El aumento de personas sin hogar en Montevideo refleja una combinación de pobreza, consumo diario de sustancias y antecedentes de salud mental. La legislación que permite hospitalizaciones involuntarias enfrenta el desafío de responder a un fenómeno estructural de larga duración.
Orlando Oramas León
En Uruguay, según el reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cuatro de cada mil ciudadanos sobreviven en condiciones de indigencia. Ruptura de vínculos familiares, adicciones, desarraigo tras cumplir penas carcelarias, insuficiencia de ingresos y enfermedades mentales, están entre los desencadenantes del problema.
Según el (INE), la pobreza en Uruguay durante el primer semestre de 2025 se situó en 17,7% de las personas (aprox. 177 de cada 1.000) bajo una nueva metodología, con 1,4% de hogares en indigencia. Según la legislación, es permitida la hospitalización involuntaria de quienes, viviendo a la intemperie, se encuentran en riesgo inminente de vida con enfermedades mentales que supongan peligro también para los demás. Dicha ley se aplica a través de funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y de un médico de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), que evalúan el estado de la persona.
Por su parte, el Ministerio del Interior (la Policía Nacional) apoya el traslado a un centro asistencial.
Para Civila, actual secretario general del Partido Socialista, se precisa un cambio de visión sobre la atención de un flagelo de larga data, con causas diversas y por tanto enfoques diferentes.
Cifras que crecen
Datos oficiales indican que al cierre del primer semestre de 2024, el 6,4 de los hogares y el 9,1 de la población vivían bajo la línea de pobreza. Según el reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE cuatro de cada mil uruguayos sobrevive en condiciones de indigencia.
En 2023 ya era notorio que el fenómeno de las personas en situación de calle crecía.
En la madrugada fría del 1 de agosto de 2023 (pleno invierno austral), el Mides desplegó 274 funcionarios y equipos de coordinación por 90 zonas de Montevideo. Para entonces se registraron 2.756 ciudadanos sin hogar, cifra que fue mayor en un 24% respecto a similar estudio de 2021, el cual incluyó a albergados en centros nocturnos y de contingencia del Plan Calle.
El reporte señala que la mitad de las personas que se encuentran en situación de calle lo hacen desde hace no menos de 12 meses y tres de cada cuatro no habían sido contactadas en registros anteriores.
Por su parte, el restante cuarto de la población entrevistada en intemperie ya había sido registrada en alguno de los estudios hechos en 2016, 2019, 2020 o 2021, por lo que no persistían en su situación de desamparo.
Los rostros
La población en situación de calle está conformada mayormente por varones en edades jóvenes o adultas que nació en Uruguay.
Buena parte de los indigentes se encuentran solos y casi la mitad recibe ayuda de vecinos, luego aparecen la familia e instituciones.
Según la encuesta del Mides los “sin techo” acuden a las volquetas o las canecas de basura o a ollas comunitarias.
Más de la mitad de ellos quedó por primera vez en la calle entre la infancia, la adolescencia o la juventud.
Sobre el trabajo, en su gran mayoría se caracteriza por la precariedad y sin poder tributar al Banco de Previsión Social.
Una de cada cinco personas en la calle presenta dificultades en la visión, y una proporción similar declaró haber estado alguna vez bajo internación en instituciones de salud mental.
También presentan dificultad o imposibilidad para andar o subir escaleras, y problemas de memoria y concentración. Pero quizás el problema más grave detectado fue el consumo de drogas. La mayoría de los encuestados reconoció usar sustancias psicoactivas a diario, un número en crecimiento. PL
(Fotos: Pixabay)











