«Short stories on a long theme», de Edita Liessner, es un fotolibro que da gusto hojear y el agradable toque lúdico de su título contribuye a su atractivo.
Sean Sheehan
Sus fotografías son de dos tipos muy distintos: composiciones geométricas y coloridas, y escenas de la vida cotidiana. No resulta evidente de inmediato el motivo por el que se han reunido en un solo libro.
Una fotografía puede ser entendida como un relato muy breve: un instante en el tiempo, abierto a la interpretación. El relato breve por excelencia, en este sentido, serían las imágenes de átomos —partículas con un grosor aproximado al de una millonésima parte de un cabello humano— que interactúan en su propio espacio cuántico. Tales imágenes ya existen, como se puede ver en esta de Science Blog, que muestra unas partículas subatómicas llamadas fermiones, que tienden a evitarse entre sí, junto a otro tipo (los bosones) que tienden a agruparse.
Los fermiones guardan un parecido sorprendente con algunos de los patrones geométricos que fotografía Liessner, mientras que sus escenas de comportamiento humano evocan a los bosones por cómo sugieren una receptividad hacia el encuentro: dos personas en un restaurante, una mujer vestida para salir o en compañía de otras, un niño y un adulto que caminan cogidos de la mano por la acera.
Si estos tipos de imágenes tan dispares son «relatos breves», el «tema extenso» es lo que dicha confluencia de opuestos podría indicar. ¿Es la dialéctica de la sociabilidad y la separación la que impregna tanto nuestra existencia humana como el mundo no humano de la mecánica cuántica?
Característica de ambos mundos es la constatación de que lo que se conoce se ve afectado por la posición desde la que se conoce. En física cuántica es imposible conocer simultáneamente la posición y la velocidad de una partícula; en el comportamiento humano, nos sentimos atraídos por algunas personas y repelidos por otras.
La geometría pura que configura los objetos en el espacio coexiste con la necesidad de incluir al observador en lo observado. Este entrelazamiento de significado y materia, cuando los filósofos lo analizan, recibe el nombre específico de fenomenología. Liessner retrata la forma en que un fenómeno adquiere significado a través de otro fenómeno, una extraña gramática que los reúne, pero solo por vía del azar y las circunstancias.
Sus fotografías muestran una diferencia pura en una dimensión geométrica, pero en una en la que brotan el significado y las conexiones.
Esto no es abstracción ni de arte conceptual por el arte mismo —actualmente el alfa y el omega de la fotografía artística—, sino, más bien, la evocación de la contingencia y la casualidad.
Es tan acertado como importante que no se utilicen palabras en «Short stories on a long theme». No hay pies de foto para las imágenes individuales, ni etiquetas que indiquen cómo deben presentarse: las historias capturadas y el tema extenso al que dan expresión solo existen fotográficamente. Un pie de foto normal no puede dar cuenta de esa gramática. Hay un exceso en cada foto, un potencial de interpretación que no puede anunciarse de antemano.
«Short stories on a long theme», de Edita Liessner, es publicado por Lost Light Books.
(Traducido por Lidia Pintos Medina) – Fotografías suministradas por la editorial)











