Grave Digger Jones y Coffin Ed Johnson, dos detectives de policía afroamericanos, tienen un turno difícil en las calles de Harlem, en Nueva York.
Sean Sheehan
Su misión es intentar administrar justicia en un lugar y una época en los que todo juega en su contra. Lo dan todo, aunque, como sugieren sus apodos, sus métodos no siempre sean los más ortodoxos.
El barrio en el que trabajan se describe como «una calle de paradojas» y, aunque está ambientado en los años 50 y principios de los 60, las novelas de Chester Himes que exploran este escenario no resultan desconocidas: Jóvenes madres solteras amamantando a sus bebés, viviendo de un soplo; mafiosos negros y gordos que pasan a toda velocidad en grandes descapotables de colores chillones con sus chicas de oro macizo, llevando enormes sumas de dinero encima; hombres trabajadores que sostienen los edificios con sus hombros, hablando a voces allá arriba, en ese Harlem donde los jefes blancos no podían oírlos.
En «The crazy kill», se ha producido un asesinato frente a un piso de la Séptima Avenida («tan oscuro y solitario como una tumba encantada » a las 4 de la madrugada, hora en que se comete el crimen), donde se está celebrando un velatorio. Uno de los principales personajes implicados, ahijado del hombre cuyo velatorio se estaba celebrando, es Johnny Pullen, quien arde de rabia contra Chink Charlie, de quien sospecha que desea a su mujer.
La apariencia de Pullen se describe de una forma que recuerda a un tipo de interpretación que Denzel Washington ha perfeccionado en la pantalla:
Vestía un traje azul de seda shantung; una camisa de seda crepé de color amarillo pálido; una corbata pintada a mano que representaba un sol naranja saliendo en una mañana azul oscuro; unos zapatos de suela de goma de color beige claro muy brillantes; un alfiler de corbata en miniatura con el diez de corazones con corazones de ópalo; tres anillos… Sus gemelos eran pesados cuadrados de oro con ojos de diamante. La cantidad de oro en su atuendo no es una expresión de su vanidad: era un jugador y «esa era su cuenta bancaria para emergencias». “The crazy kill” es una de las cuatro novelas que componen “The essential Harlem detectives”, en la magnífica colección Everyman’s Library.
La primera novela escrita por Chester Himes, «If he hollers, let him go», no estaba ambientada en Nueva York, ni trataba sobre detectives de policía, pero sus historias policiacas de Harlem son más conocidas y la primera que escribió: «A Rage in Harlem» —y que él consideraba su mejor obra—, se incluye en este volumen de Everyman’s Library. Siguió escribiendo más novelas mientras vivía en París y necesitaba algo de dinero para salir adelante y finalmente, completó nueve de ellas.
La influencia de los escritores estadounidenses de novela negra Dashiell Hammett y Raymond Chandler es claramente evidente en el estilo de las historias policiacas de Himes, pero este aporta a la escritura una conciencia negra que las impregna con sus propias experiencias de racismo y desposesión.
“The essential Harlem detectives”, de Chester Himes, es publicado por Everyman’s Library.
(Traducido por Lidia Pintos Medina) – Fotos: Pixabay












