Migrantes, Multicultura

«Not in Our Name»: la lucha narrativas de extrema derecha

Las organizaciones que trabajan con supervivientes advierten que las narrativas de la extrema derecha están explotando cada vez más la violencia contra las mujeres y las niñas para convertir a los migrantes en chivos expiatorios y agravar la división. Una nueva guía tiene como objetivo ayudar a la gente a identificar y rebatir la desinformación que se esconde tras estas afirmaciones.

 

Imagen generada por IA (ChatGPT)

Pablo Muñoz

 

El sábado 13 de septiembre del año pasado se celebró en Londres una manifestación bajo el lema «unite the kingdom». Allí, Stephen Yaxley-Lennon, también conocido como Tommy Robinson, afirmó que las mujeres y las niñas británicas «tienen miedo de caminar por las calles«. Tal como señaló, les han arrebatado la seguridad, añadiendo que las comunidades se están desmoronando «a manos de una inmigración masiva, descontrolada y de fronteras abiertas».

La correlación que inyentó estableció entre la inmigración y los delitos de agresión sexual contra mujeres y niñas es evidente y pone de manifiesto una tendencia en la retórica política que trasciende las fronteras. Justo el pasado mes de noviembre, Santiago Abascal, líder del partido español de extrema derecha VOX, propuso 24 medidas nuevas destinadas a garantizar la libertad de las mujeres frente a la violencia. Seis de estas medidas incluyen referencias a personas extranjeras, y una de ellas exige explícitamente el fin de las «políticas de fronteras abiertas».

La repercusión que estas narrativas han tenido en la red las ha convertido en algo cada vez más habitual y, como tal, ahora forman parte del discurso social. Ya en agosto de 2025, más de 100 organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres enviaron una carta al primer ministro Keir Starmer y a Yvette Cooper, entonces ministra del interior, advirtiendo sobre la «peligrosa maniobra racista» que vincula los delitos sexuales con la migración.

Esta carta fue el catalizador para que End Violence Against Women Coalition, Hibiscus, Southall Black Sisters, Latin American Women’s Rights Service (LAWRS), Women for Refugee Women, Asylum Matters e Imkaan, se unieran para elaborar una guía destinada a proporcionar las herramientas necesarias para cuestionar y contrarrestar la desinformación en torno al uso de la violencia contra las mujeres y las niñas (VAWG, por sus siglas en inglés) como arma política.

La guía, publicada el pasado mes de abril y titulada Not in our name, explica que su existencia se debe a que «la derecha» está utilizando la «reducción de oportunidades, la capacidad de acción y la esperanza» que caracterizan la situación económica actual como terreno fértil para la división. Afirman que «están utilizando la violencia contra las mujeres y las niñas como un arma poderosa». Por ello, sostienen que el lenguaje empleado en torno a esta cuestión es importante.

LAWRS habló con The Prisma. En una entrevista, afirman que la guía pretendía ayudar a quienes se enfrenten a la desinformación sobre la retórica antiinmigrante vinculada a la violencia contra las mujeres y las niñas, y que «el propósito es dotar a las personas que residen en el Reino Unido y fuera de él de herramientas accesibles que les permitan cuestionar la desinformación y los discursos divisivos en la vida cotidiana».

Los latinoamericanos carecen de reconocimiento oficial en el censo del Reino Unido. Según LAWRS, esta invisibilidad se debe a que estos «no se consideran una minoría étnica» en el Reino Unido. Algunos ayuntamientos reconocen a la población latinoamericana —como los de Southwark, Lambeth o Islington—, pero otros no. «Es necesario que este criterio se unifique», afirman.

LAWRS sostiene que una mejor representación de los datos y una mayor visibilidad de las necesidades y experiencias de las latinoamericanas que sufren violencia contra las mujeres y las niñas contribuirían a comprender mejor las herramientas necesarias para proteger a este grupo demográfico en el Reino Unido.

Como miembro de la Coalition of Latin Americans in the UK (CLAUK), que lucha por que se reconozca a los «latinoamericanos» como grupo étnico en la recopilación de datos del Reino Unido —incluido el censo de 2031—, LAWRS apoya el reconocimiento étnico de los latinoamericanos en el censo.

Lo que la organización señala es que ha experimentado de primera mano cómo la violencia contra las mujeres se ha convertido en un chivo expiatorio.

«En cuanto surgen problemas políticos o económicos, la violencia contra las mujeres y las niñas se utiliza como argumento contra la inmigración», añaden.

Señalan que dichos «problemas» están «relacionados con las barreras estructurales y las consecuencias a largo plazo de las políticas de austeridad». A juicio de LAWRS, emplear la violencia contra las mujeres y las niñas para desviar la atención hacia los inmigrantes, en lugar de abordar tales problemas estructurales de la sociedad equivale a «alimentar la división social y servir para justificar políticas migratorias hostiles, abusos racistas y narrativas de extrema derecha».

«Estas narrativas, aclara LAWRS, «rara vez recogen las voces y las experiencias de las víctimas y supervivientes racializadas y migrantes en el Reino Unido, a pesar de verse afectadas de manera desproporcionada por la violencia contra las mujeres y las niñas y de enfrentarse a importantes barreras sistemáticas a la hora de acceder a la ayuda y asistencia».

Esto repercute negativamente en las mujeres latinoamericanas víctimas de la violencia contra las mujeres y las niñas en el Reino Unido porque, tal y como explica una portavoz de LAWRS: «Si existe un discurso antiinmigración en la opinión pública, no habrá un clima de tranquilidad y de confianza en las instituciones a la hora de denunciar un delito». LAWRS menciona los disturbios de Southport y Epsom para ilustrar cómo «a través de los medios de comunicación y de los discursos políticos» las narrativas «sumamente radicales contra los inmigrantes y los solicitantes de asilo» generan un «problema estructural de base», ya que culpabilizan a los hombres migrantes mientras que dejan «a las mujeres migrantes sin asistencia cuando se encuentran en situaciones de violencia».

Tal y como se indica en la guía, el público objetivo de Not in our name incluye a personas de todos los orígenes, pero también pretende llegar a «activistas y comunicadores, trabajadores de primera línea y comunitarios, y periodistas».

Algunos miembros de este último grupo, junto con otros profesionales de los medios de comunicación, han «compartido comentarios positivos sobre la guía», explica LAWRS. Sin embargo, su impacto cuantitativo no puede medirse aún, ya que la guía se publicó hace solo dos meses. Hasta el momento, no se ha observado ninguna reacción pública a «Not in Our Name» por parte de ningún grupo de extrema derecha. Esta guía, escrita por Kathryn Quinton en colaboración con los siete colectivos que impulsaron esta iniciativa, no fue en sí misma una respuesta a un estudio o conjunto de datos específico. Más bien, se originó a partir de la experiencia de primera mano de estas organizaciones, que trabajan estrechamente con mujeres migrantes y supervivientes de la violencia contra las mujeres y las niñas, así como de la observación de la retórica política tangible que utiliza a las migrantes como chivos expiatorios y la violencia contra las mujeres y las niñas como herramienta.

Una portavoz de LAWRS opina que «la violencia contra las mujeres no es una herramienta, ni una justificación». «La violencia contra las mujeres no es un incidente aislado, ni algo que ocurra en determinadas comunidades, sino un problema generalizado».

Para leer la guía completa, haga clic aquí.

(Traducción de Lidia Pintos Medina) – Fotos: Pixabay)

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