Globo, Mundo, Reino Unido

La abogada de la gente, la prisionera del régimen

En un país donde a menudo se silencia la justicia y se castiga la disidencia, Nasrin Sotoudeh se alza como una voz desafiante. Esta entrevista devela el valor inquebrantable, sacrificios personales y heroísmo silencioso de una mujer que se niega a doblegarse. Desde los muros de la prisión hasta las batallas judiciales, su historia es de dolor, resistencia y esperanza duradera.

 

Nasrin Sotoudeh.

Rola Zamzameh*

 

Nasrin Sotoudeh, abogada de derechos humanos, es uno de los rostros de la resistencia civil en Irán: una mujer que, durante años, ha sido detenida y encarcelada en repetidas ocasiones y aclamada internacionalmente por su defensa de los presos políticos, los menores condenados a muerte y los derechos de la mujer.

Ha recibido numerosos galardones internacionales, entre ellos el Premio Sájarov del Parlamento Europeo, y varios doctorados honoris causa de universidades europeas. Mientras hablaba de su marido, Reza Khandan, recibió una llamada telefónica desde la prisión de Evin. El conocido mensaje grabado, «Esta es una llamada de la prisión de Evin», se repitió varias veces. Reza Khandan, que recientemente consiguió hablar con la revista Time desde el interior de la prisión en circunstancias difíciles, se refirió a la tortura sistemática, los interrogatorios degradantes y las pésimas condiciones sanitarias de los detenidos políticos.

¿Cuál es la situación jurídica actual de Reza Khandan y qué irregularidades ha observado en la tramitación de su caso?

A 19 de mayo habían pasado más de cinco meses desde la detención de Reza. Incluyendo un encarcelamiento anterior de cuatro meses por el mismo cargo –con proclamas de «protesto contra el hiyab obligatorio»- ha pasado más de nueve meses entre rejas.

Reza Khandan y Nasrin Sotoudeh. Foto de Jeff Caufman.

El tema del hiyab, aunque simbolizado por un trozo de tela, trata fundamentalmente de los derechos de las mujeres y de su autonomía corporal dentro de los sistemas patriarcales.

Reza y Farhad hicieron estos broches para protestar contra el hiyab obligatorio y fueron condenados cada uno a seis años, de los cuales cinco son de cumplimiento forzoso. Anteriormente, el Farhad Meysami había cumplido cuatro años y medio por el mismo cargo y fue puesto en libertad tras el levantamiento de Mahsa Amini. Según documentos del sitio web Edalat-e Ali (Justicia de Alí), ambos hombres fueron indultados sin solicitarlo, y sus casos se archivaron. Sin embargo, Reza nunca fue informado de ello, y sus abogados, sin saberlo, solicitaron un nuevo juicio. Esto hizo que su condena se redujera a tres años y medio. Pese a que el caso se archivó hace siete años y no se podía volver a juzgar, el Tribunal Revolucionario lo reabrió ilegalmente y lo ejecutó.

Durante estos últimos cinco meses, ¿cómo ha podido comunicarse o reunirse con su marido? ¿Se ha enfrentado a alguna restricción u obstáculo a este respecto?

En los últimos cinco meses, aparte de una visita en la que conseguí entrar en la sala de visitas sin el hiyab obligatorio, no se me permitió volver a visitarla porque me negué a llevar hiyab. Nuestro único medio de comunicación son las llamadas telefónicas diarias, como tú misma has podido comprobar.

¿Han podido sus hijos visitar a su padre durante este tiempo? ¿A qué tipo de encuentros o presiones se han enfrentado?

Al principio, incluso a mi hija Mehraveh, que había venido de Holanda para ver a su padre, se le impidió la visita.

Bienvenida familiar a Mehraveh en el aeropuerto de Teherán.

Luego, en febrero del año pasado, durante una visita, agredieron físicamente a mi hijo Nima de una manera brutal de la que todavía estamos conmocionados. (Una semana después de la entrevista, alguien del Tribunal de Menores llamó diciendo que la prisión de Evin tenía una denuncia y que Nima tenía que comparecer ante el tribunal).

¿Cuándo fue la última vez que los organismos de seguridad se pusieron en contacto con usted? ¿Cuál fue su respuesta?

Hace tres años fue la última vez que se pusieron en contacto conmigo. Se presentaron como representantes del Ministerio de Inteligencia y solicitaron una reunión para hablar, a lo que me negué. Más tarde, cuando prohibieron a mi hija salir del país, volvieron a ponerse en contacto conmigo. Les dije: ya han construido su caso y obtenido su veredicto. Actualmente estoy en libertad condicional legal. Si la justicia solicita mi regreso, volveré a la cárcel, pero no hablaré con ustedes. Desde entonces, no he vuelto a tener contacto con ellos.

¿Cree que la declaración conjunta con Sedigheh Vasmaghi contra el hiyab obligatorio influyó en la detención de su marido?

Sí, nuestra declaración contra la «Ley del hiyab y la castidad» desempeñó un papel importante en la detención de Reza. Hace seis meses, justo después de su publicación, las fuerzas de seguridad asaltaron nuestra casa y lo detuvieron. Esta peligrosa ley exige oposición, pues el silencio ya ha provocado violencia mortal contra los jóvenes.

Nasrin Sotoudeh con Sedigheh Vasmaghi.

Decidimos alzar la voz para evitar que la historia se repita.

Bajo tan inmensa presión emocional, ¿qué le hizo resistirse a llevar el chador obligatorio?

En aquel momento, estaba sometida a una intensa presión emocional porque mis hijos eran aún muy pequeños, y tanto ellos como yo necesitábamos desesperadamente vernos en aquellas condiciones.

Una vez le dije al subdirector de la prisión, que insistía mucho en esta cuestión: «¿Quiere enseñarme moral?».

Continué: «Aunque derrame mi sangre a la entrada de la prisión, no me pondré el chador. No estás en posición de enseñarme ética porque los padres que me criaron, si no son más morales que tú, desde luego no son menos.»

A lo largo de sus largos años de activismo, ¿ha sentido alguna vez miedo o desesperación?

Es una pregunta importante. Cualquier persona implicada en una lucha que afirme que nunca ha sentido miedo o desesperación probablemente haya olvidado esos momentos, porque el miedo es natural cuando uno se enfrenta a una fuerza poderosa. De hecho, el miedo es un signo de conciencia. El verdadero valor no consiste en negar el peligro, sino en reconocer los riesgos y seguir luchando. Coraje significa gestionar el miedo para que no nos controle. Requiere conciencia, paciencia y una sabia toma de decisiones. A veces eso significa permanecer en silencio hasta el momento adecuado para actuar.

Nasrin y Parastou Forouhar, hijas de Dariush y Parvaneh Forouhar, víctimas de asesinatos en cadena.

Así que sí, experimentamos miedo y desesperación, pero los gestionamos, porque no tenemos otra opción.

*Rola Zamzameh:
Periodista senior en la Comisión y el Parlamento Europeo.

(Traducido por Camila Márquez) – Fotos facilitadas por el autor y autorizadas para su publicación gratuita)

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