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Capitalismo nazi: más allá de la oscuridad

El nazismo suele ser mayoritariamente descrito y situado en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

 

Sean Sheehan

  

Lo que suele recibir menos atención es la extensa red de campos de concentración dentro de la propia Alemania y Europa oriental, que dependía del trabajo esclavo y de la aplicación del afán de lucro hasta un grado nunca antes imaginado.

Mihran Mavian, superviviente del genocidio armenio, ayudó a enterrar a su madre en el desierto sirio al que los armenios fueron conducidos sin agua ni alimentos por las fuerzas turcas. Como ciudadano de la recién creada República Socialista Soviética de Armenia, establecida en 1920, su fidelidad al comunismo se mantuvo inquebrantable.

Trabajaba como zapatero en París cuando los nazis invadieron la ciudad en 1940 y, cuatro años más tarde, fue detenido durante la cacería de personas que colaboraban con la Resistencia francesa y enviado a Compiègne, “una antesala de los campos de exterminio nazis”, como él acertadamente lo denomina.

Desde Compiègne fue trasladado a Auschwitz —“el nombre no significaba nada para nosotros”—, un campo de exterminio, pero también un vasto complejo de campos de trabajo. Después de un mes fue trasladado a Buchenwald y posteriormente a Flossenbürg. Situado cerca de la frontera checa, Flossenbürg era un campo de concentración que inicialmente albergó a comunistas alemanes y que permaneció reservado principalmente para prisioneros políticos y otras personas consideradas indeseables.

Estación de mercancías de Compiègne. Foto de Mike Jempson.

Lo que Mavian vio y sufrió allí resulta doloroso de leer. Sabe que tuvo suerte de no haber muerto trabajando en la cantera donde fue destinado y recuerda al kapo encargado, quien asesinaba a aquellos a quienes consideraba que estaban holgazaneando, golpeándolos en la cabeza con el trozo de piedra que siempre llevaba en la mano: “Nosotros teníamos que llevar a los muertos de vuelta al campo. El recuento tenía que ser exacto. La gran cantidad de cuerpos no les hacía sentir culpables; por el contrario, los excitaba”. Él mismo vio cómo los prisioneros rusos eran tratados de la manera más atroz de todas y describe la espantosa experiencia de ser obligado a presenciar ejecuciones mediante en la horca. A principios de 1945, cuando la derrota del nazismo era inminente, el campo quedó abarrotado de prisioneros procedentes de Auschwitz y Buchenwald. Mavian presenció la matanza a sangre fría de todos los judíos del campo y del inicio de una retirada forzada de otros prisioneros en una marcha de la muerte.

Fue uno de los afortunados que sobrevivieron. Pesaba cuarenta kilos cuando finalmente fue liberado por los soldados aliados.

“Beyond the darkness” (Más allá de la oscuridad) es una obra de no ficción de valor incalculable, y Mike Jempson, el traductor de la edición inglesa, también proporciona un conjunto fundamental de notas finales que acompañan el texto.

Flossenburg hoy. Foto de Mike Jempson.

El libro recuerda la lógica capitalista —la misma que facilitó el apoyo de los industriales alemanes al ascenso de Hitler al poder—, pervertida por el nazismo y aliada a una mortal mentalidad de supremacista blanca.

“Beyond the darkness: crimes from another era”, de Mihran Mavian, traducido al inglés por Mike Jempson a partir de la traducción francesa de Alice Mavian del original en armenio, es publicado por Gomidas Institute.

(Traducido por Monica del Pilar Uribe) – Fotos cortesía Mike Jempson

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