Las mujeres filipinas que emigran sin formación profesional sacrifican su vida social para mantener a sus familias en casa, mientras que los hombres suelen encontrar restricciones similares cuando trabajan en barcos. La representación de la muerte de Magallanes a manos de los guerreros de Lapu-Lapu forma parte de la cultura filipina expresada en el teatro tradicional.
Graham Douglas
Leonor Noivo prosigue nuestra conversación acerca de su documental sobre las trabajadoras filipinas emigrantes, centrado en las condiciones de trabajo que encuentran en el extranjero y el efecto que tienen en las familias de origen.
Filipinas, junto con la Ciudad del Vaticano, son los dos únicos países del mundo donde el divorcio sigue siendo completamente ilegal. La reciente elección del hijo del dictador Ferdinand Marcos como presidente, con la hija del asesino Duterte como vicepresidenta, ha supuesto un cambio en la política exterior, pero en el interior los problemas económicos y de vivienda pasan desapercibidos para el Estado. Como país con miles de islas, la lealtad de los filipinos tiende a ser hacia su lugar de nacimiento, pero la Iglesia católica ejerce una enorme influencia sobre la población.
La emigración es una parte importante de la cultura filipina, y las familias en el país dependen del dinero que se les envía desde el extranjero; muy a menudo, las madres trabajan como limpiadoras en casas particulares, donde están casi bajo arresto domiciliario y en algunos países son objeto de abusos físicos y mentales. Los hombres emigran menos, pero muchos de los que lo hacen trabajan en barcos, donde permanecen a bordo sin permiso de tierra durante meses, antes del siguiente viaje.
La película de Leonor ganó el Gran Premio Alquimias en el festival de cine de Valladolid la semana pasada
Me dio la impresión de que el número de mujeres que se marchan es mucho mayor que el de hombres.
Sí, muchos hombres se quedan.
Y hay muchos problemas familiares. Muchas de las mujeres que conocí en Portugal sufren porque los hombres que se quedan en Filipinas tienen otras mujeres. Las mujeres que estaban casadas en Filipinas tienen hijos pequeños y los dejan con sus maridos.
Hay muchas historias de estas separaciones, pero en Filipinas no es legal separarse o divorciarse, así que las mujeres se quedan aquí. Filipinas es muy católica y las normas son muy duras para las mujeres.
Pero si una mujer vive en Europa durante años, es de suponer que también va a iniciar nuevas relaciones y quizá nuevas familias.
¿La mujer que empieza nuevas relaciones? Muy raro. Porque están dentro de casa. Están dentro de la casa del jefe: no tienen vida privada. Su cuerpo está realmente encerrado en una casa ajena, y todos salen el domingo y permanecen juntos, y no tienen tiempo para otras relaciones. Eso también forma parte de la tragedia.
¿Los filipinos que conoció en Lisboa se dedican todos al trabajo doméstico?
Sí, pero sé que en el norte de Europa hay otro tipo de inmigración en la que una mujer va a casa de un hombre, por ejemplo en Holanda para casarse con este tipo. Se quedan allí como buena esposa, y están allí. También es un contrato, ser una buena esposa, pero en Portugal no vi eso.
En Gran Bretaña también hay muchas enfermeras que se han formado en Filipinas.
Quizá sean de Manila. Tienen estudios.
Conoció a algunos hombres filipinos en Lisboa, pero no aparecen en la película
Quería concentrarme en la historia de las mujeres. Eso sería otro documental 🙂 y sí, ¡aún está por hacer!
Una era cocinera, otra chófer y otra sastre. Los tres llegaron a través de conocidos de mujeres que estaban aquí.
No conocí a ningún hombre que hubiera venido solo, sin este contacto previo.
El cocinero había sido profesor de historia en Filipinas, y una amiga íntima, al enterarse de una vacante en un restaurante de Portugal, le retó a venir. El chófer era hijo de una empleada doméstica mayor que, tras 16 años trabajando en la misma casa, convenció a sus jefes para que contrataran a su hijo.
