Marilena Nardi habla de su enfoque independiente de la caricatura y de la importancia de abordar cuestiones globales, como el movimiento «Mujeres, vida, libertad» en Irán. Cómo, como artista, va más allá de las fronteras nacionales para abordar problemas globales, utilizando su arte para plantear preguntas y desafiar temas importantes.

Rola Zamzameh*
Marilena Nardi se mantiene inquebrantable en su integridad artística, negándose a buscar visibilidad a cualquier precio o a satisfacer la aprobación del público. Evita moldear su obra para adaptarla a las preferencias de los usuarios de las redes sociales o de los jueces de los festivales, y más bien se adelanta a las tendencias y expectativas.
En 2023, cuando la Casa de la Caricatura, afiliada al gobierno iraní, invitó a destacados caricaturistas, entre ellos Ares de Cuba, a participar en mítines políticos, Nardi criticó abiertamente su decisión de asistir, pese a su larga amistad con ellos, y cuestionó sus motivos para aceptar tales invitaciones. Esta postura de principios, combinada con la originalidad y creatividad de su obra, consolida su reputación como una de las caricaturistas más excepcionales y auténticas de nuestro tiempo.
Su dedicación a los derechos humanos y la democracia es evidente en su obra. ¿Cómo ve el arte como herramienta para fomentar la libertad y los valores democráticos?
Creo en los valores democráticos; la libertad de expresión es uno de los valores más importantes que todos debemos defender o ayudar a conseguir. Cada uno con sus herramientas y su lenguaje. Para mí, el lenguaje gráfico es el mejor, pero estoy seguro de que la música, el arte, la literatura, la poesía, el teatro, el cine o cualquier forma artística puede ser eficaz aunque no sea muy potente.
Hay imágenes que se han convertido en el emblema de algunas batallas. Las artes pueden ser herramientas civiles y pacíficas para conquistar los valores democráticos y las libertades y derechos fundamentales.
No son las únicas herramientas, pero están entre las mejores.
Para mí, como periodista iraní, su atención al movimiento «Mujer, Vida, Libertad» en Irán es muy apreciada. ¿Qué le inspiró a centrarse en este movimiento?
Nací en Italia, que no es un país perfecto, pero aquí tuve oportunidades de estudiar y trabajar que otras mujeres de otros países ni siquiera se atreven a soñar.
Como mujer, pero más simplemente como persona, me indigna la falta de consideración, respeto y libertad que sufren las mujeres en Irán o en países donde su condición es aún más terrible, como Afganistán. Sin respeto y sin libertad no hay vida.
Esto es intolerable. Desde aquí no puedo hacer revoluciones, pero al menos con mis dibujos puedo expresar mi cercanía, mi solidaridad y mi gran admiración por la resistencia de las mujeres en Irán y en otros países. Dibujar sirve para reforzar intenciones, para sentirnos unidas y menos solas.
¿Cómo influyen sus raíces italianas en su arte?
Creo que «respiré» la belleza de mi país mucho antes de ser consciente de ello.
No tengo ningún mérito en esto, sino sólo la suerte de haber nacido aquí. Ciertamente, la historia de mi país me ha influido.
Incluso la más oscura, que estudié en libros o recogí de la voz de testigos, como los veinte años de dictadura fascista, la guerra y la lucha de la Resistencia.
Me preocupa la ola de nacionalismo que ahora va de un continente a otro y que, por el interés de unos pocos, está devastando el planeta y desencadenando guerras que aniquilan a generaciones enteras.
Siendo una destacada caricaturista femenina en un campo a menudo dominado por hombres, ¿a qué retos se ha enfrentado?
Cuando empecé, la falta de Internet ayudaba a ocultar mi género, ya que firmaba con mi apellido y daban por sentado que era hombre. Las primeras interacciones con los colegas fueron dispares: algunos me trataban como a una mascota, otros me ignoraban, pero unos pocos me apoyaron, por lo que estoy profundamente agradecida.
Ganarse el respeto en este campo llevó tiempo y perseverancia. Sin embargo, la discriminación sigue existiendo; por ejemplo, cuando gané el Gran Premio en el WPC en 2018, alguien me llamó «la mejor entre las caricaturistas femeninas», lo que implicaba un estatus de segundo nivel en comparación con los hombres. Sigo aprendiendo de los verdaderos artistas, independientemente de su género.
¿Cómo percibe el papel de la tecnología en la caricatura moderna? ¿Cree que mejora o perjudica esta forma de arte?
Las herramientas siguen siendo herramientas; ya sean tecnológicas o manuales, el valor o el peligro de una herramienta depende de quién la utilice y cómo lo haga. La tecnología ha favorecido sin duda algunos aspectos del trabajo de caricaturista. Pienso en la facilidad y rapidez para compartir imágenes y encontrar información. P
ero la otra cara de la moneda ha sido la pérdida de originalidad, el riesgo de uso fraudulento de dibujos ajenos, la incomprensión del significado de los dibujos cuando se sacan de contexto. La tecnología trae pros y contras. Ciertamente, las redes sociales han debilitado a la prensa y han mermado la capacidad crítica de los lectores. Este me parece el peor lado.
¿Hacia dónde cree que se dirige el arte de la caricatura en los próximos años y qué papel cree que puede desempeñar en su futuro?
La caricatura y el dibujo editorial están profundamente ligados a la prensa, la democracia y la libertad de expresión, todos ellos en declive.
Aunque es probable que las nuevas generaciones encuentren plataformas alternativas para compartir sus ideas más allá de los periódicos tradicionales, mi objetivo es seguir trabajando con medios de prensa libres y compartir mi trabajo a través de las redes sociales.
Como profesora, sueño con que la caricatura se enseñe en las escuelas, no como una reliquia del pasado, sino como una forma de arte vibrante y necesaria practicada por los jóvenes en las aulas.
Aunque estoy trabajando para conseguirlo, no sé si seré testigo de su impacto duradero.
¿Qué palabras y experiencias daría a los aspirantes a artistas, especialmente a los interesados en la caricatura?
Es difícil dar consejos a los aspirantes a artistas. Hoy en día todo cambia muy deprisa y el arte de la caricatura está sufriendo mucho. Sin embargo, les diría que sigan sus pasiones, sus intereses artísticos, sean cuales sean. Que dibujen, que lean, que estudien, que aprendan mucho de todas las formas de arte y que no tengan prejuicios. Que confíen en su instinto y no tengan miedo de trazar caminos nuevos y personales.
¿Cómo le gustaría que se recordara su trabajo y qué impacto espera tener en el mundo de la caricatura?
Quién sabe si mi trabajo será recordado… Si lo fuera, me gustaría que fuera recordado como un trabajo «honesto», hecho con sinceridad y consideración por esta profesión. Espero estimular el interés por este arte y el respeto por quienes lo practican.
He recibido muchos premios y galardones, tanto en Italia como en el extranjero. Espero seguir formando parte del «mundo de la caricatura», tanto en el sentido de que esta profesión sigue existiendo, como en el de que espero seguir practicándola. Me gustaría saborear este placer durante mucho tiempo y compartir esta libertad de expresión en el arte, con colegas y lectores.
*Rola Zamzameh: Periodista senior en la Comisión Europea y el Parlamento.
(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin) – Imágenes y fotos facilitadas por la entrevistada y autorizadas para su publicación gratuita)
Parte 1: El viaje de Marilena Nardi a través de la caricatura












