilizó como lema del periódico revolucionario Iskra («La chispa»).

“Pyropolitics” (Piropolítica) es un estudio muy original que abarca mucho material. El primer capítulo no atrae al lector con tanta avidez como los siguientes.

Trata de Carl Schmitt, un pensador con el que no estoy familiarizado, pero en los capítulos siguientes el abanico de temas es impresionantemente amplio: la Revolución Francesa, Castro, los Vedas indios, el budismo, la Inquisición, el consumo de energía resumido por Kierkegaard: «…lo más ridículo de todo es estar ocupado en el mundo, ser un hombre rápido en sus comidas y rápido en su trabajo […] Porque, ¿qué consiguen estos chapuceros ocupados?» Lo que consiguen los chapuceros ocupados es su propio consumo, quemándose a sí mismos y al mundo hasta la muerte mientras el calentamiento global continúa sin cesar, sólo igualado por la retórica incendiaria de racistas e intolerantes.

«¿Qué queda de la luz y el calor», se pregunta Marder, «cuando la existencia material en su conjunto está a punto de consumirse y destruirse, sin esperanza alguna de que una conflagración eterna del espíritu se sostenga a sí misma?».

Las plantas ofrecen un modelo alternativo de vida.

Toman energía del sol, sin quemar nada en el proceso, y Marder ha disertado sobre ello de forma elocuente y convincente en libros y charlas.

 “Pyropolitics: fire and the political”, de Michael Marder, está publicado por ibidem Press.  Press.

Véanse también sus conferencias «Plantas y filosofía o aprender de las plantas»:  Parte 1 y Parte 2.

(Traducido por Camila Márquez) – Fotos: Pixabay

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