El sastre, el mayor, que vive en un barrio cercano al mío en Lisboa, vino porque su hija es empleada doméstica en una casa portuguesa. Al cabo de dos años, le convenció para que abriera una tienda aquí. Ya era sastre en Filipinas, y hoy mantiene su profesión. Es un caso raro, ya que hay muy pocos hombres filipinos en Portugal.
De los hombres de los barcos, sólo conocí estas historias a distancia. No bajan a tierra o, si lo hacen, sólo pasan un día en el puerto.
Rozel tiene una personalidad muy fuerte, no sé si también estaba jugando con la cámara.
Ella es naturalmente así.
Cuando hablaba con Melissa, le dijo: «tienes novio aquí, si te vas, ¿cómo vas a tener sexo?». No parece la típica mujer filipina, ¿es porque experimentó una forma de vida diferente en el extranjero?
Es como una mujer joven hablando. Y lo pusimos en la película porque realmente era algo de lo que hablaban fuera de cámara.
Volvió después de sólo cinco meses en Malasia. Sentía que su vida privada era imposible debido al trabajo. Y los jefes abusaban de ella.
Y Norma, cuando estuvo en casa del jefe anterior, él le retuvo el pasaporte.
Ella tenía miedo porque él era muy rico y estaba metido en política. Hacían grandes fiestas, en las que se esperaba que estuviera disponible toda la noche, y ella se encerraba en la habitación porque también tenía miedo de los invitados masculinos. Y una noche se escapó.
Y Josephine huyó de un jefe anterior. El cura la ayudó porque siempre estaba en casa, como una esclava, y se deprimía.
Hay muchas historias de ese tipo de las que no se habla, e incluso en la película no se habló, aunque sí un poco en el Q&A.
Hay muchas historias en la prensa británica sobre Arabia Saudí, y son las mujeres las que llevan la casa y tratan a los trabajadores como esclavos. Les pegan. Los encierran. ¿Conoció a algún filipino que hubiera estado en otros países?
Era un tema importante, sobre todo entre los jóvenes. El grupo de teatro con el que trabajaba tenía una escena sobre el tema. Casi todos eran hijos e hijas de trabajadores filipinos.
Y hablaban de ello. Algunos de ellos estaban en Oriente Medio. Y es muy difícil, la situación allí.
Los hijos e hijas de la mujer que se fue.
Estaban muy traumatizados y querían hablar de ello.
Y ahora están cuestionando esta realidad. Y están intentando hablar con el estado filipino sobre esto. Pero es difícil debido a la dictadura, y es algo que el Estado filipino no quiere ver, y no protege a estos trabajadores filipinos.
¿Puede decirnos algo más sobre los grupos de teatro, el karaoke y este personaje, Kidlat Tahimik, que parece una parte muy importante de la cultura filipina?
Es cineasta. Estaba en Portugal en 2019 cuando le conocí, y de nuevo por coincidencia cuando estábamos en Manila rodando la película en 2023. También es artista, y hubo una gran exposición de su obra en el museo durante un mes.
Vive en un pueblo a cinco horas de Manila, y fuimos allí. Y de repente fue muy orgánico cómo entró en la película porque hablaba de su momento histórico, y lo pusimos en la película. Tiene 83 años, es muy activo, una persona muy interesante.
Nos ayudó a reflexionar sobre estas cosas, y era importante tener una perspectiva filipina en la película. Por eso también llamé al grupo de teatro, y tuvieron la idea de una escena en la que matan a Magallanes. Y el karaoke y el hombre cantando. Es una perspectiva irónica del país. El título, Bulakna, conecta con nuestra cultura de la mujer guerrera, que participó en la matanza de Magallanes en 1521.
(Traducido por Camila Márquez) – Fotos suministradas por Leonor Noivo / Terratreme, y autorizdas para su publicación.
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