La primera insurrección contra el Imperio Británico en el siglo XX, el Alzamiento de Pascua, tuvo lugar en Irlanda en 1916, cuando el Imperio controlaba casi una cuarta parte de la población mundial.
Sean Sheehan
La resistencia nacionalista y anticolonialista se extendió ampliamente tras la Primera Guerra Mundial, afectando especialmente a árabes y sudasiáticos, y éste es el tema de Al este del Imperio.
La ciudad más importante de esta historia es El Cairo. Para los árabes, se convirtió en el centro de los que trabajaban para librarse de los grilletes de la dominación extranjera, y para los británicos fue crucial para la defensa del Canal de Suez, el eslabón vital de conexión con la posesión imperial de la India. El Cairo era la capital mediática del mundo de habla árabe y de gran parte del continente asiático; era el epicentro de los lazos coloniales que unían a indios, egipcios y otros árabes en una lucha común. No se trataba de la afinidad agrupada bajo el concepto de orientalismo – el lugar extranjero del Otro –, sino de una réplica a tal noción imperialista.
“East of Empire» sitúa esta réplica en una esfera en la que se solapaban diferentes ideas e ideologías, y no sólo las estrechamente anticoloniales. El autor comienza con la Revolución Egipcia de 1919, que proporcionó un estatus casi independiente mientras Gran Bretaña mantenía el control de la defensa y del Canal de Suez. En la década de 1920, hindúes y musulmanes unieron sus fuerzas para hacer tambalear los cimientos del Imperio.
Se dedican dos capítulos a Palestina -bajo mandato británico desde el final de la Primera Guerra Mundial-, empezando por la revuelta árabe de 1936-39 y, como esboza el autor, la respuesta asesina de los británicos «en estrecha coordinación con las milicias judías locales». El libro trata de cerca cómo se vieron afectados los activistas egipcios e indios, y el capítulo «Las feministas» llama la atención sobre mujeres destacadas, como Kamaladevi Chattopadhyay.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial, una guerra entre fascistas e imperialistas en Europa, planteó problemas al Oriente anticolonial. Ghandi no estaba seguro de cómo responder, mientras que muchos de sus colegas veían oportunidades de deponer a sus amos coloniales poniéndose del lado de Alemania. Este razonamiento era compartido por otros en todo Oriente Próximo. Egipto tuvo que ceder el control a los británicos, pero se produjeron disturbios provocados por las restricciones económicas. Decenas de miles de refugiados que huían de Europa se dirigieron al norte de África y Oriente Próximo y parecía que El Cairo caería en manos del ejército del desierto de Rommel.
Los dramas de los años de guerra que afectaron a árabes e indios se desgranan hábilmente en “East of Empire” y constituyen una lectura compulsiva. El epílogo llega con la partición de la India en estados de mayoría hindú y musulmana -que desplazó a más de diez millones de personas y provocó el asesinato de un millón más- y la partición en Palestina, con sus propias consecuencias desastrosas.
Estas cuestiones y sus orígenes en el Imperio son rápidamente eludidas por O’Halloran, fuera del marco de un valioso estudio histórico sobre «sueños y planes concebidos pero nunca llevados a la práctica».
“East of Empire: Egypt, India, and the world between the wars”, de Erin M. B. O’Halloran está publicado por Stanford University Press.
(Traducido por Camila Marquez) – Photos: Unsplash











